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Casetas liberadas…y luego?

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Diálogo

David Figueroa O.

Cuando viajas por carretera y te encuentras con casetas de peaje ‘liberadas’ por ciudadanos, te pasas de largo? o cooperas con alguna aportación al ‘botecito’ de quienes mantienen la pluma arriba? o te bajas a pagar a la oficina de la caseta la cuota establecida? Cualquiera de estas acciones tiene consecuencias.

México es un país de libertades y así se nos reconoce en el mundo entero, es una distinción, un sello propio, aunque en casa sabemos que no todo es color de rosa.

Derechos y libertades establecidos en nuestra Constitución demandan, de los ciudadanos responsabilidad y respeto a los derechos y libertades de los demás; y del Estado la obligación de la aplicación de justicia para entre todos establecer un orden social.

Pero hace años hay una ausencia total de orden y estado de Derecho en nuestras carreteras, incluyendo a Sonora: grupos de personas que llegaron a tomar las casetas de peaje bajo la exigencia del libre tránsito en el país, que la ley establece.

El descontento y la frustración generalizada de los mexicanos por la instalación y concesión de casetas de peaje a lo largo y ancho de México ha crecido año con año; tarifas establecidas y aumentadas de igual forma, sin una explicación y con falta de transparencia llevó al fastidio social.  

Que si son ilegales; que si se establecieron con la finalidad de mantener las carreteras en buen estado ante la incapacidad financiera del gobierno; que muy poco o nada se sabe del destino de este recurso millonario; que las carreteras cada vez están peor y no mejor, etcétera.

En fin, una serie de situaciones anómalas que efectivamente mantienen al ciudadano en indefensión por ejemplo en Sonora, debemos pagar hasta 8 casetas si queremos cruzar el estado. 

El reclamo es un reclamo de todos. 

Pero es reprobable que las carreteras lleven años en una especie de limbo donde cada quien hace lo que mejor le parece: el que quiere pagar lo hace; el que no quiere no lo hace; el que decide liberar la caseta y poner su botecito lo pone y que caiga lo que sea; quien desee cooperar coopera y quien no simplemente pasa de largo satisfecho con la situación.

Ojo: es responsabilidad únicamente de las autoridades y del gobierno federal en este caso, las consecuencias que conlleva este desorden y la nula acción. Hay una ausencia total del Estado de Derecho que mantiene a los mexicanos confundidos por decir lo menos, sobre lo que es correcto y lo que no.

Pero hay consecuencias, por ejemplo, si por un caso lamentable sufre un accidente en carretera y no se bajó a pagar su cuota en las oficinas de Capufe porque las casetas estaban ‘liberadas’, no hay responsabilidad de daños ni materiales ni de salud, por parte de Capufe con independencia del mal estado de la carretera.

Por el contrario, si decidió bajarse e invertir un tiempo en pasar a la oficina a pagar que es posible y la mayoría no sabemos, aún con la caseta tomada, el folio de su tiket de pago lo protege incluso sin ninguna obligación de deducible. 

Independientemente de la lucha, nadie nos informa de esta diferencia en lo que quitan o dejan las casetas; en lo que se llena el botecito o se queda a medias diariamente con total permisividad. 

Sí las casetas de cobro son ilegales; ¡Pues que se eliminen! ¿Los manifestantes reciben dinero a discreción las 24 horas en cada caseta liberada que a dónde va? ¿A beneficio de quiénes? Porque bajo el argumento de una lucha justa permiso tienen y eso está claro. 

Podrá ser una lucha justa, pero tampoco es correcto que alguien se instale así nada más por ‘derecho’ con un bote a pedir apoyo, sin ninguna regulación y sin ninguna transparencia. 

Poner orden de una vez por todas en el tema de las casetas de cobro es un tema de vital importancia, puede ser incluso de vida o muerte tratándose de una emergencia de gastos médicos por un accidente o daños a terceros si el conductor no cuenta con la capacidad económica suficiente. Incluso un tema de ir a la cárcel.

Pero pareciera que resulta más fácil obtener cada quién lo que le conviene de momento sin medir consecuencias a futuro.  

No hay hasta el momento autoridad que ponga orden, ni gobierno que se decida a aplicar la ley; se ha vuelto muy cómodo ver y dejar pasar, hasta que el país truene como tronó el tema del robo de gasolina en Hidalgo y que cobro la vida a 90 personas. 

Todos nos preguntamos en este y otros casos ¿Dónde está el gobierno? ¿Para qué son nuestras leyes? Que cada quién haga lo que quiera, no parece ser el camino para la construcción de un México mejor.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónico davidfigueroao@me.com; y en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.

Reseña: David Figueroa Ortega es empresario, Ex Cónsul de México en Los Ángeles y San José California; Ex Diputado Federal; Ex Alcalde de Agua Prieta; Ex Dirigente del PAN en Sonora.