Inicio Arturo Soto Aprender a gobernar, el reto: Yumiko Palomarez

Aprender a gobernar, el reto: Yumiko Palomarez

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En aquellos días de 2014, cuando nadie imaginaba lo que ocurriría cuatro años después, un minúsculo ejército de hombres y mujeres se movían como hormigas en las colonias y barrios de las ciudades y pueblos de Sonora.

Sin fama ni gloria, con los zapatos llenos de tierra y las alforjas llenas de esperanza en un cambio social, político, cultural. Tocando puertas, hablando con la gente, llevándoles el periódico Regeneración, editado por lo que entonces era un movimiento aún no articulado como el partido político que en 2018 encabezó la coalición que arrasó en las urnas a las dos fuerzas que históricamente se habían disputado el poder en Sonora.

En ese pequeño ejército andaba Yumiko Palomarez Herrera, joven abogada por la Universidad de Sonora, originaria de Guaymas, pero con más de 20 años en Hermosillo, a donde llegó para estudiar la carrera de derecho, y decidió quedarse a vivir aquí.

Con ella es la entrevista.

La elección de 2015 los sorprendió en la línea de la marginalidad que la izquierda no había podido cruzar nunca, salvo en aquel periodo que inició en 1997 cuando, como PRD lograron escalar como segunda fuerza electoral en el estado.

Gloria efímera que se diluyó paulatinamente entre novatadas, pugnas internas, errores políticos, pérdida de principios y tesis programáticas que derivaron en la cooptación de muchos cuadros de ese partido por parte del gobierno panista de Guillermo Padrés. El PRD terminó perdiendo el registro en Sonora en 2018. Antes, muchos de sus integrantes migraron a Morena.

Pero en 2015 Morena estaba en un estado larvario. No pintaba en el contexto de una elección disputada entre el PAN que terminaba su primer ejercicio como gobierno estatal en medio de los más graves escándalos de corrupción, y el PRI que supo capitalizar el voto de castigo, con mayores recursos, candidatos de mayor experiencia y una exitosa campaña basada en la denuncia de los casos de corrupción en el padrecismo, que tuvo sus mejores momentos a partir de aquel recordado slogan: “Lo bueno es que ya se van”.

Morena se quedó en la orilla, muy lejos de la zona de competencia. Su votación general apenas le alcanzó para un diputado local plurinominal, pero pudo haberle ido peor.

Debido a su inexperiencia en las lides electorales, los morenistas cometieron errores graves en el registro de candidatos que le acarrearon multas elevadísimas. Impagables para un partido que se estrenaba en el encuentro con las urnas.

Al primero que le llegó el requerimiento de la autoridad electoral fue a Jacobo Mendoza, candidato a la alcaldía de Hermosillo. Él solicitó ayuda al despacho jurídico-contable de Yumiko Palomarez, donde se tuvo que trabajar día y noche porque ese tema era también para ellos, nuevo.

Pero la cosa no paró allí. Resultó que TODOS los candidatos y candidatas de Morena fueron requeridos para pagar dichas multas. La carga de trabajo se acumuló en los escritorios del despacho y sin embargo, pudieron sacarlos adelante. No eliminaron las multas, pero las redujeron considerablemente, pudiendo salir de ese embrollo.

Yumiko se ganó allí el respeto de la militancia y dos años después, a pulso, la candidatura a la diputación local por el distrito X. Tampoco fue sencillo, porque ese distrito estaba “siglado” para el PT como parte de los acuerdos de la coalición “Juntos haremos historia”, así que apareció como candidata del PT.

Tras la apabullante victoria de 2018 y en seguimiento de esos acuerdos pasa a la bancada del PES, donde no duró mucho, pues el primer tema polémico en el Congreso, relacionado con la reestructuración administrativa, el coordinador del PES, Alfonso Montes Piña pintó su raya y se lanzó contra la bancada de Morena.

“Espérame tantito, yo soy de Morena y no voy a permitir eso”, cuenta la diputada que le dijo, al recrear ese episodio. Así fue como regresó a la bancada en la que siempre debió estar. Posteriormente, Montes Piña la buscó para ofrecerle “las perlas de la virgen” para que regresara a la fracción parlamentaria del PES, pero no aceptó.

La entrevista con la diputada se lleva a cabo en un apacible café del norte de la ciudad. Una sombra de preocupación le cruza el rostro cuando alude a ciertas expectativas rotas respecto a lo que imaginaba era el trabajo legislativo y lo que en realidad sucede en el Congreso, donde los diputados aparecen como empleados de la burocracia administrativa; donde la representación de Morena en la CRICP se ve minada por acuerdos cupulares entre otras fracciones, incluyendo las aliadas; donde los usos y las costumbres arraigadas a lo largo de muchos años provocan que la gente asuma que los legisladores están allí para repartir despensas, medicinas, apoyos para transporte y demás.

Hay muchas críticas, dice, porque los diputados nos la llevamos haciendo exhortos, pero la realidad es que las iniciativas para crear o reformar leyes también están sujetas a negociaciones políticas que las frenan. A mí ya me aprobaron una (por unanimidad) para la protección a mujeres víctimas de la violencia, pero otro referente al matrimonio igualitario está detenida. Es obvio que por la naturaleza del tema, hay fuerzas que se oponen a que se discuta en el pleno y eventualmente, se apruebe.

Por otro lado está el pago de facturas políticas derivadas de los acuerdos para la coalición, pero también de la suma de muchos cuadros provenientes de otros partidos, señaladamente del PAN, que han desplazado de los cargos en gobiernos y Congreso a militantes de Morena que se partieron el alma desde hace años.

“Tal parece que para acceder a un trabajo en los gobiernos de Morena en Sonora, se tiene que anexar a la solicitud una foto con Guillermo Padrés”, comenta entre sarcástica y sorprendida.

Y advierte que todos los militantes y funcionarios públicos de Morena deben apresurarse a superar la curva de aprendizaje para comenzar a posicionar el proyecto de Andrés Manuel López Obrador, pues de la eficiencia con la que puedan resolver las demandas de los sonorenses, depende mucho que repitan el resultado electoral de 2018.

Aunque está consciente de las dificultades para que eso suceda. En un ejercicio autocrítico señala que en los gobiernos municipales se están complicando temas importantes para la ciudadanía; que en el Congreso se están privilegiando temas que interesan más a los partidos políticos que a la gente, y que eso tiene que cambiar, si quieren refrendar triunfos en 2021.

La entrevista se prolongó por más de una hora y se tocaron varios temas más, pero el espacio es breve, de manera que en posteriores entregas comentaremos algunos otros asuntos allí abordados.

Especialmente esos que tienen que ver con escalar del activismo opositor al ejercicio de gobierno, que es donde reside el principal reto de Morena como fuerza emergente.

II

Un respiro para Hermosillo

Más de cuatro mil vehículos, sobre todo de carga dejarán de circular por Hermosillo en sus trayectos de norte a sur y de sur a norte, con lo que las calles de la ciudad tendrán un alivio, especialmente aquellas que cruzan esta capital y que desde siempre han soportado el tráfico pesado, con funestas consecuencias.

Ayer fue inaugurado el libramiento Hermosillo, una obra carretera en la que se invirtieron mil 750 millones de pesos y en cuyo corte de listón estuvo presente el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú en representación del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Macizo, el discurso de la gobernadora Claudia Pavlovich al subrayar que en este tipo de obras no se trata de colgarse medallitas para ver quién la comenzó y quién la terminó. En lugar de eso, hay que entender que el servicio público es precisamente para resolver las necesidades de los ciudadanos sin importar los tiempos.

Y muy significativo también el reconocimiento que la alcaldesa Célida López hizo de la gobernadora “que hoy le entrega a los sonorenses el resultado de un trabajo arduo, de una mujer que toca puertas recio y que como buena norteña sabe dar resultados, y dolores de cabeza a todos los gabinetes del color que sea”.

Las calabazas pues, se están acomodando en la relación institucional de los tres niveles de gobierno, y qué bueno.

Es grato ver conviviendo en ese marco de respeto institucional a personajes de distinta filiación pero, ya como gobernantes, convergentes en el mismo objetivo de trabajar por México.

Por allí robando cámara el delegado del gobierno federal Jorge Taddei, la diputada federal Lorenia Valles y alcaldes de varios municipios.

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