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Trastorno bipolar

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Alejandro de Anda

LO CLAROLa fortaleza como entidad, como nación para generar los energéticos que impulsen la industria y la economía, son factores prioritarios a observar desde cualquier óptica de implementación de política pública.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas llevó a cabo un foro para analizar los retos de la política energética en México.

El contar con reservas probadas de hidrocarburo en el Golfo de México; el impulso sostenido que se da a la generación de energías limpias a las que se beneficia con la certidumbre legal del uso de suelo (energía eólica, fotovoltaica),  la competitividad y precisos justos que permite que Tamaulipas destaque por la apertura a un mayor número de empresas que participan en esa cogeneración, son referentes que brindan un buen panorama hacia el futuro sustentable del país. 

LO OSCURO. No será esta colaboración, un análisis de la psique humana y del desorden que ocasiona esa enfermedad maníaco-depresiva llamada trastorno bipolar.

El tema va hacia otros linderos, que acaso no serían tan distantes de otra patología depresiva.

Recientemente Sergio Sarmiento, analista reconocido, publicó en su red social un comentario que hacía una alusión a la cual sin duda, el que esto escribe le avala sin restricción. 

La frase en su origen de la autoría del Premio Nobel de Literatura 1921, Anatole France “El pobre es el único que paga en efectivo. Y no es por virtud, sino porque se le niega el crédito”.

Vertientes encontradas polarizaron tal enmienda; donde los unos sostienen la tesis que no existe forma alguna que el pobre se haga de bienes, más que por el endeudamiento –aprovechando ese factor, casas oferentes de préstamos ‘con abonos chiquitos’-. 

La lucha en la cara opuesta de la moneda, argumentando la sentencia que no existe posibilidad real de acceso a una fuente de financiamiento para quienes nada tienen.

Es entonces que damos cierto beneficio de la duda a esta bipolaridad de amonestaciones, donde los promoventes de la riqueza a través de la deuda eterna que hace acreedores de bienes a los que menos tienen, aseguran que es el segmento poblacional que paga créditos ‘brutalmente caros’ y que es el único medio para ‘hacerse de bienes’.

La verdad dista mucho de esa apreciación. 

¿Qué pueden comprar a crédito 85 millones de mexicanos que flotan entre uno y tres salarios mínimos de ingreso?

La UNAM asegura que desde hace 25 años, 62 millones de mexicanos “carecen de ingreso suficiente para adquirir la canasta básica”

La misma institución señaló en un informe, que ‘el mayor problema de México no es la seguridad ni la corrupción; sino la desigualdad’.

Entonces, regresamos al planteamiento inicial. Un profesionista promedio con nivel licenciatura, gana por encima del salario mínimo tasado en 102.68 pesos a valor actual.

A este profesionista, que fluctúa en 12 mil pesos su ingreso mensual, poder acceder a un coche nuevo –el más barato se cotiza aproximadamente en 146 mil- por su nivel de ingresos tardaría 4 años y 4 meses en considerar liquidar una deuda de esa naturaleza, sin comer ni gastar en gasolina ni mucho menos en llantas.

El instrumento más eficaz en contra del endeudamiento colectivo, lo inventaron y les funcionó. 

El buró de crédito, que según analiza Diego Pérez editor de Dinero en Imagen, el 70% de los mexicanos traen calificaciones observables. Deberle al proveedor de telefonía celular, parece ser la primera razón.

Entonces damos por sentado que existe un par de sentencias que robustecen la participación de Anatole hace casi cien años.

Que al banco, para poder acceder a un crédito, debe demostrarse que efectivamente no lo necesita. Basado en sus ingresos superavitarios.

Que el pobre es el único que paga en efectivo y no por virtud. Sino porque está en el buró de crédito…

COLOFÓN: Así, la nueva cultura mexicana señalaría “El que nada debe… nada tiene” 

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro

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