Inicio Arturo Soto Para documentar la desesperanza

Para documentar la desesperanza

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Foto tomada de la cuenta de @elbasilio 



El último mitin de campaña que tuvo Andrés Manuel López Obrador en Hermosillo fue en la plaza Emiliana de Zubeldía. 

Recuerdo bien que el candidato citó cifras del Banco Mundial para calcular el monto de lo que se iba por el caño de la corrupción en los gobiernos neoliberales: un billón de pesos. Un millón de millones cada año.

Lo recuerdo porque en un gesto de infinita bondad y condescendencia, asumiendo desde entonces que lo único que vale son sus propios datos, dijo que sería benevolente y dejaría esa cifra en sólo 500 mil millones de pesos. Con esa cantidad, dijo, se resolverían los problemas de empleo, inversión productiva, apoyos al campo y becas para jóvenes y adultos mayores.

Pues bien, ya pasó un año de gobierno y de aquellos 500 mil millones no se sabe nada. Bueno, sí, acaso los 2 mil mdp que devolvió un empresario inmobiliario al Infonavit y que serían usados para comprar medicinas y equipar hospitales, pero hasta septiembre, cuando se rife el avión que no se entregará como premio, sino su equivalente en dinero, que será aportado por los 100 empresarios más acaudalados del país en un inusual acto de desprendimiento altruista. Un enredo.

Ciertamente, los programas de bienestar siguen dispersando miles de millones de pesos por todo el país, lo que tiene muy contento al pueblo y en las rancherías hay felicidad porque se matan dos vacas a la semana en lugar de una, como sucedía en los regímenes neoliberales. No hay crecimiento ni desarrollo, pero esos son parámetros fifís, y lo que hay es bienestar y el pueblo está feliz.

Los que no están muy felices son los gobernadores y alcaldes (incluidos los de Morena y sus aliados) porque nomás ven pasar esos miles de millones de pesos y no tienen para tapar un bache o mejorar sus cuerpos policiacos. 

Aquellos 500 mil mdp están como el avión presidencial, que un día serviría para resolver el problema de los migrantes, otro para resolver los temas de salud pública, otro para invertir en el campo, otro para construir carreteras y otro para resolver el problema que se presente en el presidencial estado de ánimo. Pero en realidad no están en ningún lado.

Bueno, sí. Quizás en los 105 mil mdp que se pagaron por la cancelación de los contratos del Aeropuerto de Texcoco; los 172 mil mdp que costará el aeropuerto de Santa Lucía, en el 75% de los contratos de obra y adquisiciones otorgados sin licitación o en la refinería Dos Bocas, cuya información financiera no se conoce porque fue reservada. O en los 150 mil mdp del sub ejercicio 2019.

Si la corrupción se acabó, cualquiera supondría que aquellos 500 mil mdp que se iban por ese caño vendrían a resolver problemas, pero no se han resuelto. Al contrario, lo que prevalece es una gran opacidad sobre el destino de los recursos públicos.

No las minucias que presuntamente se malversaron en la Conade y que tienen a Ana Gabriela Guevara entre los fusiles del fuego amigo y el paredón de la candidatura al gobierno de Sonora. O las empresas amigas del súper delegado en Jalisco, que fue cesado por presuntos actos de corrupción, pero en su lugar pusieron a un empleado suyo. 

O los miles de pequeños casos de corrupción que a lo largo y ancho del país conforman el relato de la desesperanza. Del cambio que quiso ser y no pudo, porque no quiso. 

El debate doméstico en Sonora de los últimos días lo prueba. Que no haya sorpresas, para que no haya confundidos. Son los mismos y con el mismo manual.

Y si de documentar la desesperanza se trata, cualquiera puede preguntarse: si el gobierno de Morena no funciona, ¿qué sigue?

II

La seria situación que en materia de vialidades padece Ciudad Obregón requería no una manita de gato, sino un zarpazo de tigre y el alcalde Sergio Pablo Mariscal Alvarado le entró al toro por los cuernos y desde este fin de semana puso en marcha un programa emergente de bacheo que tiene como objetivo reparar las calles del centro de la ciudad y las principales por donde transita el transporte público.

Un pequeño ejército de 205 trabajadores agrupados en 20 cuadrillas que trabajarán las 24 horas del día, se encuentra ya en esas labores que incluyen material de carpeta fría y caliente, en un ejercicio de transversalidad en el que se involucran todas las dependencias para rescatar espacios públicos, además del bacheo, limpieza, señalización, pintura, podado de árboles y alumbrado público.

Todo parece indicar que el alcalde decidió abocarse a resolver uno de los principales problemas de la ciudad y que es uno de los reclamos más sentidos de los cajemenses. Seguro también busca probar con trabajo su liderazgo entre los alcaldes del sur, en vísperas del encuentro que sostendrán para buscar opciones que agilicen la gestión ante los gobiernos estatal y federal. Buen punto.

III

Triste domingo el de ayer. La colega y amiga Elsa Villa, una eficaz empleada en el área de Comunicación Social del gobierno del estado sufrió un accidente mientras practicaba ciclismo de montaña en el Cerro del Bachoco. 

Amante de los deportes extremos, siempre se cuida mucho de usar todo el equipo de protección; aun así, resultó con un fuerte golpe en la cabeza que la mantiene con un diagnóstico crítico en el hospital Ignacio Chávez.

La compañera, que es un ejemplo de fuerza y perseverancia, con ayuda de Dios y de la ciencia seguramente podrá superar este nuevo reto que le ha puesto la vida. Los médicos están haciendo lo imposible y han dado un lapso de 72 horas para emitir un nuevo diagnóstico. Oremos por la salud de la buena amiga.

Y como las desgracias no vienen solas, ayer mismo nos enteramos de otra terrible noticia: la hija del estimado paisano y amigo Alberto Flores Chong murió en Querétaro, donde residía por motivos de estudios.

No hay palabras frente a eso. Sólo acompañar al amigo y su familia en el dolor por la irreparable pérdida. 

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