Creo que puedo decir con legítimo orgullo y humildad, un Día de la Libertad de Expresión como hoy…

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    Creo que puedo decir con legítimo orgullo y humildad, un Día de la Libertad de Expresión como hoy, para honrar la memoria y la palabra de mí Maestro y Amigo: ¡misión cumplida Don Jesús Corral Ruiz…!

    Bernardo Elenes Habas

    Hoy, es Día de la Libertad de Expresión.

    Lo he dicho siempre. No se trata de un privilegio exclusivo del periodismo en todas sus manifestaciones. Sino de un derecho que pertenece a la sociedad en general. Hubo más de un millón de mexicanos que dieron su vida en el revuelo de pólvora y herraduras de la Revolución, para que desembocara en el Constituyente de 1917, cuando se consagraron los Artículos Sexto y Séptimo, como los demás preceptos del Texto Constitucional que supuestamente abrirían una era de luz, democracia y libertad para el país, pero desgraciadamente, no fue así.

    Por supuesto, ese tema es para otras reflexiones, sobre todo ahora, cuando ejercer la libertad de expresión es arriesgar la vida, y en épocas de barbarie se asesina periodistas, cuyos hechos de sangre quedan impunes como son los casos de Miroslava Breach, Cecilio Pineda, Ricardo Monlui, Javier Valdez, Maximino Rodríguez, Filiberto Alvarez, Alfredo Jiménez Mota, entre varios más.

    A lo que quiero darle cauce hoy, es a las experiencias que uno recoge en el camino de la comunicación, sobre todo cuando se viene desde la esencia elemental y formidable de ser reportero, porque aquel que no ha pasado por esa experiencia y se ha saltado el noviciado primigenio del trabajo periodístico husmeando y buscando información, casi se lo ha perdido todo.

    Guardo, en mi sentimiento y en mi largo camino como cazador de noticias, experiencias magníficas que algún día habré de plasmar en un libro con vivencias de más de 40 años. Pero también, con lecciones profesionales y de vida de personajes que marcaron mi existencia como Jesús Corral Ruiz y Bartolomé Delgado de León. Posteriormente, Jesús Tapia Avilés, Carlos Moncada, Cesáreo Pándura, y Antonio Castellanos Olmos.

    Por ello debo decir, y ojalá que mis compañeros que recién llegan al oficio llenos de juventud y de sueños, con quienes convivo en la búsqueda de la información cotidiana, hagan suya una regla de oro que me heredó mi amigo y Maestro Corral Ruiz, en los años más difíciles de la empresa que fundó, cuando muy pocos nos quedamos a luchar a su lado, solidarios y legítimos porque la barca dimensional de ideales y sueños se hundía inevitable, pero que, sus amigos irrenunciables, teniéndolo como un valiente y visionario capitán, no lo permitimos.

    A pesar de los enconos políticos y sociales que se vivían en esos tiempos, con voz paternal, con sabiduría que trascendía más allá del horizonte de las conveniencias, me decía, al disponerme a salir con toda mi juventud y mis sueños de reportero, de la Sala de Redacción a realizar mi trabajo cotidiano:

    «Cuando busque la información procure que lo respeten, no que le teman, porque el temor es primo hermano del odio».

    Y tengo la certeza, a mis 40 años de reportero, cuando, pese a los golpes de la vida aún sigo activo en esta apasionante profesión, que no he sembrado odios que lastimen mi trabajo y a mi persona, lo que me permite decirle con humildad, un día de la Libertad de Expresión, a mí Maestro y amigo: ¡Misión cumplida, Don Jesús!

    Le saludo, lector.