Realiza la tarea en depósitos de 50 metros de diámetro y 20 de alto en un lapso de 2 días, frente a los 15 habituales

A fin de economizar recursos, ahorrar tiempo y evitar riesgos humanos para los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), investigadores del Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (Cidesi) diseñaron un robot medidor de espesores de sus tanques de almacenamiento que emplea una técnica de ultrasonido mediante un transductor.

Periodicamente cuatro especialistas de la CFE realizan la evaluación de sus depósitos de hidrocarburos y combustibles en aproximadamente 15 días, además de que están expuestos a posibles accidentes, pues se trata de tanques de 50 metros de diámetro y 20 metros de altura. A diferencia de ello, el robot creado por Cidesi solo necesita un operador a distancia y entrega resultados en dos días.

El doctor Julio César Solano Vargas, líder del proyecto, refiere que “La principal razón para hacer medición de espesores de los tanques es para prevenir fugas y catástrofes ambientales. La evaluación se hacía manualmente, con mediciones puntuales cada nueve pulgadas, lo que significaba trazar un mallado con miles de puntos de registro. Además se requería utilizar andamios o escaleras, y en algunos casos técnicas de rapel o grúas”.

El robot es capaz de adherirse a las paredes del tanque y puede subir verticalmente por las paredes. La medición se efectúa gracias a un “cerebro electrónico” que permite realizar barridos puntuales a través de toda la superficie, sin la intervención humana y con base en las normas de inspección existentes.

Si encontrara un punto que estuviera fuera de las especificaciones de diseño indica el cambio de la placa que tiene una dimensión de dos metros por dos metros.

Los tanques almacenan hidrocarburos, ácidos y sustancias flamables. Es por ello que el robot es hermético y fabricado de un material ferromagnético, pues es lo que estipulan las normas para medición de este tipo de depósitos.


El robot incluye una pantalla de video integral que permite verificar de manera simultánea la forma de onda y las lecturas de espesor. Cuenta con una memoria de datos interna que almacena las mediciones de espesores para llevar un registro permanente.

“El primer prototipo se protegió intelectualmente, en 2002, y la versión más reciente se ha mejorado, es más robusto y pesa apenas diez kilogramos. Se ha vendido como producto terminado pero también podemos rentar robots para este tipo de operaciones específicas”, puntualiza el doctor Solano Vargas. (Agencia ID)

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