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Sátira y tolerancia

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Alejandro de Anda

“Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. George C. Lichtenberg

LO CLAROPreocupante y de prioridad educacional, el ponderar el cuidado ambiental como eje trascendente en la formación de valores hacia educandos y a la sociedad en general.

Si no se generan cambios sustanciales en el actual modelo de vida, en 50 años habrán desaparecido la mitad de las especies que hoy habitamos este planeta.

Así lo señalan expertos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, en acciones conjuntas con la Universidad de Veracruz para formar criterios adecuados de investigaciones, experiencias y conocimientos que se comparten desde el Foro Educacional Ambiental que recientemente tuvo lugar.

El impulso a los huertos familiares, mayor valoración a las áreas naturales protegidas, el uso de insectos benéficos para armonizar el equilibrio ambiental, son temas que nos atañen a todos.

LO OSCURO. La vida política mexicana, contrasta entre gobernantes y gobernados. Dos clases distintas de seres humanos, cuya única coincidencia, es ‘la libertad del voto’ a través de componendas para que los primeros accedan a permanecer en esa clase privilegiada, hasta que nos volvamos a encontrar.

La sociedad a su vez, encontró el espacio para descargar su furia permanente por la manutención a quienes en campaña les dan el mote de artistas de farándula democrática y cuando se convierten en gobierno, les tildan de haraganes, corruptos y cualquier otro adjetivo conocido por todos.

¿La manera de desahogo de la sociedad? No es nueva.

Ejemplos cunden. Tras la revolución mexicana, el pueblo les dedicaba canciones y sátiras en las carpas de pueblo que imitaban bajo seudónimos a esos antiguos fifís de la política.

Era penado manifestarse de manera pública, pues quien osare levantar la voz, terminaban sus días como el senador chiapaneco Belisario Domínguez, quien atrevió a llamar traidor al presidente Victoriano Huerta en la tribuna más alta.

La plebe -más astuta-, le compuso la canción de “la cucaracha” al chacal Huerta, que hasta nuestros días ocupa espacios en la radio.

El México moderno, según investigaciones de Samuel Schmidt, director de estudios interamericanos de la Universidad de Texas, entrona al talento nacional por lo acertado de su ácida crítica política “-de veras… qué ingeniosos son los mexicanos” señala el investigador.

Apunta Schmidt que en base a ese talento, nadie sabe quién hace los chistes que abundan en las redes sociales. Y que mientras más democracia permea a la sociedad, mayor espacio a la sátira existe.

Los moneros, los reconocidos humoristas de los 70’s como Manuel ‘el loco Valdez’, Héctor Lechuga, Rius y recientemente la hilaridad convertida en comedia a través de programas como La Parodia, dan lugar a que la misma sociedad que les elige, igualmente les recete su mejor opinión al desempeño de la función, con críticas picantes.

El problema consiste en que la piel de los antiguos demócratas liberales que dominaban los espacios gubernamentales, estaba condimentada para soportar la burla por lo bajo.

Hoy las redes sociales juegan el papel fundamental de no solamente exponer de forma inmediata el mal proceder de tal o cual gobernante, sino de encararle y en casos fortuitos, describirlos a cabalidad su ‘enanez’ y falta de oficio.

Así encontramos a muchos. Llama la atención uno, de nombre Ernesto Vargas, con el artístico mote de Ernesto D’Alessio. 

Su investidura de legislador federal no le fue suficiente para contrarrestar su impreparación para responder cuestionamientos donde él mismo se metió, sin encontrar salida digna.

La más reciente le cuestiona el no distinguir entre heterofilia y halterofilia. Donde la primera refiere a cuestiones de botánica y la segunda –que él preside la comisión de deporte- se orienta a la actividad de levantamiento de pesas.

En una de sus participaciones en twitter, el legislador contestaba a un ciudadano de nombre Raúl Díaz –quien le pedía cuentas por esta vía- “-Se equivoca, usted no me paga (.) Busque a su diputado federal, local y a su alcalde y pídales cuentas a ellos” 

No habría espacio suficiente en tres colaboraciones más, para compartir las respuestas de animadversión, a éste representante popular que recibe paga del erario público y de su total desconocimiento respecto del encargo que representa.

Otra compañera del diputado, también acertó a compartir en redes “Cuando se legalice la marihuana, están todos invitados a fumar a mi casa”.

¡Y se molestan por las reacciones del respetable!

COLOFÓN: Un pueblo que tenía dioses y oro, que culminó conquistado y esclavo, nada mal le sienta mofarse de sí mismo y mucho más de esa raza distinta que dicen llamarse ‘políticos’. Hoy su nivel de tolerancia y el grosor de la piel, deberá ir estrechamente ligada a la palabra ‘reelección inmediata’ y muy pronto también a la revocación de mandato.

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro

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