Inicio Samuel Valenzuela La ley es lo de menos: AMLO

La ley es lo de menos: AMLO

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Obvia la estrategia de presión que aplica el presidente Andrés Manuel López Obrador para someter a sectores influyentes de MORENA, que se resisten a aceptar la militarización del combate a la inseguridad pública con la creación de la Guardia Nacional.

Las cosas se le enredan a la llamada cuarta transformación, destacando el que a pesar de sus mayorías calificadas en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República, así como el inclemente bombardeo mediático de la prensa oficialista, la propuesta para dar vida a esa polémica figura, tal trámite sufre atorón legislativo inédito.

Y no es cualquier cosa el que se haya pospuesto la intención de dar legalidad a tan peligrosa pretensión, dado el entreguismo y servidumbre confesa de diputados y senadores que en su inmensa mayoría son incondicionales a los caprichos de su mesías, pero que en este tema como que han hecho acopio de la poca dignidad personal que les queda.

Tal dignidad debe ser doblada y por eso la convocatoria para sesionar de forma extraordinaria a partir del 15 de este mes, con el fin de tratar ese único tema, con el reforzamiento del lanzamiento de la convocatoria por parte del mismo presidente, para el reclutamiento de quienes aspiren ser parte de ese cuerpo de camisas pardas que estarán a cargo de la seguridad pública del país, por encima de instancias estatales y municipales.

Sabe qué implicaciones jurídicas tenga el que sin haberse legislado al respecto, se lance una convocatoria para integrar una corporación inexistente, pero en esta cuarta transformación nada es extraño tratándose con un presidente que obedece a aparentes irracionales impulsos y es proclive a imponer su voluntad a cualquier costo.

En poco más de un mes de su gestión, López Obrador se ha exhibido cada mañana no de la mejor manera al ya ser cotidianas sus descalificaciones a quienes se atrevan a dar la contra a sus ocurrencias o critiquen acciones o propósitos de su administración.

Cubrió de epítetos a las voces que cuestionaron su ausencia a las exequias de Rafael Moreno Valle y de Martha Erika Alonso; llamó provocador al subcomandante Marcos por oponerse al Tren Maya y a la reforestación en Chiapas, y frente al repunte de homicidios dolosos en el escaso tiempo que tiene al frente de la república, primero negó la veracidad de la recopilación del número de ejecutados y luego tildó de conservadurismo a quien considere que la violencia del narco se ha disparado.

Lo cierto es que con fechas, lugares e incluso horas y nombres, el periódico Reforma divulgó que durante el mes de diciembre se registraron 887 ejecuciones, en comparación del las 537 ocurridas en el último mes del gobierno de Enrique Peña Nieto, lo cual representa un 65 por ciento más.

En la matinal conferencia de prensa, el presidente se limitó a espetar: “Aparece en el Reforma, en ocho columnas, de que se dispara la violencia en el tiempo que llevamos, los entiendo, así actúa el conservadurismo, pero no es cierto lo que dice. Es una calumnia”, y ni quien lo sacara de ahí.

Podrían argumentar en todo caso, para que tales índices tan macabros bajen, debe entrar en operación la mentada Guardia Nacional, pero por lo pronto obviamente queda claro que una cosa son los buenos propósitos, discursos y demás y otra el que las bandas del crimen organizado olviden sus intereses y más cuando hasta ahora el flamante titular de Seguridad Pública Alfonso Durazo, se dedica a la farándula declarativa y de corifeo de su presidente.

El hecho es que sea mediante consulta popular para validar decisiones ya tomadas o por mera decisión personal, resulta inquietante que López Obrador tome atajos para eludir el cumplimiento de los plazos jurídicos, esos mismos que fueron obviados en el caso de la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto; la ausencia de un dictamen de impacto ambiental en el caso del Tren Maya, y ahora la creación de la Guardia Nacional.

Dicen sus corifeos que el cumplimiento de la ley retrasa las cosas y por lo visto se han dado a la tarea de no demorar las acciones que suponen son lo mejor para nuestro país, aunque por los resultados hasta ahora, lucen como que van por la vía de lo peor para México.

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