Inicio Arturo Soto ¡Yanqui go home!

¡Yanqui go home!

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No sé si ustedes, desesperados lectores, apresuradas lectoras, en estos momentos estén haciendo sus maletas para arrancar así sea en una caravana migrante rumbo a Tijuana, donde este sábado se llevará a cabo un evento inédito e histórico para defender la dignidad del pueblo mexicano mientras, como buen cachorro del imperio, Marcelo Ebrard coloca en El Suchiate los primeros seis mil tabiques del muro que impedirá el tránsito de migrantes centro y sudamericanos rumbo a las tierras del Tío Sam.

Si de maromas hablamos, debo decir que en las últimas horas he visto las más espectaculares acrobacias para justificar el entreguismo, la claudicación y el nalgaprontismo de la diplomacia mexicana frente a los halcones gringos. 

La disposición de México para refrendar su condición de traspatio estadunidense, para dar la espalda a los pueblos hermanos al sur de la difusa, indefinida, violenta frontera mexicana en territorio maya.

Pero la política, como bien decía Octavio Paz, es un juego de espejos.

Uno de ellos refleja a policías mexicanos cazando migrantes, reprimiéndolos, hacinándolos, vejándolos; deteniendo en Sonoyta al líder de esas caravanas: otro nos devuelve la imagen del secretario de Relaciones Exteriores informando que seis mil elementos de la Guardia Nacional serán asignados en la frontera con Guatemala para detener la migración sureña, y uno más nos brinda la imagen del presidente de la República queriendo hacer historia. Convocando a ricos y pobres; a ministros y legisladores; a gobernadores y alcaldes; a líderes religiosos y sindicalistas para plantarle cara al “pelos de elote”, como le llamó a Trump el senador Félix Salgado Macedonio.

Desde Europa, donde se encuentra de gira, el presidente estadunidense mandó decir que su amenaza arancelaria sigue vigente. Desde México, López Obrador responde que primero está la hernandá, la amistá y la solidarídá con el pueblo y el gobierno de Estados Unidos, pero desde su condición de tlatoani suena los tambores de guerra para congregar a todos los poderes del Estado mexicano en un mitin donde seguramente le mentarán la madre a Donald Trump, lo cual por cierto hasta a mí me resultaría bastante catártico, independientemente de que sólo sirva para radicalizar la campaña reeleccionista de Trump contra México.

(Aquí me acuerdo siempre de aquella marcha universitaria en los 80  cuando el Joel Verdugo modificó el “Fuera Yanquis de El Salvador” por el “Fuera Yanquis de Nueva York”, pero eso es sólo otra historia del posmodernismo consignista que se avecinaba sin que lo supiéramos, o siquiera lo imagináramos).

Hoy, México está cediendo a todos los chantajes y amenazas de Estados Unidos, resolviendo el tema con un desplante mediático-nacionalista cuyas dimensiones en la geopolítica todavía se desconocen.

Lo que no se desconoce ni se debe regatear es el acierto del presidente López Obrador para trabajar hacia adentro, con los que finalmente forman la República, el Estado Mexicano en su sentido más amplio: gobernadores, ministros de la corte, legisladores federales y locales, alcaldes; dirigentes obreros y patronales; líderes religiosos, sindicalistas obreros, campesinos, populares…

Y en esa coyuntura, mal haría la gobernadora Claudia Pavolvich si no rescata más de 600 millones de pesos que estaban comprometidos para obra pública procedentes del Fondo Minero, que hasta hace poco estaba cancelado, pero que hoy reverdece y se traducirá en mejoramiento urbano para los municipios.

Estos días que pasan se vuelven cada vez más interesantes y, reitero, debemos agradecer que nos toca vivirlos.

II

Se soltaron los demonios en Hermosillo, donde los hechos violentos están tomando sesgos alarmantes. Ayer apareció el cadáver de un joven con evidentes muestras de violencia criminal, abandonado en un monte del norponiente de la ciudad. 

Por la tarde, una joven llegó a la comandancia norte, herida, para denunciar que su pareja había sido “levantado” por un grupo de personas. El cuerpo del joven apareció minutos después, abandonado a la vera de la carretera 26 que sale del Palo Verde rumbo a la costa.

Lamentablemente no han sido los únicos crímenes violentos que se han registrado en los últimos días y la situación amerita una revisión profunda de lo que se está haciendo en las áreas de seguridad pública de los tres niveles de gobierno.

La cosa se está poniendo muy fea. Ayer por la tarde, mientras sosteníamos una reunión vecinal en el espacio comunitario de mi colonia, con la presencia del síndico municipal, el paisano y amigo Fermín González Gaxiola, a la vista de todos sucedió un hecho sorprendente.

Un par de jóvenes en bicicleta llegaron para hurgar desesperadamente entre las ramas secas de una casa deshabitada. Sin rubor ni pena, buscaron hasta que uno de ellos encontró un paquete de dimensiones considerables, forrado en plástico transparente y de color blanco. Lo tomó, lo lanzó a su acompañante y ambos emprendieron la veloz huida a bordo de sus baicas.

Y todos nos quedamos pensando si era un medio kilo de polvo para hornear, harina o azúcar, pero la verdad, los chavos no tenían pinta de panaderos. 

La seguridad pública está haciendo agua desde abajo hasta arriba. Y ese es un tema de gobernabilidad. Aguas.

III

Y donde también andan sueltos los demonios, aunque por otros motivos, es por rumbos de la Coparmex Sonora, donde se avecina el relevo en la presidencia y eso ha desatado toda suerte de jaloneos, zancadillas y piquetes de ojo.

Es así que hasta este despacho llegaron versiones sobre la presunta falta de liderazgo del actual presidente Arturo Fernández, a quien señalan como quien delegó sus responsabilidades en su secretaria, Sara Tiznado, a quien le endosan actitudes que en nada contribuyen a la armonía en esa organización empresarial.

Sin embargo, una fuente muy cercana me hace una serie de precisiones. De entrada, ella no es secretaria, sino gerente del sindicato patronal en Sonora; una señora casada y con muchos valores que entre otras cosas, forma parte del patronato de la iglesia de Santa Elena.

Confirman que efectivamente, al llegar al cargo realizó una evaluación del personal y procedió a los recortes correspondientes, que se hacen en cada cambio de dirigencia. Los despidos fueron hechos con la aprobación del Consejo de Coparmex.

Por los inconvenientes que pudieron haber causado las publicaciones en otro sentido, va uno no menos sentida disculpa, esperando que las cosas retomen su cauce.

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