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Fuera de la olla

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Alejandro de Anda

LO CLAROTrascendente y del mayor compromiso con el escenario local y nacional, es el tema de las tecnologías de la información y su impacto en el desarrollo en todos los ámbitos.

La ‘Agenda de Inteligencia Artificial 2030’ marca la pauta para empatar los criterios de crecimiento y de preparación profesional rumbo a ese gran reto.

No es dato menor, donde las TI’s compitieron por mucho tiempo por la estandarización de procesos, haciendo menos necesaria la participación del ser humano y simplificando costos en los procedimientos.

Por eso es de la mayor importancia que organismos como la Universidad Autónoma de Tamaulipas -la academia-, se suma al Consejo de Ciencia y Tecnología en una Red Iberoamericana de Grafos y Web Semántica, con el apoyo de conferencistas de Europa, Sudamérica, EE.UU, Canadá y México para promover investigaciones que fortalezcan el conocimiento en materia tecnológica para el bien común.

LO OSCURO. En México, utilizar la sentencia ‘orinar fuera de la olla’, significa que emite una persona, una opinión o juicio que no le compete, confundiendo a los demás.

En la sociedad existen al menos 12 tipos de autoridades que regulan la conducta de los seres humanos que convivimos en colectividad, aseguran los estudiosos de la conducta como el sociólogo Max Weber.

Desde la autoridad formal –la que es impuesta con capacidad de administrar castigos y recompensas-; la moral, donde se evidencia la capacidad de un líder; la racional que se basa en la burocracia; la autoritaria (por el ejercicio de la fuerza) y llegamos hasta la informal, la que aceptamos por pertenencia a algún club o grupo social.

De ahí emana la fuente del poder.

El que otorgamos a nuestros gobernantes, está limitado y encapsulado en las funciones a que les hemos determinado se encarguen.

Hace algunas semanas el presidente municipal de Teziutlán, Puebla; Carlos Peredo Grau hizo afirmaciones a las que podríamos catalogar de pretenciosas o temerarias.

El tres veces alcalde (PRI y en este periodo PAN) por el ayuntamiento poblano, arremetía en el clímax de su discurso ante su confundido auditorio al que señalaba el edil “cobardes y sucias” sobre las mujeres que permiten que sus parejas pongan en peligro a sus hijos.

(Sic) “-¿Para qué quieren al marrano, si nomás se van a comer un pedazo de chorizo?”.

Cierto… y falso. Fuera de la olla mi alcalde.

Su encomienda es la de brindar a los teziutecos, las condiciones óptimas de infraestructura pública, servicios, acceso a educación, al agua, a seguridad, a desarrollo humano favorable con dignidad.

Lo que la intimidad de la vida de cada persona, sus preferencias ideológicas, de culto o de manera de educar a sus ‘escuincles’, es competencia de cada individuo.

Es correcta su apreciación –en lo personal- sobre la violencia doméstica existente y que no se puede ocultar, donde muchas mujeres solas buscan el respaldo de hombres que resultan no aptos para entrar en el hogar de aquellas.

Pero la autoridad para señalar tal desvío de la sociedad, es otra.

Autoridad moral o una autoridad jurídica que además de señalar, aporte soluciones. 

A este alcalde deben señalarle sus limitaciones y alcances.

COLOFÓN: Señor presidente municipal… ¡Fuchi! ¡Guácala!

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro