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Exvotos; la materialización de la fe en la cultura popular

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Los exvotos no solo poseen un valor religioso dado por los creyentes que motivaron su realización, sino que son obras que dan cuenta de la historia, organización y creencias de una sociedad.
Memoria de milagros se exhibe en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo hasta noviembre 2019.

Es cerca de 1890 y una familia mexicana padece la desgracia, una pequeña niña ha caído de un pretil de cinco varas de alto y fue rescatada por un hombre, su salud es delicada y la tristeza y desconsuelo embargan a sus seres más cercanos. Esta es la tragedia de dicha familia o al menos eso podemos entender del lenguaje pictográfico y de la historia narrada en un texto que debido a los estragos del tiempo es casi ilegible.

Este infortunio ha sido recuperado de una imagen pintada al óleo hace 129 años, se trata de un exvoto que forma parte de la colección del Museo Amparo en Puebla.

Pero la tragedia no ha sido plasmada gratuitamente, el arte es la materialización de una promesa, es el pago por un milagro concedido, es una ofrenda en agradecimiento por un portento cumplido por un santo o figura divina del catolicismo. En este caso se trata de un milagro concedido por el Señor del Hospital en beneficio de la niña que a punto de morir se vio sanada por la “divina providencia” y el ahínco de sus familiares.

El retablo muestra cómo el Señor del Hospital presencia la desgracia y en la parte inferior de la escena, con una letra que alguna vez fue inteligible, se describe la hazaña de esta figura religiosa.

La palabra exvoto proviene del latín “ex voto”, que significa “proveniente de un voto”; es decir, algo que se promete realizar al cumplirse o recibirse un favor. Los exvotos han estado presentes en todas las culturas y toman diferentes formas dependiendo las características religiosas de cada una de ellas, pueden ser bailes, rituales, donaciones, oraciones u otro tipo de actos.

Según explica Clara Bargellini Cioni, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, los exvotos representan un intercambio entre lo terrenal y lo sagrado: “(Los exvotos) no sólo expresan gratitud por un hecho único y singular; también buscan fortalecer la relación y comunicación entre lo humano y lo divino de manera que se extienda en eficacia y duración en el tiempo, así como difundir la importancia de esa relación entre los que lleguen a conocer sus beneficios”.

Es decir que la función del exvoto, más allá de cumplir una promesa y agradecer, es fortalecer y difundir los sentimientos religiosos.

En el marco del catolicismo los exvotos muestran la necesidad de contar o revelar las historias de estos milagros; por ello, además de las representaciones pictóricas por medio de la pintura, estos cuadros incluyen una narración breve de los hechos, las plegarias y el supuesto milagro que motivaron la realización de la pieza.

Esta clase de exvotos surge en Italia en el siglo XV y se caracterizan por plasmar lo inesperado en la vida de los creyentes: el imprevisto se manifiesta en tragedias como el dolor, el peligro, el riesgo de muerte, enfermedades, accidentes, injusticias y otras peripecias; a la vez que conforman un testimonio de la fe y dan cuenta de las formas en las que los creyentes respondían a la adversidad, atribuyéndole a una fuerza superior la capacidad de cambiar el rumbo de sus vidas.

De acuerdo con Bargellini Cioni, la práctica de depositar estas piezas en los recintos religiosos se extendió por Europa y llegó a la Nueva España. Para el siglo XIX se mantuvo la realización de estos retablos y para el XX comenzaron a llamar la atención de artistas y coleccionistas por ser expresiones artísticas populares inscritas fuera de la academia y de las técnicas dominantes.

Generalmente, las pinturas que conforman los exvotos son realizadas al óleo sobre lámina o madera y sus autores son desconocidos; sin embargo, algunas se encuentran firmadas o son atribuidas a un autor con base en el estilo o técnica utilizadas para su realización.

El interés en estas expresiones de arte popular influenció a diversos artistas del siglo XX, los cuales produjeron piezas que emulaban a los exvotos, pero que estaban fuera del contexto religioso o sagrado y que por el contrario buscaban reflejar diversos aspectos de la vida social y cotidiana.

Los exvotos no solo poseen un valor religioso dado por los creyentes que motivaron su realización, sino que son piezas culturales e históricas que dan cuenta de las expresiones artísticas populares y de la historia, organización y creencias de una sociedad.