El Ultrasonido

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    La tecnología de imágenes nos lleva al ultrasonido, el cual  no es un invento, sino un evento físico natural que puede ser provocado por el hombre. Siempre estuvo presente, solo faltaban ojos observadores y mentes brillantes de personas de diferentes ramas de las ciencias para guiar su utilización, como ocurrió en el área de la Medicina, en la que se produjo un gran impacto en el proceso diagnóstico. 

    La humanidad recibió muchos beneficios debido al uso diagnóstico de los rayos X, por lo que los investigadores se estimularon para introducir otras energías y otros métodos menos agresivos en su afán por explorar los más apartados y escondidos rincones del organismo; las peligrosas radiaciones ionizantes fueron sustituidas por la ultrasonografía, la tomografía axial computadorizada y la resonancia magnética, tecnologías que abrieron el camino de las imágenes como medio diagnóstico. Esta revolución tecnológica ha cambiado la historia natural de numerosas enfermedades que pueden ser diagnosticadas precozmente y con mayor precisión y evolucionar favorablemente con el tratamiento. En 1793 el italiano Lassaro Spallanzani, profesor de Padua, descubrió que los murciélagos podían realizar sus vuelos con gran seguridad aún en la más completa oscuridad, o sea, que poseían algún sentido que a los científicos de la época les era desconocido. Jurin observó que si se cubría la cabeza de los murciélagos con capuchas no podían obviar obstáculos en su vuelo, aunque las capuchas fueran transparentes; pensó entonces que el oído estaba implicado: tapándoselos con cera el murciélago era incapaz de saltar los obstáculos en la oscuridad. A su muerte Spallanzani estaba plenamente convencido de que el murciélago en la noche se orientaba gracias al oído y que al volar debía producir algún sonido que se reflejaba sobre los objetos, por lo que era nuevamente percibido por él; es decir, que se trataba de una especie de eco. La teoría de Spallanzani tenía un inconveniente porque en la época solo eran conocidas las ondas sonoras (audibles) y el vuelo del murciélago era silencioso. Por esto, su teoría fue muy criticada y enterrada durante muchos años. En 1883 apareció el llamado silbato de Galton, usado para controlar perros por medio de sonido inaudible a los humanos. En 1912, poco después del hundimiento del Titanic, el inglés L. F. Richardson sugirió la utilización de ecos ultrasónicos para detectar objetos sumergidos. Durante la Primera Guerra Mundial, se trabajó intensamente en esta idea, intentando detectar submarinos enemigos. Los ultrasonidos como medios de diagnóstico en Medicina fueron introducidos, por primera vez, en 1942 por Dussik para explorar anomalías cerebrales. El psiquiatra intentó detectar tumores cerebrales al registrar el paso del haz sónico a través del cráneo y trató de identificar los ventrículos al medir la atenuación del ultrasonido, lo que denominó hiperfonografía del cerebro. En los últimos años el diagnóstico por ultrasonido ha adquirido gran importancia en Medicina, la interpretación de las imágenes ultrasónicas obtenidas con la técnica convencional en el campo de las enfermedades abdominales ha mejorado considerablemente tras la incorporación de la escala de grises a finales de 1974. Aunque ya se obtienen imágenes tridimensionales, el empleo de esta tecnología ha sido desaprovechado pues se ha limitado a usos puramente estéticos, para estimular a las madres a ver sus hijos en tercera dimensión, pero no para mejorar el diagnóstico. Los ultrasonidos son ondas sonoras de alta frecuencia (más de 20 000 ciclos por segundo o 20 kHz) no audibles para el ser humano. Los distintos tejidos alteran las ondas de diferentes formas, algunos la reflejan directamente y otros las dispersan en forma de ecos antes que lleguen al transductor. Los ecos reflejados más profundos son más atenuados que los superficiales. Cuando los ecos vuelven al transductor es posible reconstruir un mapa bidimensional de los tejidos. La ecografía es una técnica diagnóstica dominada por los Especialistas en Radiología, pero progresivamente diferentes especialidades han comenzado a utilizarla de forma independiente (Cardiología, Ginecología, Gastroenterología, Angiología, Cirugía, Reumatología y Medicina Deportiva). Los equipos modernos de ecografía son muy completos, hay modelos voluminosos con muchas funciones. Hay una tendencia a que los más actuales sean cada vez más pequeños y livianos, lo que permite realizar el estudio en consultorios y en la cama del paciente; además, las nuevas sondas hacen posible que se pueda penetrar, incluso, en vasos de pequeño calibre. Actualmente son totalmente digitales, con imágenes mucho más nítidas. Incluso existen algunos que se adaptan fácilmente para ser conectadas al puerto USB de un celular. Y creo que todo hospital debe contar al menos como un equipo. ¿Sus hospitales tienen uno? ¿Les cobran? Ese es otro tema.

    Dr. César Álvarez Pacheco

    cesar_ap@hotmail.com

    @cesar_alvarezp

    Huatabampo, Sonora.