Un muchacho amante de la guitarra y Chuck Berry, un científico obsesionado con el tiempo, un perro llamado Einstein y un automóvil DeLorean, antes del 3 de julio de 1985 estos 4 conceptos eran completamente ambiguos, pero ahora son parte de la cultura popular del mundo del cine.

Hoy hace 33 años, Robert Zameckis hizo lo que todos los cineastas anhelan, su película llegó a los cines y se convirtió en una de las películas de culto más queridas por el mundo entero.

Sus sueños de niño reflejados en la pantalla grande, con un guión redondo que nos cuenta el viaje del héroe, pero en donde el verdadero protagonista no es precisamente Marty o el Doc, sino el tiempo y lo que aprovechamos a hacer con él.

El hilo narrativo que se enfoca en los detalles de la historia y que ayudan al espectador a no confundirse, son la clave de éxito del guion de esta película, que maravilloso continuista, que grande equipo de arte, vestuario y maquillaje, los que la hicieron posible.

Cuando realizas una historia con brincos tan grandes en el tiempo, el miedo más grande de un realizador es mantener la línea de tiempo clara, saber en que momento estamos en el presente y en cuál estamos en el salto temporal. Volver al futuro es, sin duda, un manual de cómo hacer esto a la perfección, como delimitar con valores de producción estos saltos, al mantener los lugares comunes en todas las secuelas y solo vestirlas de acuerdo a la época.

El sueño de cualquier adolecente, viajar en el tiempo y ver si sus padres eran tan buenos como quieren que lo seas tú, cuando todos sabemos que en cualquier caso, eso no es verdad.

Conocer los lugares, los momentos y los problemas que tenían y, por supuesto (por que necesitamos un poco de drama en la trama), poner en riesgo tu propia existencia, el problema más factible de los viajes en el tiempo, cambiar algo que nos impida regresar a nuestro presente, terminar en un futuro paralelo en donde quizás tus padres nunca se amaron, nunca se casaron y por lo tanto tú y tus hermanos no existen.

Producida con por Steven Spielberg, esta película se convirtió rápidamente en una de las más taquilleras de 1985, sin pensar en lo que vendría después, dos secuelas que son cátedras del buen cine de ciencia ficción y un lugar muy importante en la cultura colectiva.

No cabe duda que esta película es uno de esos clásicos atemporales, que no importa el humor en el que estés, siempre habrá tiempo para un maratón de Volver al Futuro.

Así que no temas, esta película nunca dejará de ser de culto, vas a poder enseñársela a tus hijos, a tus sobrinos y a tus nietos, pero primero vas a pedirles que estén preparados, con la botana lista, que se pongan ropa cómoda para estar un buen rato frente a la pantalla y decirles que no tengan miedo, por que a donde vamos no necesitamos caminos.

fuente: Selecciones

 

 

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