Inicio Boletín Dominical Catedral DOMINGO XXXII ORDINARIO (NOVIEMBRE 11 DE 2018)

DOMINGO XXXII ORDINARIO (NOVIEMBRE 11 DE 2018)

82
0

PRIMERA LECTURA (Primer Libro de los Reyes 17,10-16)

«No temas. Anda y prepáralo como has dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo», Este texto es referido por Jesús en su discurso en la sinagoga de Nazareth en Lc 4,25-27, para hacer ver en sus compatriotas su actitud ante la Buena Nueva del Reino de Dios, son ellos los elegidos por Dios y sin embargo ante su incapacidad para abrirse a la Buena Noticia del Reino de Dios han perdido la gracia de la salvación. Dios entra en la vida de las personas para transformarla, es cierto que las situaciones que se viven pueden ser complicadas y llevarnos hasta el límite de nuestras fuerzas humanas. Es aquí donde la fe significará en la vida de la persona el único sustento que la mantendrá de pie y le ayudará a remontar sus circunstancias por más complicadas que estas parezcan. La viuda no es judía y sin embargo puede ver en la persona de Elías a un hombre de Dios y pone su vida y la de su hijo en sus manos y, desde luego, no quedará defraudada.

SEGUNDA LECTURA (Hebreos 9,24-28)

«Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos», Cristo Jesús ha querido cargar con nuestros pecados para reconciliarnos con Dios nuestro Padre, lo más trágico en la situación de una persona es cuando, perdiendo toda esperanza, permite que el pecado defina su vida y lo lleve a la condenación. Acudamos a la fuente de la salvación, es este Jesús que muerto y resucitado ha pagado la culpa que nos mantenía alejados de Dios. No hay pecado por más grande que sea, que no sea redimido por la gracia de Cristo cuando con humildad y un verdadero deseo de conversión, nos acercamos a pedir perdón.

EVANGELIO (Marcos 12,38-44)

«Porque los demás han echado de los que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, todo lo que tenía para vivir», Jesús por excelencia es un observador, cuando posa su mirada no ve solo circunstancias, sino especialmente corazones. En muchas ocasiones los seres humanos juzgamos a las personas de acuerdo con las apariencias, sin embargo, no siempre sus actitudes se corresponden con las intenciones de su corazón; por eso Jesús alerta a sus discípulos acerca de la hipocresía de los escribas pues viven de la apariencia y su vida se convierte en una gran representación teatral para ganarse las miradas y la atención de los demás, su vida es vacía y por lo tanto también sus acciones. Jesús no quiere que vivamos en la superficialidad, Él quiere que nuestros actos broten de un corazón convertido y lleno de Dios; entonces no hay miedos porque se tiene la seguridad que Dios siempre cuida a aquellos que ama y que no los abandona, sobre todo en las necesidades, como lo ha hecho la pobre viuda del Evangelio de hoy. Vivamos confiados en la Providencia divina, compartamos todo aquellos que de Dios hemos recibido solo cuidémonos de no tentar a Dios poniendo por sobre todo nuestros intereses personales, cuando es así, incluso lo bueno se pervierte.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here