El que nada debe, nada tiene

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    «Aconsejar economía a los pobres, es a la vez grotesco e insultante. Es como aconsejar que coma menos al que se está muriendo de hambre». Oscar Wilde.

    LO CLARO: En distintas entregas, hablamos de la ‘pertinencia educativa’.

    Es decir, que los estudios, las investigaciones académicas, contribuyan al desarrollo de la sociedad en donde cohabitan. Que la academia realice prácticas de investigadores, que faciliten la vida de la sociedad.

    En nada ayuda que en una comunidad petrolera, los egresados sean preparados en filosofía y letras. Es quizá, un mal ejemplo.

    Pero buen ejemplo es el que recién conocemos donde la ciencia coparticipa en la búsqueda de elementos que ayuden a la encomienda máxima de los mexicanos: abatir el rezago alimentario.

    La Universidad Autónoma de Tamaulipas comparte con la sociedad productiva, sus estudios fitotécnicos, orientados a la mejora genética del cultivo fundamental en la dieta mexicana; el maíz. Donde la variabilidad de las especies existentes, permitirá desarrollar semillas mejoradas en la intencionalidad de aprovechar las fortalezas de cada región. La planta que se conoce en el norte del país, permite obtener maíz más resistente a las condiciones hidrológicas que en su gran mayoría, son en suelos de poco riego.

    Especies como el llamado maíz pozolero, son semillas de ‘diente’ más ancho y con otros nutrientes que en la mezcla genética, permitirá obtener productos de mejor rendimiento y en menor tiempo de cultivo.

    La finalidad es la misma, ayudar al campo y a las familias mexicanas en la nutrición y oportunidades de satisfacer las necesidades. Pertinente.

    LO OSCURO. Una ocasión, una persona con buen poder adquisitivo me hizo una observación: «Si quieres comprar una casa o un carro, asegúrate de comprar de contado; de otro modo, es una falacia».

    Es quizá muy acertado el comentario. Quienes tienen ese poder, seguro comparten la premisa.

    Sin embargo, México se mueve de forma distinta. La iglesia fue el primer prestamista financiero que existió en nuestro país, a su llegada tras la conquista en los 1500’s.

    En 1784, los españoles les pelearían esa potestad al conformarse en territorio mexicano como Banco de Avío de Minas. Posterior el Banco de Londres en México, con el respaldo de Maximiliano.

    Y desde 1897, con la conformación del Banco Nacional de México, los créditos hipotecarios, de avío, refaccionarios y demás, han sido la posibilidad de apalancamiento financiero de casi todos los mexicanos hasta el día de hoy.

    Y a pesar de que cada nacido en el país (según INEGI) viene al mundo con una deuda pública inicial de 160 mil pesos, no es factor para que otras instituciones sigan creyendo en la palabra de los patriotas connacionales.

    No. No se necesita tener dinero para comprar.

    Eso lo demuestra también otro dato del mismo INEGI. El promedio de cada paisano –en cuanto a sus ingresos- se traduce en 8,605 pesos por mes. Otros ganan mucho más y otros…ganan nada.

    Si éste fuera el estándar, deberá destinar del mismo, su reparto equitativo a colegiaturas, hipoteca, transporte, comida, recreo, servicios de agua, luz, celular…y pago de un flamante carro.

    Ya es parte de la canasta básica. Según la Asociación Mexicana de Automotores AMDA, de enero a la fecha vendieron algo así como 342 mil unidades en toda la nación.

    Y de cada diez autos que la gente compra, 7 son con financiamiento; sí, fiados.

    Al segmento de automotores, les ha beneficiado el incremento en apenas una década, en más de cien mil unidades de diferencia. (De 238 mil a 342 mil)

    La flexibilidad crediticia es factor para que más familias busquen este otro bien patrimonial.

    COLOF├ôN: Y si hubiera otro Víctor Lustig (estafador, ‘aprendiz de vendedor’) dispuesto a revender por tercera ocasión la Torre Eiffel, seguramente muchos entraríamos a la rifa, con cargo al cheque de nómina…

    alejandrodeanda@hotmail.com

    @deandaalejandro