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La insegura seguridad

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Nadie puede aterrorizar a toda una nación, a menos que todos nosotros seamos sus cómplices

Edward R. Murrow

Fue presentada la Guardia Nacional con un despliegue de más de 70 mil efectivos, de los cuales 1800 llegaran a Sonora. Lo variopinto de los comentarios al respecto augura un no muy buen arranque de esta. Se dice operara en 150 regiones en los que México fue segmentado por alta incidencia delictiva, y salvo una reconsideración aún no anunciada, ya el presidente Andrés Manuel López Obrador había dicho que, en Sonora, ningún municipio estaba dentro de esas 150 regiones arriba mencionadas. Con todo y lo que en las ultimas semanas ha sucedido en el sur del estado.

¿Cómo distribuiría usted 1800 elementos de la GN en Sonora? ¿Lo haría por regiones o por municipios? ¡Atrévase a experimentar con propuestas! Igual no le van a alcanzar 1800 elementos para cubrir, ni ordenada o eficazmente todo el estado. 

En el triángulo que se forma con Nogales, Santa Ana y Agua Prieta como vértices, el trasiego de la droga, la residencia de células del crimen organizado, y el tipo de delitos que a diario ahí se operan requeriría atención como región Mascareñas.

Otro triangulo peligroso lo forman Altar-El Sasabe-Sonoyta, y este sería la región Sasabe que, por su población Tohono O’odham, o pápagos como los conocen mejor, Estados Unidos le tiene los ojos puestos por la injerencia a sus temas de seguridad nacional, que ya se han explicado en ediciones anteriores de esta columna.

La región Pinacate lo conformarían la unión entre los puntos Caborca, Puerto Lobos, Puerto Peñasco y SLRC. ¿Sabe usted los delitos que se cometen en el mar del Golfo, en El Desemboque? ¡Uh, se sorprendería usted! 

Desde Puerto Libertad hasta Benjamín Hill, y de ahí hasta Nacozari y Bacerac para caer hasta El Tacupeto, y seguir hasta La Colorada y Bahía de Kino se conforma la región Del Sol, que incluye como centro de operaciones a Hermosillo, capital Sonorense.

Y ya al sur, si usted quiere, Empalme, Guaymas, Cajeme conforman, todos juntos o por separado, la región del Yaqui, y más al sur, hasta Navojoa y Álamos, la del Mayo.

En este experimento que se hace entre usted que lee y quien escribe, se conforman 5 o 6 regiones de alta incidencia delictiva a las que se enviarían + – 360  elementos de la guardia nacional a cada uno. ¡360! 

Alfonso Durazo Montaño dijo que en Sonora podrían llegar a conformarse 19 centros operacionales para estos 1800 elementos que vienen a conformar la GN sonorense. Entonces en cada una estarían operando 95 agentes. ¡95!

La llegada de los 1800 sería gradual, y podría aumentar según sea la necesidad en este estado. ¿Cuántos elementos, ya en total, considera usted deben llegar a Sonora para coadyuvar en las tareas de seguridad, junto a las policías estatales y municipales? 

Pero hay ahora otro factor que, en temas de seguridad, debe considerarse desde este momento. Y es que Martí Batres Guadarrama, senador de Morena y presidente del Senado de la República se reunió, el 14 de marzo pasado, con Arnaldo Otegi Mondragon, ex líder de ETA con al menos cinco condenas, 14 años de prisión por actos terroristas y actual Coordinador General del EH Bildu, coalición política de El País Vasco y Navarra. Producto de esa reunión fue la versión en redes sociales y a través de medios electrónicos independientes, de que el señalado terrorista español se había convertido en asesor externo del senado de la república. La versión fue desmentida por el propio Batres Guadarrama, pero ya la duda está en el ambiente.

En los últimos seis meses, la dirigente nacional del partido Morena ha exaltado también las redes sociales publicando, sin pudor alguno, sus simpatías por el regimen político cubano y el venezolano.

Metiendo todo en el mismo costal: los altos índices delictivos, la impunidad con la que los sicariatos operan, la injerencia de perfiles criminales internacionales en la politica nacional (aunque las expresen como inocentes reuniones diplomáticas), la declaración pública por simpatías a políticas de estado distintas a las mexicanas (aunque digan que solo son sentimientos personales), y la puesta en marcha de una GN que nace un tanto cuanto discapacitada (enfrentamientos entre militares y policías federales que la conforman, pelotones reducidos asignados a los estados, nula exhibición de armamento y asignaciones migratorias no propias a su creación), auguran que la seguridad pública en Sonora – y en el resto del país – dejará de preocupar por ejecuciones, desmembramientos y narco mantas, para pasar a niveles mas complejos y peligrosos de seguridad. Los ataques armados entre bandas rivales se convertirían en ataques a civiles con propósitos distintos a la pelea por territorios. Al tiempo, deseando que no sea así.

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