Inicio Boletín Dominical Catedral SANTÍSIMA TRINIDAD (MAYO 27 DE 2018)

SANTÍSIMA TRINIDAD (MAYO 27 DE 2018)

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PRIMERA LECTURA (Deuteronomio 4,32-34.39-40)

«Reconoce, pues, y graba hoy en tu corazón que el Señor es el Dios del cielo y de la tierra y que no hay otro», el ser humano siempre ha tenido una noción de que hay algo más allá de la simple materialidad que lo rodea. Que hay ALGUIEN mucho más grande y poderoso que él y, que incluso lo ha creado. Desde el principio hemos buscado a través de muchos medios a este SER que nos atrae de una manera que no podemos entender. El pueblo de Israel llegó a descubrir que la idea que tenían los otros pueblos era falsa, pues no había muchos dioses, sino uno solo y que además lo había elegido a él como su pueblo. Era un solo Dios creador de todo lo existente. El Señor había hecho grandes prodigios en el pasado, los había sacado de la tierra de esclavitud de Egipto y ahora los conducía a una tierra de promisión, una tierra que manaba leche y miel. El corazón humano es el espacio por excelencia de encuentro con Dios, allí se manifiesta y dialoga con nosotros. Israel conoció las leyes de Dios, pero aún le faltó penetrar en el profundo misterio de sí mismo que el Dios liberador le invitaba a conocer.

SEGUNDA LECTURA (Romanos 8,14-17)

«El Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da testimonio de que somo hijos de Dios», el Espíritu Santo no es un tirano en nuestra vida, no impone ni tampoco obliga, no nos fuerza a hacer algo que no queremos hacer. Por el Espíritu Santo que inhabita en nosotros, Dios nos conquista y enamora. Es una comunión que se va profundizando con el tiempo. El Espíritu Santo nos ayuda a penetrar en el misterio del Dios uno y Trino. Por el Amor infundido en nuestros corazones aprendemos a amar mejor al Padre y al Hijo y, como consecuencia lógica de este amor inmenso, amamos de una mejor manera a nuestros hermanos

EVANGELIO (Mateo 28,16-20)

«Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo», Jesús es el “Emanuel”, el Dios con nosotros, Jesús nos invita a conocer mejor a Dios. Es cierto que la razón es un instrumente esencial para vivir nuestra fe, sin embargo, nuestra experiencia de Dios no pasa exclusivamente por nuestros sentidos y cerebro; la fe es una cuestión de amor y es aquí donde el principal “órgano” para acercarnos a Dios es precisamente el corazón. Jesús nos ha revelado la intimidad más profunda de Dios. Por Él y en Él, animados por el Espíritu Santo, descubrimos a un Padre bueno que nos ama y nos llama a estar en su presencia. La realidad de Dios no se reduce a una ecuación matemática, o de hacer coincidir sin contradicción lo uno y lo múltiple, se trata de una experiencia de amor, una experiencia a la que solo puede llegarse cuando dejamos que Jesús entre en nuestra vida, Él nos va desvelando los misterios de Dios. El celebrar hoy a la Santísima Trinidad no significa hacer teología de altos vuelos, significa más bien disponer el corazón para dejarse amar.

Pbro. Luis Alfonso Verdugo Martínez

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