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Roma: México en blanco y negro; que Cuarón no sea profeta

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El blanco y negro como evocación del pasado. La narrativa de pobreza y desigualdad como recreación del presente. Una bebé que nace muerta, como oscuro presagio, como condena inevitable, como fatalidad que cierra el episodio circular de la historia.

No es la intención de esta columna incursionar en el dificilísimo sendero de la crítica de cine, pero es imposible sustraerse de algunos comentarios a la película de Alfonso Cuarón que está rompiendo las redes, ya como proeza reivindicatoria de la mujer sojuzgada sin importar si es la empleada o la patrona, igual abandonadas por sus parejas; ya como esfuerzo de visibilización del trabajo doméstico de quienes van por la vida con la triple loza encima de ser mujeres, indígenas y pobres.

Roma es una súper producción apenas entendible por el genio impecable de Cuarón, y el despliegue de recursos financieros, materiales, técnicos, tecnológicos, creativos del cineasta mexicano, para recrear la cotidianidad de personajes situados en el Distrito Federal de los años 70, espléndidamente captado por ese genio.

Como no soy crítico de cine, no me arriesgaría a entrar en profundidades. Me encantó la producción y la fotografía; no me gustaron algunas actuaciones (sobre todo las de los niños, que siempre son difíciles); los diálogos son comprensiblemente elementales si se considera la condición de l@s principales protagonistas, sin que esto lleve un ánimo peyorativo.

El personaje principal, Cleo, es una indígena mixteca encarnada por una indígena mixteca, Yalitza Aparicio, que no es actriz profesional pero que sólo requiere de ser ella misma para proyectar toda la fuerza del personaje en sus tristezas y sus alegrías, en su ternura y en sus miedos.

Lo que más me llamó la atención de la cinta es su situación en la coyuntura política actual en México, donde buena parte de la sociedad y la clase política está hablando de un regreso al pasado, justamente a esos años recreados en la película. Es sorprendente el efecto que causa ver en las paredes la propaganda de la campaña de Luis Echeverría Álvarez, su acrónimo y su rostro.

En una de las escenas, Cleo camina sobre el terregoso erial de una zona marginal, polvoriento asentamiento urbano de pobreza extrema en el que sobresale una manta con el nombre de Carlos Hank González, por esos años gobernador del Estado de México. A la postre, “El Profesor”, como solía nombrársele al autor de la frase “un político pobre es un pobre político”, sería cabeza del poderoso Grupo Atlacomulco, recién defenestrado del poder presidencial.

“Más de 600 mil mexicanos beneficiados por un solo hombre”, se lee en la manta donde aparece su nombre y el logotipo del PRI.

Ayer, en la cuenta de Twitter de Ricardo Monreal, éste recomienda el libro “El factor Churchill”, de Boris Johnson: cómo un solo hombre cambió la historia de su época. En México, también un solo hombre está cambiando, en la época actual, la historia del país”, dice el coordinador de los senadores de Morena, en alusión a Andrés Manuel López Obrador.

¿Coincidencia?

Espero que sólo sea eso. Y que no haya otras. En la película se recrea una escena del Jueves de Corpus, aquél 10 de junio de 1971 en que paramilitares reprimieron una marcha de estudiantes del IPN, asesinando, hiriendo y deteniendo a muchos de ellos. 

Eran todavía los tiempos del partido casi único; del presidencialismo exacerbado y del autoritarismo de Estado que llegó al tope para abrir la puerta de la reforma política y la construcción de un sistema de partidos que ha venido evolucionando hasta llegar a lo que tenemos hoy, eso que muchos consideran un giro de 360 grados, para volver al punto de partida.

Por eso quisiera que la cinta no tenga más coincidencias con la actual coyuntura y que eso que algunos ven como el nacimiento de un nuevo México en blanco y negro no sea una de ellas. Que la hija de Cleo al nacer muerta, no sea otra metáfora y menos, alguna profecía de Cuarón. 

La madre tierra nos libre.

II

Llegando y haciendo lumbre. El secretario de Seguridad Pública, David Anaya Cooley se reunió con productores del sur del estado para acordar acciones de prevención y combate a la delincuencia, sobre todo en los valles del Yaqui y Mayo, donde ya comenzaban a menudear denuncias relacionadas con robo de vehículos y maquinaria.

Debido a la vasta extensión de estos valles, cercana al millón de hectáreas, las labores de vigilancia se vuelven especialmente complejas y requieren de nuevas formas de abordar el problema, con inteligencia y tecnología, lo que por cierto es la especialidad del nuevo secretario.

Así, se perfilaron algunas acciones como la instalación de chips en maquinaria agrícola para su geolocalización, el fortalecimiento de la red de radiocomunicación y la vigilancia aérea, lo que a su vez será de gran utilidad para elaborar un registro de incidencia delictiva y una agenda de riesgos que se traduzca en mayor seguridad.

La instalación de chips en maquinaria, equipo agrícola y vehículos deberá complementarse con la denuncia al 9-1-1 para darlos de alta en la lista negra registrada en los arcos detectores instalados en las diferentes carreteras del estado, sobre todo las que conectan con los estados de Sinaloa y Chihuahua.

Y por lo visto el tema de la seguridad está teniendo un relanzamiento, pues el fin de semana la fiscal estatal Claudia Indira Contreras y el secretario de Gobierno Miguel Ernesto Pompa Corella se reunieron con las autoridades tradicionales de los ocho pueblos yaquis para acordar acciones orientadas a prevenir y perseguir el delito, en colaboración con autoridades municipales y federales.

III

Y por aquellos mismos rumbos del sur del estado, nos reportan a la colonial Álamos lista para la 35 edición del Festival Alfonso Ortiz Tirado, con el que quizás sea el programa más completo de cuantos se hayan llevado a cabo y que comenzará el próximo 18 de enero para concluir el día 26 de ese mismo mes.

La sede, como siempre será Álamos, pero esta vez habrá diez subsedes, una de ellas en Ciudad de México y otra en Todos Santos, Baja California Sur, Tucson, Arizona, además de los municipios sonorenses de Cajeme, Guaymas, Hermosillo, Nacozari, Navojoa y Puerto Peñasco.

Una de las innovaciones que presenta este festival operístico es la vertiente formativa, con la impartición de un taller de Ópera que se llevará a cabo del 19 al 26 de enero en Álamos y Hermosillo; estará dirigido a cantantes de ópera  nacidos o nacionalizados mexicanos y residentes del país, jóvenes entre 18 y 32 años.

FAOT 2019 otorgará diez becas que incluyen traslado terrestre ida y vuelta desde Ciudad Obregón o Hermosillo, a la ciudad de Álamos y viceversa; hospedaje y alimentación en Álamos y Hermosillo, según itinerario de clases y montaje. Contarán con clases a cargo de reconocidos instructores de canto operístico y de música, y participarán en una Gala el viernes 25 de enero en Palacio municipal de Álamos.

Los interesados deberán inscribirse a través del correo tallerdeopera@isc.gob.mx  a más tardar el sábado 22 de diciembre de 2018, a las 12:00 horas, tiempo de Sonora. Los resultados se darán a conocer el día 27 del mismo mes.

La medalla Alfonso Ortiz Tirado se entregará esta vez a la cantante mexicana María Katzarava; el reconocimiento al mérito artístico y académico a Teresa “Beba”Rodríguez García y el de Talento Joven Operístico a la mezzosoprano Paola Gutiérrez.

El programa, de lujo, así que no es casual que las hospederías locales desde ya registren prácticamente agotados sus espacios, de manera que si usted quiere asistir a este magno evento, deberá apresurarse a reservar.

Ah, y en la vertiente pop de este festival, estará Ricardo Montaner.

También me puedes seguir en Twitter @Chaposoto

Visita www.elzancudo.com.mx

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