Inicio Arturo Soto Seguridad pública: estrategia hay, voluntad quién sabe

Seguridad pública: estrategia hay, voluntad quién sabe

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En la Ciudad de México se reunieron el presidente de la República y su gabinete de seguridad, con los gobernadores de todos los estados para reforzar la coordinación en las estrategias de la llamada construcción de la paz, un tema en el que se ha ido de tropiezo en tropiezo, de tal manera que no hay un solo día en que los medios no reporten masacres, tiroteos, ejecuciones, robos, asaltos y secuestros…

No hay excepciones. En mayor o menor medida, todas y cada una de las entidades federativas está pasando por lo que parece ser una ruptura de acuerdos y reacomodos de grupos de la delincuencia organizada, entre sí y con autoridades de los tres niveles de gobierno que históricamente han pactado con esos ellos bajo la vieja consigna de ‘plata o plomo’.

El saldo no podía ser más trágico. El año pasado, el primero de la 4T fue el que registró más homicidios dolosos producto de esa guerra a veces soterrada, a veces abierta entre bandas criminales, y los tres niveles de gobierno deben pasar ya del reparto de culpas a la toma de decisiones adecuadas, efectivas para detener esta oleada de violencia que no amaina.

En ese sentido es que se firmaron tres compromisos, el primero de ellos, el de anteponer la neutralidad política en materia de seguridad, y en esto subyace el reconocimiento tácito de que entre gobiernos de distinto signo político hay diferentes visiones, abordajes y eventualmente, intereses y relaciones insanas en el tema del combate al crimen organizado.

De allí se deriva el siguiente acuerdo en el sentido de hacer prevalecer el principio de unidad en torno a los grandes problemas que aquejan al país, y el de mejorar los mecanismos de coordinación institucional con el fin de fortalecer la estrategia nacional de seguridad pública a través de las coordinaciones estatales y regionales para la construcción de la paz y la seguridad.

En este encuentro estuvo presente la gobernadora Claudia Pavlovich quien reiteró el llamado que hiciera la semana pasada, a propósito de la necesidad de hacer ajustes en esa estrategia de seguridad, reforzando la presencia de elementos del ejército y de la guardia nacional en los estados.

Los lineamientos están trazados y el rumbo marcado. Falta sólo llevar las palabras a los hechos en un tema tan complicado como es el de la pacificación nacional, un asunto que en otros países, como Colombia, se llevó entre ocho y once años. Esperemos que en México dure menos.

II

Se movió rápido la alcaldesa de Hermosillo, Célida López para desactivar un problema que podría haberse complicado en estos días, ya que varios empleados de confianza, así como jueces calificadores y médicos de las comandancias de policía municipal velaban armas para protestar por la retención de sus aguinaldos.

Al filo de las dos de la tarde sostuvieron un encuentro con autoridades y habían advertido que si se mantenía el no-pago de aguinaldos, comenzarían a manifestarse en protesta, iniciando con un plantón en la plaza Zaragoza, frente a catedral.

La presión surtió efecto y ayer mismo por la tarde comenzó a fluir el recurso, desactivando la protesta. 

La alcaldesa ha mostrado buena mano izquierda en este arranque de año; ayer mismo informó que por primera vez desde que comenzó el conflicto con la empresa concesionaria del alumbrado público, se abre la posibilidad de revocar el contrato por mutuo acuerdo.

Esa, dijo, es una buena noticia para Hermosillo, pues el título de concesión, que en repetidas ocasiones fue catalogado como leonino, estaba provocando un serio enfrentamiento entre la empresa y el Ayuntamiento, al grado de romper las negociaciones, suspender los pagos por un lado, y por el otro, dejar de prestar el servicio en diversos sectores de la ciudad.

Hoy, se trabaja en la elaboración de un documento que incluya las cláusulas de terminación del contrato y en las que ambas partes acuerden lo que a su interés convenga.

El tema no es sencillo, pues implica negociar montos millonarios, establecer términos y condiciones para recuperar la inversión sin comprometer las finanzas municipales, pues como se sabe el convenio original establecía que la empresa podría disponer de los recursos públicos obtenidos por el cobro del predial y otros impuestos para cobrarse los adeudos.

No se conocen más detalles del nuevo acuerdo, pero al menos las partes ya se han reanudado las negociaciones y en los próximos días conoceremos más del tema.

III

Leo, no sin asombro, un artículo de Verónica Malo Guzmán, en SDP Noticias, el portal de Federico Arreola que ya volvió al Sendero Del Peje (de donde originalmente provienen sus siglas). 

A propósito del regreso del avión presidencial a suelo mexicano, la articulista plantea, básicamente, que nunca estuvo en la voluntad de Andrés Manuel López Obrador, ni como candidato ni como presidente, vender dicha nave, sino que sólo fue utilizado como un recurso propagandístico para ganar votos a partir de lo que el avión simbolizaba: la corrupción y el derroche.

Andrés Manuel sabía que el avión no se podía vender, por varias razones, “pero la campaña de su venta cumplió el objetivo: le permitió ganar la presidencia”, sostiene la autora, quien califica esta estrategia de mentiras deliberadas como un éxito.

Y no le falta razón.

El cinismo y la frescura con que los detractores del presidente y su proyecto de nación los atacan un día sí y otro también, con fake news, insultos, burlas y denuestos, tiene su correlato en el cinismo y la frescura con que los aduladores del presidente aplauden y justifican hasta sus mentiras.

No soy partidario de la crítica por sistema, que va más allá de lo político para permear el ámbito de lo privado, lo familiar. La saña con que algunos aluden al hijo menor del presidente, y ahora a su nieto recién nacido en un hospital de Houston, me parece un exceso.

Pero también parece excesivo y hasta irresponsable admitir con esa misma frescura, que el entonces candidato presidencial mintió deliberadamente, falseó la realidad y engaño a sus electores prometiendo algo que de antemano sabía que no podría cumplir. Y si mintió con eso, cualquiera supondría que pudo mentir con cualquier otra promesa de campaña.

Acusar al presidente de mentiroso y demagogo es algo que le sale bien a sus detractores, pero aplaudirle esos desplantes parece una aberración si viene de quien se presume, lo apoya. Con esos apoyos, ¿para qué necesitaría Andrés Manuel de enemigos, que de sobra tiene?

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