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Oportunidad rechazada

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Diálogo

David Figueroa O.

Oportunidad rechazada

A como vienen las cosas en términos de avance en la democratización para el proceso electoral 2021, según los acuerdos tomados por el INE hasta hoy, es sin duda una oportunidad rechazada por el sistema toda vez que estuvo abierta la puerta de fortalecer las candidaturas independientes y no se hizo.

Es evidente la disyuntiva desde el poder sobre la conveniencia de fortalecer un sistema distinto al partidista, como en su momento el gobierno unipartidista del PRI tuvo dudas sobre permitir la creación de otros partidos políticos.

Desde la reforma a nivel constitucional del 2012 que dio paso a las candidaturas independientes hasta 2018, pasando por el boom mediático de 2015 y Pedro Kumamoto en Jalisco, para el 2021 nuevamente queda un sabor agridulce en la voluntad expresa de las autoridades electorales sobre el poder que la ley les otorga para dar este gran paso de una vez por todas. Y no se atreven.

Obviamente las reglas tendrían que cambiar de la A a la Z y es justamente lo que no está dispuesto el sistema partidista ya acomodado en su establishment. 

Esta semana las autoridades electorales dieron a conocer la cantidad de financiamiento para las campañas próximas, evidenciando la vulnerabilidad de las candidaturas independientes y el poco interés en fortalecerlas.

Frente a más de mil 575 millones de pesos para campañas partidistas, a los independientes se les autorizó 31.5 millones de pesos. 

El INE ha sido enfático en aclarar que ese instituto no determina tal financiamiento, sólo aplica la fórmula estipulada en la Constitución. 

Total, que entre el sostenimiento para actividades ordinarias de los partidos políticos y los gastos de campaña suman más de 7 mil 226 millones de pesos que los mexicanos pagaremos el año entrante para elegir a 500 diputados federales; 15 gobernadores; 1,063 diputaciones locales y 1,926 Ayuntamientos y alcaldías.

Pero eso no es todo. Para la distribución de recursos en términos prácticos se considera al conjunto de todos los candidatos independientes como si fueran un nuevo partido político y el monto correspondiente se distribuye en tres partes de 33.33% cada una para los que se postulen a la Presidencia de la República, Senado y Diputados Federales. Cada uno de ese 33% se divide en partes iguales entre el número de contendientes a cada cargo. 

¡Ah! Pero si para alguno de los cargos solamente se registró un candidato, no se le entrega el 33.33% correspondiente, sino sólo la mitad de ese porcentaje. Así está la ley.

Del tema de financiamiento privado mejor ni hablamos, las disposiciones están aún peor.

Pese a estas marcadas desventajas frente al sistema partidista, el interés de contender se elevó significativamente de 2015 a 2018, así como los puestos competidos sin duda alguna; pero en términos de resultados el porcentaje de éxito cayó de 3.7% a 2.5%. 

En el 2015 los candidatos independientes fueron la novedad en el proceso electoral dado que por primera vez en la historia y en un contexto de descontento social hacia los partidos, los ciudadanos tuvieron la posibilidad de competir por sí solos bajo cuatro condiciones innegables: en clara desventaja financiera y de promoción; a ciegas y aprendiendo día a día; sin una estructura en tierra a diferencia de los partidos; y con un marco legal débil, poco claro y desfavorable.

Luego el 2018 pese al arrastre de la llamada ‘ola guinda’ y su candidato con 18 años en campaña y promoción diaria, prevalecía un descontento mayor hacia los partidos políticos, auspiciado en gran medida por el mismo candidato de Morena.

Pero millones de mexicanos tampoco veían en ese movimiento la opción distinta a los partidos ya existentes y se incrementó el interés en participar de manera independiente con respecto del 2015 pero enfrentaron el arrastre sin precedentes en la historia que representó Morena y no lograron la visibilidad suficiente entre la opinión pública.

Aun así, ganaron 18 alcaldías, pero perdieron absolutamente todos los cargos competidos en los congresos locales, federales y por supuesto la presidencia de la república.

Ni siquiera los candidatos independientes más populares y con reconocido arraigo en sus entidades lograron el triunfo, entre ellos Pedro Kumamoto de Jalisco y Manuel Clouthier de Sinaloa, quien a primera hora del 3 de Julio publicó en sus redes sociales: 

“Mi campaña y proyecto fue un fracaso rotundo”. 

En fin, sólo el 1.9% de los votantes optó por los independientes, mientras que el 37% lo hizo por las alianzas distintas a Morena. En sí las candidaturas independientes es un capítulo escrito a medias aún y en imperiosa espera de ser perfeccionado.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónico davidfigueroao@me.com; y en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.

Reseña: David Figueroa Ortega es empresario, Ex Cónsul de México en Los Ángeles y San José California; Ex Diputado Federal; Ex Alcalde de Agua Prieta; Ex Dirigente del PAN en Sonora.