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Las pobrezas de Padrés

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Dicen que el hábito no hace al monje y en efecto, porque luego de ver a Guillermo Padrés con su larga y encanecida barba, su coleta y su gesto impávido al salir de la cárcel, en primera instancia consideramos, que los poco más de dos años tras las rejas lo habían encaminado por una ruta de introspección hacia la civilidad y moralidad política.

Pero que bárbaro, ya que esa imagen inicial cercana a la de un moje tibetano quedó en nada para exhibirse tal cual es a través de un audio que lo pinta de cuerpo entero como lo que es: un delincuente con mucho dinero, con dramáticas limitaciones intelectuales y sin asesores que le hagan el paro.  

Dos años 27 días sujeto a proceso en institución carcelaria, debieron ser suficientes e incluso demasiados para que Padrés hubiera cavilado sobre su primer mensaje a la opinión pública, incluso echando mano de sus reconocidas argucias ladinas para impresionar al respetable.

Pudo haber proyectado una imagen de estadista sujeto a la incomprensión social, de víctima de injusticias y bordar sobre este México como país de leyes y bla, bla, bla, pero no, salió con un discursito de baja ralea, impropio incluso en segmentos delicuenciales, para de plano perder la oportunidad de al menos tratar de lavar su percudida imagen.

Guillermo Padrés

Tantos días en espera de su libertad para que vomitara lo siguiente: “Buenas noches a todos, me da gusto saludarlos a todos, aquí Jorge me pidió que les mandara un audio, estoy con toda mi familia, gracias a Dios, muy contento no me la creo, no me la creo, les mando a todos ustedes un abrazote, espero verlos pronto a todos mis amigos.

“Recuérdense que todavía traigo un poco de Ocotillo que me ha sobrado, nomás les mando decir, que gracias a todos, por todo y espero verlos pronto. La única palabra que se me viene a la mente es: gracias. ¡Ya estoy libre, cabrones, agárrense hijos de la chingada!”.

Al enterarnos de ese audio entendimos que su torvo gesto y mirada al salir en libertad no fue de impavidez frente al infortunio de haber sido agarrado con las manos en la masa y deseos de rehabilitación, sino el de un delincuente ansioso de revancha y que su tiempo fuera de circulación no le sirvió de absolutamente nada.

Es por ello que resulta lógica la preocupación y miedo de Gisela Peraza Villa, quien como se sabe, tiene denunciado a ese sujeto por ordenar torturas en su contra y privarla ilegalmente de su libertad durante más de cuatro años mediante acusaciones falsas, además de abusos contra su familia.

Ernesto Munro

La buena noticia es que luego del fallecimiento del respetado jurista Juan Antonio Ortega, su hijo del mismo nombre asumió la representación jurídica de la modesta dama y este lunes anunciaron que a pesar de las amenazas del ratero, no declinarán en sus propósitos de que haya justicia y se apliquen sanciones penales contra el agresor.

Extrañamente estancado, ese asunto pudiera estar en su mejor momento para ser reactivado si la instancia correspondiente se pone las pilas ante las sobradas evidencias sobre la comisión de delitos que implican de forma directa a Padrés, a su esposa Iveth Dagnino y a Agustín Rodríguez, ya que hasta ahora la indagatoria sólo ha llegado a piezas menores.

Y no sólo Gisela debería estar preocupada y ocupada en previsiones ante las bravatas, ya que como posibles víctimas y destinatarios de sus amenazas deben estar por ejemplo el exfiscal Rodolfo Montes de Oca y su sucesora Claudia Indira Contreras; el Fiscal Anticorrupción, Odracir Espinoza; el contralor Miguel Angel Murillo e incluso la misma gobernadora Claudia Pavlovich, entre otros.

Padrés es capaz de todo y dispone de suficiente dinero para ordenar las barbaridades que se le ocurran, que para que no quede duda, ahí está el atrabiliario mensaje de callejón y de cantina al ser liberado, que mención aparte, según enterados de esos menesteres, tales amenazas debieran ser suficientes para revocar su auto de libertad condicional.

Jacobo Mendoza

Miren, desde sus tiempos como priista, luego como diputado local; después como senador y ya como gobernador, siempre consideramos a ese sujeto como un sociópata con dramáticas limitaciones intelectuales, pero sumamente pragmático y con habilidades para pactar complicidades sin consideración alguna a aspectos morales.

Durante su gobierno, dicho perfil dejó pruebas evidentes de lo anterior al combinar corrupción e incompetencia, para que se reconozca como el sexenio perdido de esta entidad en lo que respecta al gran y amplio espectro ciudadano, porque para Padrés significó el origen de sus actuales riquezas.

Malo, pésimo para gobernar, pero muy bueno para robar, fue la fórmula que se aplicó para la gran mayoría de su equipo de trabajo como mandatario estatal y la verdad sin ánimo de hacer tabla rasa, fue casi generalizado el manoteo y casi generalizada la incompetencia de su gabinete legal y ampliado, así como buen segmento del personal de confianza de la estructura gubernamental, a partir del indubitable hecho de que de ver dan ganas.

Rico en dinero y bienes, rico en complicidades y mañas, pobre en su contextura moral e intelectual, tal perfil se extrapola a su reducida caterva de defensores que en total impudicia vitorean su libertad y sus amenazas, además de congratularse y pontificar en favor del gobernador más corrupto en la historia de Sonora, como son los casos más notables, la alcaldesa de Hermosillo, Célida López y el dirigente del PAN, Ernesto Munro, integrantes importantes de esa pandilla.

Sergio Pablo Mariscal

Por cierto, tanto ella como él, paisanos de Puerto Peñasco, como militantes del PAN, si bien se asegura que hay escasa afinidad entre ellos, debieron compartir alguna maléfica pócima como contertulios en alguna mesa de café, que los trae enarbolando patéticos posicionamientos a contracorriente del más elemental sentido común y del sentir de miles de familias sonorenses que fueron víctimas de ese sexenio del odio, de la corrupción e incompetencia.

Capítulo aparte merece el diferendo que pega muy duro en partes medulares de MORENA en Sonora frente a una oportunista que pretende armonizar su presente como representante de un ayuntamiento y de un partido que exige honestidad, con sus compromisos con la corrupción en la que chapoteó en el reciente pasado y su temeraria lealtad cómplice con quien fue el líder de los depredadores.

Ante la alegórica y repelente catilinaria para halagar a su líder y familia, prudentes, reflexivas y congruentes las posiciones que expusieron el dirigente estatal del morenismo, Jacobo Mendoza y el alcalde de Cajeme, Sergio Pablo Mariscal, el primero aplicando todo el rigor tal como lo expresa el sentir popular ante el solo recuerdo del gobierno de Padrés y el segundo, institucional y congruente al acoso que aplicó el corrupto en contra de los cajemenses y a las múltiples evidencias de las corruptelas perpetradas en contra del pueblo de Sonora.

También Lilly Téllez se sobresaltó de su soporífera gestión como senadora para confrontarse vía redes sociales con la alcaldesa de Hermosillo y sumándose al repudio a la libertad del exgobernador, aunque su advertencia de estar vigilante para que el corrupto no se sirva del ayuntamiento llega a destiempo, toda vez que es de sobra conocido que la comuna capitalina ya es bastión padrecista.

Kitty Gutiérrez

De todas formas, la frívola senadora por Sonora le pegó buen llegue a su compañera de surfeo que cobra como alcaldesa de Hermosillo, aunque tal confrontación fue muy leve en comparación del reporte que hace el periodista Arturo “El Zancudo” Soto, al recrear ríspida alegata de la susodicha con morenistas que interactúan en un chat de esos tan de moda. Ahí sí se tiraron con todo.

Por cierto, en el circense y fugaz protagonismo de la Lilly, destaca la clase de réplica de la segunda de a bordo de la nomenclatura del PRI en Sonora, Kitty Gutiérrez, quien ni más ni menos le aplica el remoquete de Senadora de twitter y la conmina a servir de algo en apoyo a los sonorenses desde la más alta tribuna legislativa de este país, faltando sólo que le recomendara dejar de vegetar.

Bien por la Secretaria General del CDE priista ante la catilinaria inconexa y oportunista de quien a todas luces llegó al senado por un accidente político electoral, así, igual como fue el arribo a la alcaldía capitalina de la que dice va a vigilar.  

Pues a ponernos truchas no vaya ser que Padrés y sus sicarios nos tengan en la mira, pero obvio, tal riesgo no nos sacará de la búsqueda cotidiana de la chuleta y más cuando este martes se lleva a cabo la sesión de apertura del Segundo Período de Sesiones del Primer año del ejercicio constitucional de la 61 legislatura, espacio donde seguramente la libertad del corrupto tendrá mucha resonancia.

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