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Simpladas presidenciales

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Ojalá que en privado fuera distinto, porque en público el presidente Andrés Manuel López Obrador peca de simplón, de ignorante, superficial y frívolo, en al abordaje de asuntos de estado de primer orden y en problemas que al menos deberían ser abordados con seriedad.

Sabe si sus rusticidades y limitaciones intelectuales sólo estén reservadas para comunes mortales que acuden a sus conferencias de prensa o ven y escuchan sus peroratas a través de las redes sociales o ya en corto y en privado asume con seriedad su encargo, porque si extiende sus estulticias hasta ese ámbito, entonces sí que las cosas son muy serias para este país.

Acorde a su desdén y criminal indolencia frente al Covid-19 que a lo mejor este lunes llega a 150 mil casos en México y que en defunciones ya le andamos pegando a las 18 mil, en su gira por Veracruz reveló la receta ideal contra ese virus. “Para no tener Covid-19, lo mejor es no enfermarse”, dijo con aire docto y con un gesto de saberlo todo.

Hubo más tonterías en la mañanera de Jalapa, pero sólo vamos a agregar que si ya encontró la cura para el virus que aterroriza al mundo, también ya encontró la fórmula infalible para acabar con el secuestro en México: que todos seamos pobres, porque sólo secuestran al que tiene. “No secuestran a un pobre; secuestran al que tiene. ¿Cómo evitar el secuestro? Con una sociedad mejor, con justicia y así somos libres de verdad”, dijo, entre otras incoherencias.

Decálogo de ocurrencias

Este fin de semana pasado el tabasqueño anduvo rematado de sonso en el tema más preocupante a nivel mundial, al hacer declaraciones a contracorriente de la realidad y del mismo Hugo López Gatell, quien como contador diario de contagios y muertes por el Coronavirus ha tenido que reconocer que estamos en lo peor de la pandemia y lejos de mitigarla, mientras que él alardea que ya ganamos y que vamos de salida, lo cual derivó en fuerte llamada de atención de la Organización Mundial de la Salud.

Para redondear su desatinado fin de semana, López Obrador se trasmutó no en sus presuntos ídolos históricos como Juárez o Madero, sino en el mismísimo Moisés que bajó de la montaña para iluminar al pueblo de Israel con los 10 mandamientos grabados en roca, aunque él, en solitario pasillo de Palacio nacional, lo que dio a conocer es un decálogo sobre la buena dieta, la importancia de la actividad física y un ramplón serial sobre motivación personal y buenas costumbres.

Bueno, según referentes bíblicos, acatar los 10 mandamientos dados a conocer por Moisés nos llevarán a ganar la vida eterna en el paraíso, en tanto que acatar el decálogo del atolondrado presidente de México permitirán salir de la pandemia y enfrentar la Nueva Realidad prometida, en un contexto pleno de cursilerías de presunto corte espiritual que en lugar de llamar a la reflexión causan risa.

Bueno, además de risa, enojo al constatar cómo se gasta su tiempo en tarugadas frente a la mayor crisis de salud de la centuria; pérdida de miles de empleos, de vidas y franco deterioro de la calidad de vida de millones de mexicanos, que pretende resolver mediante el optimismo, no incurrir en el consumismo, alimentarse de forma natural, disfrutar de la naturaleza, hacer ejercicio, no discriminar, no ser egoísta y tener ideales.

Como si se fuera a acabar el mundo

Entre mandamiento y mandamiento para salir de la pandemia, el presidente desperdigó toda una serie de estupideces como eso de cultivar nuestras propias legumbres, frutas y hortalizas, criar gallinas, entre otras, que incluye la tesis sobre que en lo material no reside la felicidad del ser humano, para concluir con que con esos consejos espirituales y en base a lo que hemos aprendido en los últimos meses, ya podemos decidir cómo protegernos del contagio.

Hemos vistos muchas reacciones respecto a esa decena de cursilerías, pero nos quedamos con la que plasma en letras de molde en su artículo de este lunes Jesús Silva-Herzog Márquez que titula El sermón y la bravata, cuando resume lo siguiente: “Cuando un político pierde el sentido del ridículo es que ha perdido contacto con la realidad”, y sólo agregaríamos que ya son muchos los avisos respecto a que el presidente vive en una realidad distinta a la del resto de los mexicanos.

En fin, a ver cómo le hace López Gatell para desmentir que el Covid-19 no se evita consumiendo verduras y legumbres frescas, ni con optimismo y mucho menos con ideales, sino con algo tan materialista como quedándote en casa; salir sólo por compromisos esenciales; usar cubrebocas; evitar el contacto físico y cercanía con otras personas, entre otras medidas que nada tienen de esoterismo.

Por lo demás, llama la atención el tremendismo colectivo de una sociedad hermosillense que ante cualquier medida que restrinja su cotidianidad, reacciona en masa como si se tratara el fin del mundo. Pasó cuando lo de la suspensión de la venta de cerveza, de la gasolina y ahora, por los horarios restringidos en la operación de comercios y la movilidad a partir de las seis de la tarde, de nueva cuenta las largas filas de ansiosos compradores, como si mañana, pasado mañana o más adelante esas tiendas no fueran a estar abiertas.

Vuelven las filas de compradores en centros comerciales

Quisiéramos pensar que las largas colas en el comercio local de este lunes, se debe a que hay la disposición de acatar el acuerdo del Cabildo de Hermosillo de no circular por las calles de Hermosillo a partir de las seis de la tarde y el que lo haga deberá portar un salvoconducto que será entregado a quienes demuestren tener actividades esenciales entre esa hora y las seis de la mañana del siguiente día.

Por supuesto que abundan quienes rechazan esa disposición y la forma coercitiva como se pretende hacer que se cumpla, pero a ojo de buen cubero nadie podría negar que de día o de noche, 12 horas con mínimo riesgo de contagio es mucho mejor que permitir que continuara el pachangueo irresponsable que se estuvo denunciando en las últimas semanas por todos los rumbos de Hermosillo.

La buena noticia es que como era de esperarse, lo acordado por el Cabildo capitalino está sujeto a adecuaciones y ajustes en su aplicabilidad, en tanto se da ese indispensable proceso de adaptación a un esquema de control de la movilidad transitorio, que al respecto hay que destacar, entre más rápido asumamos con solidaridad y responsabilidad esas medidas, más pronto quedará sin efecto.

Por lo pronto, buena la decisión dada a conocer por el director de Tránsito municipal, Alonso Durón Montaño, respecto a que ni este lunes ni el martes habrá multas para automovilistas que anden circulando sin el cuestionado salvoconducto, toda vez la necesidad de dar tiempo para la conclusión de la tramitología para conseguirlo.

Alonso Durón Montaño

Aseguran que quienes consideran indispensable salir a la calle entre las seis de la tarde y la seis de la mañana del siguiente día, sólo tienen que enviar su solicitud al correo electrónico permisodetransitohmo@gmail.com; también enviándola al número 6621-11-58-86; así como a través de la página del Gobierno Municipal de Hermosillo, www.hermosillo.gob.mx y en la línea de Atención Ciudadana 072.

La solicitud debe incluir el nombre completo del solicitante, número telefónico, Email, fotografía, con fondo blanco y rostro despejado, descripción del motivo por el cual requiera movilizarse fuera del horario entre las 6:00 y las 18:00 horas, una constancia que acredite el motivo descrito e identificación oficial por ambos lados.

No tenemos idea de cuánto tiempo lleve decidir si la solicitud será aprobada o rechazada, así como tampoco tenemos ningún indicio que permita calcular cuántos hermosillenses tienen la necesidad de movilizarse en el horario restringido, aunque a lo mejor no son ni tantos.

Cierto que ya brincan los llamados constitucionalistas que han puesto en oferta la tramitación de amparos en contra de lo que dicen son medidas violatorias a las garantías individuales, cuando a lo mejor, en lugar de andar en juzgados y demás, deberían tramitar ese salvoconducto que les permita seguir en la calle, ya que con amparo o con ese documento, los riesgos de contagiarse serán los mismos.

Manuel Puebla en Punta Chueca

Mientras tanto y a la par de acciones para atender la emergencia sanitaria, atender contagiados, evitar decesos y conducir el gigantesco y heroico esfuerzo contra la pandemia y sus efectos sanitarios, el gobierno de Claudia Pavlovich mantiene un intenso programa alimentario entre familias en condición vulnerable de las manchas urbanas y de comunidades rurales.

A través del DIF-Estatal con Karina Zárate a la cabeza, así como Manuel Puebla, titular de la SEDESSON, se multiplican los esfuerzos para llevar alimentos como medida elemental de solidaridad ante los malos tiempos que pasan, por ejemplo, en la comunidad Seri de Punta Chueca, hasta donde anduvo el Secretario de Desarrollo Social de Sonora.

Aparte de ese esfuerzo institucional del gobierno estatal, sabemos de un político muy conocido, pero cuya identidad no revelaremos porque así nos lo pidió, que desde mediados de marzo se mantiene entregando despensas en las periferias de las distintas manchas urbanas de la entidad y en comunidades rurales, y lo más importantes, sin pretensiones de lucro político, sin fotos publicitando su filantropía, pero sí demostrando que dispone de un equipo muy chambeador y comprometido con las causas populares.