Inicio Gabriela Olivera Flores Acaso da miedo la libertad?

Acaso da miedo la libertad?

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Después de unas merecidas vacaciones, regreso con ustedes para dejar plasmado algunos cuestionamientos de vida, en muchos casos no serán experiencias personales, pero si percepciones de personas cercanas a mí, que son como maestros que me llevan a la reflexión, porque todos en la vida jugamos esos roles, en ocasiones somos maestros  otras somos alumnos, pero este juego de roles nos permite aprender hasta de la persona menos esperada, siempre y cuando observemos lo que el espejo de la vida nos pone en frente para vernos reflejados  e identificarnos tal y como somos además de lo que tenemos que superar.

Desde pequeños miramos a los adultos con asombro y esperamos un día ser como ellos, deseando ser o tener un poquito de lo que ellos tienen, ya sea una pareja, una casa, un auto, o bien la libertad de entrar y salir a nuestro antojo, sin problema alguno; en la adolescencia, la búsqueda de  identidad, entre el estira y afloja de ser adultos y encontrar mi propia imagen, reconocerme como soy, dando pasos gigantes a la independencia, buscando un nuevo estilo personal, utilizando cuanta moda se me presenta vamos encaminados a la libertad, en ocasiones teniendo retrocesos a la conveniencia y queriendo ser hijos para gozar de los placeres que papá y mamá nos dan, solo que en muchas otras o bien la gran mayoría jugando al papel de ser adulto tomando mis propias decisiones, haciendo malabares con mis tiempos, responsabilidades, y permisos, vamos galopando hacia la esperada libertad, aquella que con tanta ilusión desde pequeños deseábamos tener para ser “Grandes”.

Estar parados frente a la puerta para de manera consciente abrirla y enfrentarme a la libertad con responsabilidad que ofrece la vida es despertar a la vida.

Experimentar una alegría sin igual ante el haber encontrado el tesoro de la libertad para muchos pudiera ser algo sin importancia, para otros sentir la alegría y emoción de haber conseguido algo, y para algunos más, es haber traspasado la nubosidad que cubría la mente y los ojos ante la inmensidad que ofrece la libertad, un océano de posibilidades por experimentar, aunque también como parte del ser se prenden los focos de alertas que están en cada célula de nuestro cuerpo y despiertan la emoción de “Miedo”, haciéndonos todo tipo de preguntas porque de aquí en adelante “Todo depende de Mí”, del cuidado que tenga de mi persona, del compromiso, de la responsabilidad que tengo conmigo mismo, de la capacidad para generar y administrar todo lo que llega a mis manos.

El sueño se ha cumplido, hace experimentar la emoción de alegría y felicidad frente a la nueva realidad, realmente era lo que se deseaba desde pequeños.

Renunciar a la casa paterna o materna  según sea la circunstancia, para adquirir una nueva vida llena de ilusión y al mismo tiempo de nostalgia, sentir miedo a lo desconocido, detenernos un poco, hacer pautas de vez en cuando para valorar lo que con el tiempo vamos perdiendo, esa, la seguridad de sentirnos protegidos, de regresar a un hogar lleno de amor, y también de reproches por las faltas cometidas, de las tardes de pelis y palomitas, de las cenas o reuniones espontaneas en la cocina que son las que mejor sabor de boca dejan con grandes y gratos recuerdos, de aquellos apapachos recibidos cuando algo no ha salido bien, pero que me impulsan a continuar, y que decir de aquella decepción amorosa  que me hizo llorar y me llevo a encerrarme en mi misma, pero que unas palabras amorosas, con cálidos abrazos me hicieron recordar cuanto valgo, limpiando las lágrimas derramadas aquella noche.

Todo aquello palidece ante la oportunidad de seguir avanzando, seguir creciendo, de conseguir la tan añorada libertad, renunciar a los bienes y confort del hogar que habité durante muchos años es comenzar a caminar con una maleta llena de sueños, anhelos, ilusiones.

Aprendí que de la calidad de las preguntas que nos hacemos es la calidad de vida que puedo tener, porque hago trabajar a mi cerebro de forma diferente, pensamos que iniciamos nuestro caminar sin nada, y no hay nada más equivocado que eso, el trabajo de auto-conocimiento me permite sentir la abundancia que hay en mi interior y que mi maleta no solo contiene sueños, también cualidades, dones, talentos, capacidades, habilidades, que son herramientas para mi vida futura, y que al ponerlas en práctica tendré la experiencia necesaria para seguir caminando por la vida.

Cada uno vive de forma diferente, lo tenemos muy claro, y como respondemos a la vida marcan la diferencia entre unos y otros, lo importante es reconocerse a sí mismos, aceptar cada emoción generada ante el descubrimiento del nuevo horizonte, aceptar los nuevos retos, y es entonces que el miedo a la libertad se irá desvaneciendo, desde el amor, sin el juicio por los errores y accidentes cometidos, sino como formadores de mi propia experiencia, de mi crecimiento, de mi madurez.

Dedicado a una mujer querida, respetada, y admirada que se abre paso por la vida, enfrentando sus propios miedos, y a todas y todos esos jóvenes que comienzan a caminar solos por la vida.

 

Hasta Pronto!

Gaby Olivera

@gabydeas

Fb: Matices del Alma

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