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La vida es como un cuento

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“Con diamantes y dinero, mucho se obtiene en verdad; pero con dulces palabras aún se obtiene mucho más” Charles Perrault. Novelista francés, creador de historias como El gato con botas y Caperucita Roja.

LO CLAROSCURO. Quizá el hecho de haber sido uno de los principales temas dentro de las rondas de negociación del TLCAN en recientes fechas, obliga a los que aspiran –o suspiran- por la máxima silla rectora de éste país, a tomar posturas referentes al combate a la corrupción.

El llamado mal de males. Que denigra el servicio público y su imagen ante la sociedad. Que hunde a un país entero, por malversar el erario en favor de unos cuantos a través de cotos de poder.

Y no por considerar que todos los políticos se cortan por la misma tijera.

Mejor aún. No hay otra tijera.

Un pasaje llamémosle cómico de la tropicalización de una lectura conocida, ejemplifica lo dicho.

“-Querido Lobo: La abuelita murió. Tenemos qué inventarnos otra excusa para vernos. Te quiere, Caperucita.

-Querida Caperucita: Me haré pasar por la abuela. Cobraremos su pensión y viviremos del cuento. Siempre tuyo, Lobo”.

¿Le suena a broma?

En las posturas individuales –aún es tiempos de precampaña; lo que significa que no existen formalmente los debates entre candidatos de distintos partidos- cada postulante ofrece señales de su proceder positivo en favor de las buenas prácticas gubernativas hacia sus correligionarios.

Uno remarcó (sic) “Seremos implacables contra la corrupción” y de inmediato ya circulan nuevos datos que le proponen como un buen especulador en bienes raíces, a través de una fundación queretana que triangula recursos y fondos y que miembros de su mismo partido –hasta ex mandatarios- le señalan como ‘simulador’. Seguirán saliendo más de estos datos duros.

Otro fue más enfático (sic) “Seré terco para gobernar y acabar con la corrupción (rayando en la locura)”. Mientras en las redes se propagan fotos de una mansión de 60 millones de pesos en La Toscana (Paseo de Los Laureles) y sus pequeños hijos toman el control directo de su organismo político.

Y cuando siguen emergiendo datos de la línea 12 de transporte público de la CDMX, en Quintana Roo, Javier Sotelo acusa a sus compañeros de Morena de actos probados de corrupción que incluiría la venta de candidaturas electorales.

Ante más de 18 mil delegados de su partido (aunque no es su partido), el candidato oficial exclamaba al calor de la efervescencia del momento (sic) “Seré implacable en el combate a la corrupción”.

Con referencias similares a funcionarios públicos de Venezuela, Panamá, Perú (donde encarcelaron al expresidente Toledo), República Dominicana, Ecuador por citar algunos casos juzgados, México tiene prácticamente un pie frente a la tribuna de la justicia por el caso Odebretch. La constructora brasileña que rinde cuentas sobre sobornos, en este particular caso a funcionarios de muy alto nivel de PEMEX.

Haciendo entonces un pequeño ejercicio de ‘realidad virtual’.

Lee Kuan Yew (bien llamado Padre de Malasia) sentenciaba “Si quieres derrotar a la corrupción, debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares”.

Todos los ejemplos antes citados, los hemos visto ya sea de un color o mutando a otro. Con un parentesco o una sombra protectora.

Cabría entonces la primera pregunta incómoda para cualquiera de ‘ambos tres’ (Fox dixit). ¿Estarían dispuestos a llevar ante la justicia a aclarar cuentas al expresidente a quien todos llaman ‘innombrable’?

Los hilos conductores les orientan a TODOS en el mismo sentido. TODOS.

El candidato oficial ¿estaría dispuesto a evidenciar a Lozoya? Más aún, a quien hoy le propone…

Ya sería ocioso preguntar si Bejarano pisaría un estrado en calidad de indiciado. Delfina Gómez, Eva Cárdenas o la real responsabilidad de José Luis Abarca y los 43 estudiantes desparecidos.

Ahí le dejamos. Esto es un cuento… de nunca acabar.

COLOFÓN: Y sí, tras 526 años de tocar Colón tierras novohispanas, seguimos el viejo lema político. Entre los mismos. “y vivieron felices para siempre”.

 

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro

 

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