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El germen del odio cuando madura, es impredecible.-

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El germen del odio cuando madura, es impredecible.- Se percibe un sentimiento de incertidumbre en los sectores.- Crece el caldo de cultivo encaminado a crear sólo dos frentes: el de los buenos y el de los malos.- No se definen cambios evolutivos en el país, como se establece en la teoría dialéctica del desarrollo

Bernardo Elenes Habas

Mal presagio, cuando la incertidumbre nubla el horizonte de sectores productivos de una comunidad. 

Cuando se muestra tibieza, casi indiferencia, y no asoma siquiera la cortesía de revisar y buscar los puntos positivos de propuestas que se encaminan a fortalecer el bien común de los pueblos -en este caso de Sonora-, tiene que brotar, necesariamente, el desaliento. 

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No han querido decirlo con toda su esencia los empresarios que la semana anterior tuvieron reunión con el presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional, pero, en ese cónclave se percibió el fantasma de la incertidumbre. 

No tienen en sus manos, los participantes, la seguridad de que pueden ya, apostarle confiadamente, a proyectos de crecimiento y desarrollo. 

Sólo se muestra presente la certeza de que es prioridad atender los grandes problemas sociales de México, lo que, ciertamente es bien visto; pero para fortalecer esa gran causa, es indispensable la participación de todos los sectores, como corresponde a una economía de libre mercado, considerando que no se han definido aún pasos claros que indiquen nuevos rumbos en el sistema político del país, entre ellos la apertura hacia esquemas de cambios evolutivos, como se establece en la teoría dialéctica del desarrollo. 

agricultura valle del yaqui

Y ante esa inestabilidad y falta de precisión en el objetivo político, social, económico de la nación, comienzan a mostrar los sectores, como el agropecuario en el Valle del Yaqui, por ejemplo, la necesidad de encontrar un punto de apoyo en el imperio de la ley, para que las actividades de producción de alimento a gran escala que tienen fortaleza en el sur de Sonora, no se vea dañada, si el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020, elimina los incentivos para la agricultura comercial. 

Baltazar Peral Guerrero, presidente de la Asociación de Organismos de Agricultores del Sur de Sonora (Aoass), hace referencia a que, de eliminarse los incentivos, se tendría que llegar a los extremos de interponer una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, considerando que la producción de alimentos a gran escala es un tema de seguridad nacional. 

Y, claro. Esos planteamientos deben preocupar al ciudadano común, al obrero, empleado, al profesionista, campesino, estudiante, hombres y mujeres, familias, pues. Porque se tiene la experiencia de que los movimientos políticos, más que sociales, los han dañado en forma muy directa en el pasado, sin ser parte activa del problema. 

El Valle del Yaqui, históricamente, ha sido escenario de complicados acontecimientos promovidos por órganos de gobierno. 

agua valle del yaqui

Como el reparto agrario de 1976 ejecutado por decreto de Luis Echeverría, luego de la masacre de San Ignacio Río Muerto. La lucha significativa de productores y Tribu Yaqui, sostenida contra el saqueo del agua a través del Acueducto Independencia, propiciado por el sexenio estatal panista de Guillermo Padrés, en 2013. Como ejemplo de casos señeros. 

Se presienten, por las premisas que flotan en el ambiente, tiempos difíciles. 

Con un caldo de cultivo oficial encaminado a dividir, a crear incertidumbre. A marcar sólo dos frentes: El de los buenos y el de los malos. Factores que, inevitablemente, comienzan a generar discrepancias y linchamientos en redes sociales que, de seguir creciendo los enfrentamientos -no de ideas sino de fanatismos absurdos-, podrían llegar a convertirse en violencia. 

El germen del odio cuando madura, es impredecible en sus efectos. 

Le saludo, lector.