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Reforma irremediable

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A lo más que pudiera aspirar el Grupo Parlamentario de MORENA en el Congreso del Estado de Sonora, es demorar por un par de días el trámite de reforma electoral, negando en la sesión de este martes la dispensa de segunda lectura del kilométrico documento, toda vez que los que van por la afirmativa no acabalan los 22 votos necesarios para obviar ese requisito legislativo.

A ojo de buen cubero, a los coordinados por doña Ernestina Castro Valenzuela ya no les quedan recursos para evitar la actualización y modernización del marco jurídico electoral de esta entidad luego de agotarse su ferviente argumentación respecto a los riesgos por el Covid-19 e incluso advertir sobre un brote de infectados por ese virus, entre otras ocurrencias que esperamos se queden en eso.

Es más, esa segunda lectura para la siguiente sesión daría tiempo a la nomenclatura nacional del partido oficial, para intentar forzar los votos en contra de las representaciones del PES y del PT, que no vemos cómo pudieran convencerlos, toda vez que la reforma lleva implícita una mejor perspectiva para la permanencia de ese tipo de organizaciones políticas, lo cual debiera ser más importante que revivir en el Congreso la coalición con MORENA.

Es por lo anterior que los números no les cuadran como para evitar que las bancadas promoventes aprueben la reforma a más tardar el jueves, luego de la segunda lectura, con la aprobación de 5 representantes del PRI, 5 del PES, 3 del PAN al menos 3 de los cuatro del PT y 2 del Panal, quedándonos el pendiente de cómo sería el sentido de los votos de por ejemplo Rodolfo Lizárraga por su pleito con el dirigente de facto del PT en Sonora, Ramón Flores o el de los impredecibles Luis Armando Colosio y Luis Mario Rivera, quien a lo mejor, este último, acata la sumisión al morenismo que le ordenen desde la ciudad de México.

Ernestina Castro Valenzuela

Otra variable es el caso de la diputada de Movimiento Ciudadano, María Dolores del Río, quien en caso de que hubiera dictamen en la Comisión de Igualdad de Género, respecto al articulado relativo a la protección de la mujer que sacaron del dictamen, al menos en lo general su voto debería ser a favor, aunque a lo mejor le gana esa secreta satisfacción de parecer que es la real coordinadora de la bancada de MORENA, luego de las abundantes zalamerías que fuera objeto en la pasada sesión.

A lo mejor ya perdonó y superó la ofensa que perpetró contra ella y el diputado del PVEM la diputada Rosa María Mancha Ornelas, cuando les espetó que sus posiciones en directivas del Congreso eran de caridad, entre otras expresiones para ningunear el que tengan la mínima presencia en el pleno.

La verdad es que de acuerdo a esos numeritos y alternativas, luce muy alcanzable la cifra de 17 votos en favor de la reforma, quedando como última opción la desventurada posibilidad que manejan desde el morenismo, respecto a que el Secretario de Gobierno, Miguel Ernesto Pompa Corella haya contagiado a diputados, luego de que hace unos días sostuvo reunión con la mayoría de ellos, en el marco de los esfuerzos del gobierno estatal para llevar alimentos a familias en vulnerabilidad.

Y esa última apuesta se refiere a que si sesionan podría derivarse en un brote e incluso hasta se desmenuzan males preexistentes entre diputados y demás estulticias, que en todo caso podría ponerlas en el terreno de la seriedad el mismo titular de salud, Enrique Clausen, sin dejar de lado que por lo que sabemos, en el Congreso del Estado se aplican estrictos protocolos de sanidad.

Ernestina Castro Valenzuela

A ese grado llega el drama morenista ante la inminente nueva derrota a sus repetidas y alocadas pretensiones de paralizar el desarrollo político de la entidad, como si creyeran que suspendiendo todo podría repetirse el accidente electoral que en el 2018 los llevó a conseguir lo que nunca imaginaron ni en sus más alucinadas fantasías.

Por supuesto que los riesgos de contagio los corremos todos los ciudadanos y no sólo los integrantes de la legislatura estatal, quienes en todo caso tienen garantizados de manera muy sobrada servicios médicos de excelencia y además, dados sus activismos filantrópicos aprovechando la crisis sanitaria, han andado del tingo al tango y como que no se vale adjudicar a “El Potrillo” su posible contagio, cuando además se sabe que uno de los asesores de la diputada Castro Valenzuela dio positivo.

Habrá qué ver con qué otra musaraña salen entre hoy y el jueves para demorar lo que luce irremediable, ya que incluso hay alardes respecto a que hasta el mismo presidente López Obrador les ajustará cuentas a pesistas y petistas si aprueban la reforma, aunque otros aseguran que el que trata de amedrentarlos es Alfonso Durazo y los más consideran que se trata de jaladas, como esa con la que de nueva cuenta usan a Ana Gabriela Guevara como petate de muerto.

Aparte de dichas obsesiones y fantasías futuristas, la buena noticia de este lunes es la donación de 23 ventiladores que hizo a la Secretaría de Salud de Sonora la Fundación del Grupo México y que fueron entregados a la gobernadora Claudia Pavlovich por Abigail Vázquez, representante del organismo asistencial que opera con recursos del corporativo minero.

Fundación Grupo México dona 23 ventiladores

Dichos equipos, 13 para el IMSS y 12 para el Hospital General del Estado, son un gran tanque de oxígeno en los momentos de la mayor embestida de la pandemia en esta entidad, que permitirán salvar vidas, apoyos que se suman a otros ya entregados en materia de insumos médicos y equipo hospitalario para hacer frente a la pandemia del Covid-19 y que pasada la contingencia, serán un muy buen activo en equipamiento hospitalario de la entidad.

Como se sabe, los ventiladores son de suma importancia en el tratamiento de pacientes graves que requieren de asistencia para poder respirar, por lo cual son la diferencia entre la vida y la muerte de docenas de personas que son atendidas en diferentes nosocomios del estado.

De regreso al Congreso del Estado, este lunes hubo nota, ya que el Coordinador de los diputados de Acción Nacional Gildardo Real Ramírez, junto con el regidor del PAN Rafael Delgadillo y el presidente del PAN en Cajeme Carlos Castro Franco, interpusieron solicitud de juicio político en contra del alcalde de dicho municipio, Sergio Pablo Mariscal.

Alegan actos de ingobernabilidad y reiteradas omisiones de parte del munícipe por su negativa a convocar a sesiones de Cabildo, así como inoperatividad de programas sociales destinados a la atención de la ciudadanía afectada por la pandemia del covid-19, en virtud de que el ejercicio de recursos de dichos programas requiere aprobación del cuerpo de regidores.

El PAN demanda juicio político contra alcalde de Cajeme

Falta de transparencia, ejercicio discrecional de recursos de la comuna y la evidente imposibilidad del alcalde para velar por los intereses de los cajemenses, son las causales con las que se fundamenta la demanda de juicio político, tocándole recibir el documento al Oficial Mayor, José Angel Barrios.

Pues mientras eso ocurría en Hermosillo, allá en Ciudad Obregón, una brigada de OOMAPAS con cámara de video en ristre y manejo tendencioso y difamatorio en redes, cortó el suministro de agua potable a dos domicilios propiedad del exalcalde de ese municipio, Faustino Félix Escalante, con el agregado que de forma mañosa le echaron la perrada encima a su hijo, el también exalcalde Faustino Félix Chávez.

El Tinito no es ningún dejado y de volada reaccionó calificando como ruin el manejo de los empleados de OOMAPAS por festinar el corte de servicio aludido, además de recriminarle al mismo alcalde dicha actuación de sus subordinados, con la aclaración expresa que desde luego está de acuerdo en que se apliquen cortes a usuarios morosos.

Y por fin, el más aguerrido opositor del uso del cubrebocas, el subsecretario de salud, Hugo López Gatell, aceptó la utilidad del cubrebocas como medida auxiliar para evitar la transmisión del virus del Covid-19, cuando apenas hace pocos días decía todo lo contrario.

Hugo López Gatell. ¿No que no?

Ah, pero dicha utilidad se debe a que estamos en tránsito a la llamada nueva normalidad, como si antes esa propagación hubiera sido distinta, aunque entendemos el origen de las resistencias de todo este tiempo del funcionario federal: es que a su patrón, el presidente, no le gusta utilizar cubrebocas y tampoco gel antibacterial.

No hay que olvidar que entre las restricciones de la Jornada Nacional de la Sana Distancia, estaba no celebrar reuniones con una asistencia mayor de cinco mil personas, y es que al anunciarse dicha estrategia el 23 de marzo pasado, López Obrador se mantenía en giras de trabajo y requería de multitudes para alimentar su insaciable ego y López Gatell le satisfizo el deseo a costa de sabe cuántos contagiados y muertos.