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Lolito Juárez, llevaba el béisbol en la sangre.-

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Lolito Juárez, llevaba el béisbol en la sangre.- Murió ayer el hermano de Raúl, Gaspar, Tacalí, Chico, hijo de doña Chayito y don Pedro.- Deja, con sus enseñanzas, un positivo y noble legado entre niños y jóvenes de escuelitas del rey de los deportes.- Hoy se cumplen 2 años de la muerte de José Escobar Zavala

Bernardo Elenes Habas

Murió ayer, 4 de marzo, Lolito Juárez López, hermano de Raúl, Gaspar (quienes también ya se marcharon dormidos entre el humo de las flores), Tacalí (José Luis), Chico (Francisco Javier).

Familia singular y noble, cuyos padres, Pedro Juárez Mazo, músico de profesión, y Rosario López –Chayito-, llegaron a Cajeme en 1930 provenientes de Navojoa, donde nacieron Raúl, Gaspar y Tomasita, cuando la comunidad asomaba apenas tres años de haber logrado convertirse en Municipio.

Lolito nació en Ciudad Obregón, el 16 de abril de 1934, contaba con 85 años de edad y de correrle el béisbol por las venas, como bien lo recuerdan sus amigos El Zurdo Jesús Roble, Nicolás García, Miguel Cebreros, Alfonso Araujo, Panchito Pérez Díaz, Jesús Alberto Rubio, Marco Antonio “Kilochas” Rodríguez, entre una interminable lista de gente que vive y vibra con el rey de los deportes.

A Lolito (José Dolores), se le considera como el primer prospecto cajemense firmado para incursionar en grandes ligas por Piratas de Pittsburg, pero una lesión en el brazo, de la que no pudo recuperarse nunca, motivó su retiro como jugador activo. Sin embargo, sus conocimientos y entusiasmo deportivo se canalizaron hacia actividades técnicas con los Yaquis de Obregón y otros equipos en la Liga del Pacífico y en organizaciones nacionales.

Incluso, su legado trascendió en las escuelas de béisbol infantil de Cajeme, como Lasalle y Tomás Oroz, de donde han surgido prospectos con la hechura de Lolito, quien ocupa sitio de honor en el Salón de la Fama del Deporte en Sonora…

Debo decir que hoy -5 de octubre-, se recuerda el segundo aniversario de la muerte del periodista José Escobar Zavala.

Pepe, fue el Segundo Cronista de Ciudad Obregón (el primero, Miguel Mexía Alvarado), y supo, desde su oficio de reportero, darle cauce y luz al alma de Cajeme, su presente y su historia.

Cierto, mi amigo Pepe se proclamaba orgulloso de haber nacido en Cajeme, un 7 de diciembre de 1930, cuando la comunidad apenas había cumplido tres años de haber logrado categoría de Municipio.

Y, a ese conglomerado esforzado y progresista, le entregó su pasión por el periodismo, actividad en la que se había iniciado como redactor deportivo en La Afición de la Ciudad de México.

Su trayectoria fue consistente. Conoció y trató a quienes tomaban el pulso de la ciudad, del estado y del país, desde el Heraldo del Yaqui, Diario del Yaqui, Última Hora, publicaciones dirigidas por don Manuel J. Zavala, don Jesús Corral Ruiz y Heriberto Salazar, respectivamente.

Una visionaria generación de periodistas pasó por sus manos cuando dirigió El Diario. No escatimó, junto con Corral Ruiz, Bartolomé Delgado de León, Carlos Moncada, sus enseñanzas y consejos. La definición de las notas. Sus en

tradas y el ajuste de los titulares o cabezas con sus respectivas bajadas.

Ahí estaba Pepe, como el maestro que fue, mostrando los caminos simplificados y correctos de la redacción a alumnos como Pedro y Gilberto Márquez, Ismael Montaño, Salomón Hamed, Tere Gil, entre muchos nombres de quienes han dejado huella en el periodismo.

Pepe tuvo el privilegio de reconciliar, en marzo de 1974, estando al frente del Diario, a Bartolomé Delgado de León y a Jesús Corral Ruiz, quienes mantenían un  distanciamiento desde 1958 en la época aciaga del “Contrerismo”.

Bartolomé, el espléndido cantor del Valle del Yaqui, volvía a escribir en el periódico de don Jesús, que fue su casa primigenia, por los buenos oficios de Pepe, aunque fugazmente, pues un 26 de septiembre de ese mismo año (1974), murió…

Le saludo, lector.