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MORENA no baila con feas

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En un contexto complicado por novatez y una prolongada curva de aprendizaje, es menester reconocer la buena decisión de MORENA-Sonora de no ser parte de la rústica maniobra con que el PAN procura revancha contra su más notable verdugo regional, Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez.

La fallida reunión de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales del pasado jueves por la tarde, representa un parteaguas y establece referente que separa los intereses de la fuerza política dominante en Sonora a partir de los comicios del año pasado, de las rebabas que le endosó el PAN de Guillermo Padrés y que fueron admitidas por motivos electorales.

Si bien el revanchismo panista contra el exalcalde de Hermosillo carecía de fundamentación jurídica, fue obvio que se trataba de una intención estrictamente política el incoarle juicio político en la legislatura estatal, que en un primer intento les fue frustrado y luego, a pesar de estar planteado en los mismos términos, sorpresivamente se le da para adelante en extraño reposicionamiento del diputado presidente de la comisión dictaminadora, Jesús Alonso Montes Piña. 

Más allá de las notorias inconsistencias jurídicas, legales y hasta de sentido común, la embestida contra “El Maloro”, redescubre ante la opinión pública la simbiosis nunca perdida entre la alcaldesa Célida López Cárdenas y las estructuras de su partido el PAN, empatando sus catilinarias moralinas con la histérica reacción de sus embozados compañeros de partido, Gildardo Real y compañía en sus propósitos por cubrir de desprestigio político a MORENA.

Célida López Cárdenas

De las lecturas importantes, también está la certera decisión de quienes mandan en dicho partido, de no salir a bailar con feas e incluso ni ir a esa fiesta de tan desafinada música, decisión que hay que atribuir a la coordinadora de ese grupo parlamentario, Ernestina Castro Valenzuela, sin importar que ahora sea objeto de los odios de la alcaldesa capitalina y la caterva pitufa que la respalda.

Con meridiana claridad queda claro que de ninguna manera, el negarse a ser comparsa de intereses ajenos al partido de Andrés Manuel López Obrador sean condescendientes a actos de corrupción o a eventuales situaciones irregulares en la administración malorista, si no que se establece la primicia de fundamentar jurídicamente cualquier promoción sancionatoria, para no hacer suyos mamotretos sin pies ni cabeza solo con el fin de satisfacer revanchas políticas del panismo regional y de segmentos del propio PRI que las alimentan.

En ese sentido, para la hilaridad el desfiguro de la de Puerto Peñasco que cobra como alcaldesa de Hermosillo, quien tuvo la ocurrencia, de ya en pleno histerismo, exigir la destitución de Castro Valenzuela como coordinadora del Grupo Parlamentario de MORENA, pretensión dictada desde las alcantarillas del PAN donde manda Guillermo Padrés a través de Ernesto Munro.

Por supuesto que les dolió y les duele el que ya cuando celebraban la defenestración política de “El Maloro”, les haya tronado el sapo en la mano y quedándoles cero opciones para sacar del activismo político a su odiado adversario, ya que tampoco tienen futuro procedimientos a través de la Contraloría Municipal ni de la Fiscalía Anticorrupción.

Ernestina Castro Valenzuela

Miren, desde un par de días antes de la frustrada reunión de la comisión dictaminadora, se percibía que entre los comisionados el conocimiento de la improcedencia de la sanción política en contra del exalcalde, pero como se trataba de eso, política, se vieron sometidos por voluntades ajenas incluso del PAN, para darle para adelante y en ese punto, valga reconocer que en el caso de la diputada María Dolores del Río votaría en contra del juicio político.

Entre las inconsistencias que no nos explicamos porqué en el dictamen no se toman en cuenta, está la extemporaneidad de la solicitud, ya que había transcurrido más de un año de la separación del cargo del exmunícipe, además que la ley es muy clara para efectos de procedencia, cuando los perjuicios se causan sobre recursos estatales o municipales, que como todo mundo sabe, el cuestionamiento se refiere a recursos federales, además de que no hubo daño patrimonial ya que el desconocido destino de los seis millones de pesos del Ramo 23 fue ejecutado durante la gestión de Alejandro López Caballero.

Ocurre que ante evidentes inconsistencias, Gildardo, Célida y compañía cayeron en la férula de quienes  les vendieron la idea de que serían subsanadas con cabildeos, que sumarían los votos necesarios para la defenestración pública de su otrora aliado y protegido.

A fin de cuentas, mucho mejor se ve MORENA al negarse a bailar con la fea de esa fiesta de contrahechos de la política, que esos del PAN, incluida la alcaldesa de Hermosillo, que aceptaron ser instrumentos de vendettas al interior de grupos priistas y por eso el reconocimiento por el batazo de cuatro esquinas que pegaron los comisionados de ese partido que optaron por no asistir a la reunión de la comisión y con ello prolongar la varilla ensartada de los promoventes.

Miguel Ernesto Pompa Corella

Por supuesto que ante hechos consumados y el éxito no obtenido, se desparramaron justificaciones y culpas y como es natural en estos casos, se recurrió al costumbrismo político para responsabilizar al gobierno del estado del despliegue de esa estrategia, aludiendo a un desayuno que sostuvieron el secretario de Gobierno, Miguel Ernesto Pompa Corella, los diputados del PRI, Rogelio Díaz Brown y Jorge Villaescusa, y el del PES, presidente de la comisión, el ya mentado Montes Piña, para a partir de tal juntada hacer un altero así de elucubraciones.

Pero la reacción de Montes Piña luego de no completarse el quorum no deja lugar a dudas de que por ese lado y nivel, no hubo maniobra ni acciones que motivaran la ausencia de  los representantes de MORENA en la sesión de la comisión, Norberto Ortega Torres, Héctor Raúl Castelo Montaño y Gricelda Lorena Soto Almada, quienes junto al citado Villaescusa y la ausencia de Nitzia Gradias, abortaron una propuesta que de haberse concretado –juicio político contra “El Maloro—hubieran incurrido en la ilegalidad.

La reacción de Montes Piña fue categórica pero dentro de los planos del respeto y la cortesía política con quienes en uso de sus prerrogativas como legisladores, no quisieron avalar con su presencia un despropósito ajeno al Congreso del Estado, no así Gildardo Real quien se rasgó las faldillas y cubrió de insultos a los morenistas, sin que tengamos idea si tal enojo se debe a que deberá de devolver las entradas a quienes le pagaron por acabar con la carrera política del exalcalde.

Y también está la furibunda actuación tuitera de la alcaldesa, quien llevando como chicos del coro a esos otros padrecistas, Edgar Hiram Sallard, Luis Ernesto Nieves, Javier Neblina, Ernesto Munro y a un cuacherío trolero al estilo del padrecismo, hicieron montón en contra de MORENA, Castro Valenzuela, Jacobo Mendoza, entre otros, a quienes les pusieron el dedo con Alfonso Durazo y hasta con López Obrador.

Tadeo Iruretagoyena Tirado

Pues por lo pronto ese reto ya fue superado por Acosta Gutiérrez y por quien fuera su tesorero, Tadeo Iruretagoyena Tirado, quien se mantuvo en el resguardo de la trinchera en días anteriores a la fallida intentona, en tanto que “El Maloro” llegó a Hermosillo en la madrugada de este viernes para lo que se ofreciera, y nos lo reportan listo y muy preparado para dar la pelea en caso de que quienes le profesan odio jarocho se hubieran salido con la suya en el Congreso del Estado.

Y como bien insiste Gildardo Real, ahora hay que darle la vuelta a la hoja y a seguir buscando la forma de cómo él y otros integrantes de la nomenclatura del PAN se sacan la varilla que “El Maloro” les ensartó en la elección del 2015, incluido Damián Zepeda, en tanto que también deberán hacer lo mismo los otros siniestros que de forma más reciente, también el exalcalde les ensartó otra varilla de considerable grosor.

Ernesto Gándara Camou

En fin, en lugar de andar atendiendo consignas para perseguir a su antecesor, la alcaldesa López Cárdenas debería aplicarse al 100 por ciento en atender sus responsabilidades para las que fue electa, porque ya ven que por andar ocupada en estulticias, la calificadora de riesgos crediticios S&P Global Ratings bajó la calificación hasta una perspectiva negativa al municipio de Hermosillo, dada la incompetencia en el manejo y pago de empréstitos contraídos.

Y el que anda por rumbos de la capital de Sonora es el alto funcionario del CEN del PRI, Ernesto Gándara Camou, quien bajita la mano también acumula pertrechos con el fin de que la tercera sea la vencida y todo indica que ahí la lleva el de ensortijada cabellera, aunque sin efectismos mediáticos, anuncios espectaculares ni derroche de dinero.

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