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La soberbia del “se los dije”

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La soberbia del “se los dije”

Difícilmente la situación política del país se cambiará sin antes entender el discurso de legitimidad del gobierno, puesto que es emocional y no racional, los partidos políticos y quienes no son parte de la ideología de López Obrador y su Cuarta Transformación deben de reconocer esas emociones. No sirve en absolutamente nada decirse tener la razón y señalar solamente el error, la gente está nauseabunda y odia ese discurso viejo que difícilmente se abrirán a algo nuevo porqué los que defienden esa alternativa no sabe comunicar ni venderse en sí mismos. 

Primeramente es innegable que el malestar o coraje de la población al votar por MORENA el año pasado no es solamente discurso, sino una realidad que todavía se siente y se aviva más en todo lugar, más allá de la narrativa a modo y el carisma de un líder de una sola persona. Aumentando ese sentimiento con todo intento de justificación que solo alienta el apoyo al ejecutivo. 

Es aquí en dónde el “se los dije” pierde toda relevancia, todo argumento y toda utilidad. Se ha dicho y es cierto, la ciudadanía se dejó llevar, por un discurso caricaturesco y sin soporte, no obstante la victoria del 2018 refleja también incapacidad de la clase política, de las vacas sagradas, académicos, intelectuales, comunicadores y la raza de a pie para ser un proyecto, una alternativa atractiva para los hartos de lo mismo.

Somos corresponsables de lo que está sucediendo, en vez de querer reacomodar lo derrumbado se debería de trabajar en hacer algo nuevo. 

La evidente división en dos polos de la sociedad, solo esperan una chispa para detonar un incendio, para crecer el fuego de unos u otros, claro ejemplo los acontecimientos recientes en la Ciudad de Culiacán, Sinaloa. El reto no es tener la razón, es construir un nuevo discurso que englobe a todos como comunidad, sin etiqueta alguna, sino para todos.

Ante esta situación que el ciudadano que sufre las decisiones de los de arriba aprendió a despreciar y repugnar. ¿Cómo plantear un nuevo discurso?

Primero.- Aceptar e identificar que los cambios de los últimos años han sido benéficos empero hubo muchos rezagos y excesos, así como temas que no se tocaron por intereses personales y de poder, mismos que sembraron ese rencor por el atraso al desarrollo o por otros efectos negativos. Ejemplos: Reforma Político-Electoral, Reforma Educativa, el otrora TLCAN, entre otros.

En los Temas de Gobierno nadie lo sabe todo, cada tema tiene sus particularidades. Las vacas sagradas ya están rebasadas y algunas obsoletas, es importante y necesario tejer un intercambio de ideas e interacciones hacia una nueva comunidad incluyente y progresiva.

Segundo.- reconocer la sombra de esos acontecimientos, es imposible recuperar la credibilidad si no se empieza sin antes realizar un reconocimiento de las fallas y errores. Paso siguiente, no es el hilo negro: Humildad, nadie tiene la razón absoluta, además que en general se reprueba a los altaneros y arrogantes. Ya se conoce que la narrativa del régimen al tener una radicalización es quien mejor saca beneficio de ello. 

Tercero: por último, cultivar la sátira, ese sentido tan característico del mexicano, ¿No es acaso más productivo utilizar la fuerza del enemigo o contrario en su contra? En ocasiones ser frontales no es la mejor táctica, pero puede ser sus ideas usadas y jugar con sus argumentos. Por ello el humor, esa sátira conlleva inteligencia en su elaboración y es indispensable a la vez, no la arrogancia de un “se los dije”, que termina en carrilla y en un argumento que nos hace perder y pierde en el debate antes de iniciarlo.

Espero les interese o agrade, sino de igual modo sea para aportarle a la vida democrática del Estado que tanta falta le hace, no solo estarse quejando, evadir o engañarse en que todo va bien. 

#EligeCreer #SonoraUNE

Manuel Corral Bustamante

@ManuelCorralBte