AMLO nos debe mucho

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    Gracias a la terquedad y desplegar una gestión como cuchillito de palo, el año pasado la gobernadora Claudia Pavlovich logró se mantuviera el subsidio al consumo de energía eléctrica para uso doméstico, favorcito considerado el más importante otorgado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador a los sonorenses hasta la fecha.

    De ahí en fuera sólo han sido mermas, varios costales de promesas y barricas llenas de saliva, ya que a partir de su cruzada anticorrupción, ha optado por suspender flujos presupuestales debidamente autorizados, en lugar de aplicarlos para mejorar la calidad de vida de la gente, sin que aquí aplique eso de que el mal de muchos consuelo de tontos, porque los efectos son casi generalizados en todo el país.

    Al cierre del 2019 se registra un subejercicio en el gasto federal por casi 150 mil millones de pesos, recurso que de forma desolotada, López Obrador e integrantes de su cofradía, presumen que son ahorros, sin que se sepa si los mantienen guardados bajo el colchón para atender necesidades político-electorales o siempre fueron simples cifras en una pantalla y tales “ahorros” son palabrería.

    Pero de acuerdo a lo prescrito por el presupuesto 2019, esos 150 mil millones de pesos tenían destinos muy específicos, tanto para la compra de medicamentos, ejecutar obras de beneficio comunitario en Estados y Municipios, y para construir infraestructura para el desarrollo de regiones, así como al fondeo de programas sociales y para el combate a la inseguridad pública.

    La gobernadora Claudia Pavlovich y el presidente López Obrador

    Prefirieron no gastarlos y con esa mezquindad se llevaron entre las patas a un amplio segmento de actores de la diversa actividad económica del país, ya que tal subejercicio tan cuantioso es uno de los factores de mayor peso para la caída histórica de la actividad económica, y con ello el consecuente alto índice de desempleo y entorno financiero recesivo que se potencia en la llamada cuesta de enero y que para mediados de año nos tendrá con los pelos de punta.

    En ese contexto se realizó la séptima gira de López Obrador por territorio sonorense, en un fin de semana, que distinto a los anteriores la temática indígena estuvo ausente y por eso quizás en ningún retrato el presidente no aparece ataviado con un collar de tasajos de cecina y carne seca ni con una corona de chiltepines, pero en cambio lucio elegante y cálida gabardina para guarecerse del friyazo tradicional en Agua Prieta y en la sierra alta de Sonora.

    Al menos en esta entidad le ahorraron el ridículo finsemanero y mejor, la gobernadora Claudia Pavlovich ratificó su respeto y colaboración institucional con el gobierno de la república, así como la relación constructiva con el titular del ejecutivo federal, quien todavía este domingo al mediodía estaba en Bavispe parlamentando con los familiares de las víctimas de la masacre de principios de diciembre.

    De lo que sabemos de la estancia presidencial en Agua Prieta, obvio el desgranado de promesas populistas y tradicionales muletillas polarizadoras y promotoras de enconos clasistas, así como la aparente actitud receptiva y empática ante el rosario de necesidades planteado por la gobernadora, quien como se sabe, no desperdicia ninguna oportunidad para gestionar beneficios para la entidad.

    AMLO en Agua Prieta. El mismo discurso de siempre

    La gobernadora solicitó apoyo para el programa de recarpeteo 2020, que contempla 13 municipios que concentran a 90% de la población en la entidad, mismo que requiere mil millones de pesos para enfrentar una crisis de infraestructura vial que ha generado grandes presiones a las autoridades municipales y un severo impacto negativo en la calidad de vida de los ciudadanos.

    También, planteó el apoyo para concretar este año la construcción de una Unidad de Medicina Familiar del IMSS en Agua Prieta, para lo cual ya existe un terreno disponible donado por el Ayuntamiento y el Gobierno del Estado se compromete a llevar a cabo las obras de infraestructura necesarias como embovedado, agua potable, drenaje, banquetas y pavimentación.

    Y como así es él, el presidente a todo dijo que sí, pero no dijo cuándo se terminará la pavimentación de la carretera Agua Prieta-Bavispe o si le entrará a la modernización de los puertos fronterizos sonorenses de San Luis Río Colorado, Sonoyta, Nogales y Agua Prieta o hasta cuando se renovará el conveniopara el subsidio de la tarifa 1F en todo el estado y aplicar el subsidio de invierno para municipios fronterizos, tema que dará mucho de qué hablar en los siguientes meses.

    Lo único más o menos concreto es lo relativo a continuar con la construcción de la clínica del IMSS en Agua Prieta, cuando a lo mejor con el dos por ciento del subejercicio federal del año pasado, todas esas necesidades hubieran sido cubiertas o fueran obras ya muy avanzadas, aunque la esperanza queda respecto a que la gobernadora algo pueda conseguir en favor de los sonorenses.

    Alfonso Durazo Montaño

    López Obrador ha sido muy tacaño con los sonorenses y no ha correspondido al fuerte apoyo electoral recibido y mucho menos a la colaboración y cooperación institucional del gobierno estatal, pesando mucho más en todo caso, el trabajo sucio que despliegan personeros de la 4T que cobran como diputados federales y diputados locales, así como algunos liderazgos de MORENA, cuyos activismos van a contracorriente de la aparente amabilidad y respeto de la relación entre el presidente y la mandataria estatal.

    Respecto al evento llevado a cabo en Bavispe, quizás la única novedad es la presencia del hijo pródigo o prodigio ¿? de ese municipio, el titular de Seguridad Pública Federal, Alfonso Durazo Montaño, sin duda el peor evaluado del gabinete federal, aunque esa distinción es fuerte disputada por otro corrupto, el titular de la CFE, Manuel Bartlett.

    A pesar de la grave crisis de inseguridad en los diversos municipios de la entidad y que mujeres y niños hayan sido masacrados en su mismo solar nativo, Durazo Montaño no había venido a Sonora con investidura oficial desde mediados del año pasado y sólo estuvo por estos lares hace unos días con motivo del cumpleaños de su papá.

    En dicho evento valga destacar eso sí, la solidaridad con las familias de las víctimas, pero en lo demás nada nuevo, ya que a los compromisos de justicia, solo se sumó toda esa batea de babas presidenciales con que se explica la estrategia para que acabe la matanza en proceso entre bandas del crimen organizado y de éstas con instancias de gobierno.

    Alfonso González Morillas

    Pues todos esos nobles propósitos expuestos por el presidente “para serenar al país”, nada tienen que ver con las truculencias y tratos de Durazo Montaño para traficar con sus influencias a cambio de fuertes sumas de dinero, con la intervención y gestión del tenebroso empresario Alfonso González Morillas, factótum de MORENA en Sonora y que antes fue operador financiero de Guillermo Padrés.

    Como sea, por supuesto que consideramos positiva y valedera la estrategia presidencial para acabar con la matanza entre narcos, pero alguien debe decirle al de Tabasco que acciones de prevención –ir al origen de la delincuencia– como las que describe a diario, tendrán resultados en el largo plazo, ya que sus dádivas populistas para abatir la marginación muy poco aportan y por eso no se debe bajar la guardia en el combate a los efectos y mucho menos dejar manos libres a grupos de delincuentes que abiertamente disputan las distintas plazas.

    En resumen, lo único que puede considerarse más o menos claro que deja el periplo presidencial de este fin de semana, es que habrá justicia para las familias de las víctimas de la masacre; se erigirá un monumento en memoria de los niños y mujeres asesinadas, y pondrá en marcha un plan de desarrollo en la región, enfocado en la red de caminos, y de todo eso tendremos noticias dentro de seis meses.

    MORENA en Bavispe para divisar a AMLO

    Por lo pronto, cual debe de ser y así como ocurría cuando había presidentes del PRI o del PAN, ahora tocó a un numeroso contingente de militantes de MORENA, quienes encabezados por el espirante a la dirigencia estatal, Adolfo Salazar Razo, acuerparon a López Obrador durante su gira por esa gélida región de la entidad y por supuesto refrendaron lealtades a su guía moral, el ya mentado Durazo Montaño, destacando también la presencia del senador y empresario, Arturo Bours Griffit.

    Y como ya se fue el presidente y desapareció el fuerte dispositivo de protección que asegura no existe, sin lugar a duda ya volvieron a salir a las calles y a las brechas los contingentes de bandas que tanto celo le ponen al cuidado y vigilancia de sus plazas, dinámica que está muy lejos de ser eliminada mediante tácticas corruptas, timoratas y pusilánimes de quienes despachan en palaciegas oficinas en la capital del país.