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Mil maneras de morir, coctel mortal

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Mil maneras de morir, coctel mortal

 Alejandro de Anda

LO CLARONo sabríamos con claridad la exacta situación de personas que definitivamente componen hoy la población más vulnerable frente a la pandemia llamada coronavirus, que se integra por migrantes del cono sur de América, en su búsqueda del sueño americano y hoy varados en la frontera mexicana.

Las más reservadas cifras a octubre de 2019, identificaban a 1 millón de hermanos centroamericanos.

Desde Tijuana y hasta Matamoros, las autoridades reconocen que no existen protocolos específicos para la atención de estos frente al contagio por coronavirus y esa población en riesgo, se transforma en un verdadero agente de peligro para la diseminación del catastrófico mal. 

El H. Congreso de Tamaulipas hizo un respetuoso llamado a las autoridades federales para que desde su competencia se realicen los traslados a sus lugares de origen o se canalice ayuda a ese sector vulnerable que ha incrementado de manera muy alarmante la cifra de contagiados positivos en Tamaulipas, esencialmente. 

Casi la mitad de los contagiados en las cifras registradas pertenecen a este sector de personas de riesgo. Exige tener medidas sanitarias específicas de control e identificación de migrantes. La distancia entre la vida y la muerte es demasiado corta. 

LO MUY MUY OSCURO. “-A lo mejor se pueden inyectar desinfectante para matar al causante de la COVID-19” Donald John Trump.

En una revista conocida por todos, se insertaba una sección que hablaba de anuncios mal redactados, que tendría que ver igualmente con las instrucciones obvias –por decir lo menos- que se anexan en los paquetes en general.

Uno de éstos, que envolvía un horno de microondas citaba “No se use para secar a las mascotas”. 

En un aparato para cortar árboles llamado Motosierra, citaba el manual “No intente detener la cadena con sus manos o genitales”. ¿Le causan gracia?

El presidente de los Estados Unidos de Norteamérica se habría propuesto ser el líder de los países progresistas en el combate al virus que asola al mundo.

Para él, su problema es su boca. 

En la cercanía de las elecciones presidenciales, un día sí y otro también busca acaparar la atención de los norteamericanos para mostrarse como el héroe que es al investigar salidas al convulsionante enemigo en forma de bicho.

Dijo también (sic) “-Se podría matar el virus metiendo en el cuerpo una tremenda luz ultravioleta… me suena interesante”.

Su contraparte demócrata Joe Biden declaró “No puedo creer que tenga que decir eso, pero por favor…no beban lejía”.

Ya circula la receta mortal a la que llaman “Trumptini”. 1 parte de cloro, una parte de desinfectante, una tapa de detergente. Efectos secundarios, algunas muertes…

La reacción del mandatario por las críticas a sus sugerencias no se hizo esperar.

“Qué sentido tiene hacer las conferencias de prensa, cuando los tontos medios sólo hacen preguntas hostiles ¡Estaba hablando de manera sarcástica!”.

Por sí o por no, una de las compañías fabricantes de detergente más importante, inmediatamente emitió un comunicado pidiendo que nadie los ingiera.

Para entonces al menos cien personas habían sido atendidas por la oficina de emergencias de Maryland donde éstos pedían información para la ingesta de desinfectantes contra el virus. 

En NY, al menos 30 personas habían bebido productos de higiene con consecuencias obvias al lastimado organismo que le recibía.

COLOFÓN: Las instrucciones de un termómetro rectal citaban “No se use de manera oral después de haber sido usado rectalmente”. En política… ya nos queda claro que eso no importa.

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro