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La Polinesia Francesa tendrá islas artificiales autónomas

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En la Polinesia Francesa, al sur del océano Pacífico, se planea construir un conjunto de islas artificiales autónomas.

Este proyecto, que podría terminarse en el año 2020, busca ser una solución contra el cambio climático. Su coste podría llegar a los 50 millones de dólares.

Patri Friedman, matemático e ingeniero informático y ex empleado de Google, creó en el año 2008 The Seasteading Institute, una organización que busca el apoyo de biólogos marinos, ingenieros, científicos ecologistas e investigadores de todo el planeta para crear lo que define como comunidades marinas “permanentes y autónomas para la experimentación y la innovación, con diversidad de sistemas sociales, políticos y jurídicos”.

En busca de inversores

Peter Thiel es el primer inversor oficial del proyecto con medio millón de dólares. También ha sido inversor de Facebook y Paypal y ahora está dispuesto a arriesgar su capital en lo que puede ser un exitoso proyecto o un total fracaso.

Aunque la creación de estas islas artificiales parezca parte de una película de ciencia ficción, podría estar muy cerca de ser una realidad, ya que los responsables del instituto consiguieron firmar un memorandum con la Polinesia Francesa para crear allí el primer proyecto de isla flotante.

DeltaSync y Blue21 serán los estudios de arquitectura encargados del diseño de la que se convertirá en la primer ciudad marina autosuficiente. Estos arquitectos ya tienen experiencia en edificaciones sobre el agua, pues son los responsables del Flotante de Rotterdam.

Características de las islas artificiales autónomas

El proyecto está formado por 16 islas artificiales autónomas construidas sobre plataformas modulares de hormigón reforzado que podrán soportar edificios de hasta tres pisos de altura.

La autonomía de cada una de las dieciséis islas viene dada por la instalación de sus propios sistemas de desalinización y de energías renovables. Además, cada isla podrá moverse libremente, lo que permitirá reubicarlas y conectarlas a cualquier otro lugar de la estructura principal.

La inauguración está planeada para el 2020 y el coste podría ubicarse entre 10 y 50 millones de dólares.

La elección de este lugar para dar vida a las islas no es casual, ya que es una zona con espectaculares paisajes y aguas cristalinas.

Sin embargo, es uno de los lugares más amenazados por el aumento del nivel del mar, producto del cambio climático.

“Las islas flotantes pueden ser una solución tangible para mantener a nuestra población anclada en el país. Para muchos polinesios, abandonar nuestras islas no es una opción. Necesitamos crear tecnologías y trabajos marinos para nuestros jóvenes”, dijo Marc Collins, ministro de turismo tahitiano.

La viabilidad del proyecto será estudiada durante un año, lo que permitirá generar beneficios entre Seasteading Institute y los polineses.(cinconoticias.com)

 

 

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