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PRIMERA LECTURA (Primer Libro de los Reyes 19,4-8)

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«Levántate y come, porque aún te queda un largo camino», Elías ha sido un hombre de fe, ha cumplido con la misión que Dios le ha confiado y sin embargo ahora huye perseguido por aquellos que se ven confrontados por la predicación del profeta. Lo más importante es entender que, aunque todos le han dado la espalda Dios, permanece fiel; es precisamente en estos momentos difíciles en los que Él es su sustento y quien le proporciona su fuerza para seguir adelante. Dios no le promete a Elías una vida más fácil, problemas seguirá habiendo, pero ahora los enfrentará con la gracia divina. Muchas veces quisiéramos que nuestra vida se resolviera sin mucho esfuerzo, nos desesperamos y renegamos del actuar de Dios y terminamos por alejarnos de Él. Lo más triste es que alejados de la Fuente de la misericordia desfallecemos y nos hundimos cada vez más. Si sabemos Quién tiene la respuesta, ¿Para qué seguir buscando?

SEGUNDA LECTURA (Efesios 4,30-5,2)

«Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios», ser cristiano no consiste en ser miembro de la Iglesia que tiene millones de fieles en el mundo. No consiste en ser parte de un grupo selecto de elegidos que buscan apartarse del mundo para no contaminarse. Tampoco consiste en el orgullo de pertenecer a la Iglesia que Cristo ha fundado. Ser cristiano consiste en pertenecer a Cristo y como consecuencia actuar como Él. El cristiano está llamado a realizar una comunión profunda con Jesucristo, asimilando sus “sentimientos” y actitudes para posteriormente convertirse en “otro” Cristo para el mundo. El rasgo más importante en la personalidad del cristiano es la vivencia de la “caridad” a la manera de Cristo. El buen “seguidor” de Cristo hace la diferencia en los ambientes donde se mueve. Es el “alma” de todos los lugares donde está porque siempre hace presente a Cristo.

EVANGELIO (Juan 6,41-51)

«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.  El pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida», el “maná” es mencionado en el Evangelio, pero como una referencia que ha sido superada, ese pan tenía un valor provisional, alimentaba el cuerpo y nada más pues los israelitas volvieron a tener hambre posteriormente y buscaron satisfacer ese vacío interior con “dioses” que prometían soluciones fáciles, pero al final dejaban un vacío mayor al que pretendían llenar. En la actualidad muchos “dioses” intentan conquistar nuestro corazón: como la libertad mal entendida que termina siendo libertinaje, el poder, el dinero, la hipersexualización, una vida fácil y sin compromiso y tantos otros tantos, que nos deslumbran llamando nuestra atención y comprando nuestras conciencias. Solo Cristo tiene las respuestas a las cuestiones que nos quitan la paz y nos llevan a vivir una vida inauténtica. Jesús en la Eucaristía alimenta nuestra ansia de plenitud y trascendencia. El Papa Francisco dijo en una ocasión, “cuando Cristo llama, no pide nada, lo da todo”

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