La iglesia de los horrores

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    Así como clausuraron la carpa de los horrores, alguien debería clausurar la capilla de San Pedro el Saucito, antes de que comiencen a presentarse allí los verdaderos horrores. No los de la momia voladora, el hombre lobo adolescente y otras sandeces que erizaron las buenas conciencias en Hermosillo, sino otros gravemente terribles que tienen que ver con, por ejemplo, la pederastia. Eso sí, con condón.

    Y es que la arquidiócesis de Hermosillo, a cargo del arzobispo Ruy Rendón (que ciertamente tiene nombre como de cantante de cumbias, que lo hace guapachoso por definición divina), decidió que la feligresía de San Pedro, en la zona rural oriente de Hermosillo y donde en los últimos años ha escalado el consumo de alcohol y drogas; la violencia intrafamiliar y demás plagas de estos tiempos, estaría atendida espiritualmente por Tomás Herrera.

    Este sujeto es un hombre polémico y sumamente astuto para relacionarse con el poder político y económico.

    Su paso por el padrecismo es apenas la cereza en el pastel de lo que le faltaba a un sexenio signado por perversidades de toda índole. Algo de esto se puede consultar aquí: http://h.canalsonora.com/la-moral-y-la-etica-del-nuevo-sonora-en-manos-del-padre-tomas-herrera/

    Cuando Mario Aguirre, el empresario consentido de Guillermo Padrés construyó un exclusivo fraccionamiento residencial llamado Villa Toscana, al norte de Hermosillo, incluyó en el proyecto la edificación de una capilla. Pero la arquidiócesis, entonces bajo la tutela de Ulises Macías Salcedo (quien nunca vio con buenos ojos a Herrera Seco) desestimó la solicitud del empresario para conseguir la anuencia de El Vaticano, indispensable para poder oficiar misa en ese lugar. La consagración de la capilla, entre las liturgias de la iglesia católica es un tema serio.

    Mario Aguirre se apoyó entonces en Tomás Herrera quien, cuenta la leyenda, voló a la Santa Sede y consiguió el ‘permiso’, siendo él mismo quien ofició la misa.

    Ave de tempestades, Tomás Herrera Seco volvió a acaparar titulares ayer, después de una entrevista que le hiciera el colega y amigo Luis Alberto Medina, en la que reveló -premeditada, planeadamente, según cuenta a sus amigos-, cosas que son un secreto a voces en buena parte de la sociedad hermosillense: sus prácticas sexuales sin reparar en género (no habló de edades, pero la fama pública del señor cura lo ubica en el gusto por los jovencitos). Eso sí, usando condón, que lleva siempre a la mano por lo que se ofrezca, y que no vaciló en mostrar en público.

    Chascarrillos aparte, esta nueva lanzada de Tomás Herrera no debe tener muy contento al arzobispo Ruy Rendón, a quien sacó al baile con frescura, pues seguramente en estos días el pastor del rebaño católico hermosillense será buscado por la aguerrida banda reporteril, para preguntarle por el tema, y tendrá que dar una respuesta que calme las aguas.

    Como sugerencia, puedo recomendar que use la técnica de don Carlos Quintero Arce, fuente obligada de entrevistas en aquellos tiempos cuando los reporteros no teníamos redes sociales y había que cumplir la cuota de cuatro notas diarias.

    Cuando a don Carlos le hacíamos preguntas incómodas, siempre respondía: «mmmsdsdahireee… jajajpeuenenesssjsiee….rtusnduanpasnadoeuda mijito.. sí».

    Nadie le entendía ni madres, pero todos nos íbamos con la nota que era el «sí». O el «no», en su caso.

    Don Carlos Quintero ya no está y ni siquiera está don Ulises, así que volvió por sus fueros Tomás Herrera para salir del clóset y lo hizo con el colega y amigo Luis Alberto Medina.

    Pero eso provocó algunos problemillas.

    El vocero de la arquidiócesis, el padre Cobácame, fue metido en aprietos ayer al intentar sin éxito, un deslinde del alocado ex funcionario público del sexenio padrecista, donde le fue inventado un cargo desde el cual se supone formaría a los servidores públicos en materia de valores, ética, moral y uso de condones en horas no maritales.

    La que no tiene desperdicio, es una carta abierta que ayer mismo publicó en su cuenta de Facebook el diácono Javier Gaxiola, joven seminarista que puntual y certeramente pone en su lugar al descocado sacerdote de origen español y de destino incierto. El texto completo de esta carta, que debería ser leída por católicos y no católicos, la puede consultar en el siguiente link: https://www.facebook.com/notes/javier-gaxiola-lc/carta-abierta-al-padre-tom%C3%A1s-herrera/1529121253828379/

    Después de lo expresado por este joven diácono, cualquier cosa que se pueda decir sobre el tema, sale sobrando.

    Lo único que faltaría, es que a Tomás Herrera lo nombraran arzobispo y al joven diácono lo excomulgaran, para terminar de documentar la descomposición que vive la iglesia católica en el mundo, y que tiene a la feligresía literalmente con el Jesús en la boca.

    Personalmente, no me sorprenden los desplantes de Tomás Herrera. Tengo testimonios de jóvenes (ya no tan jóvenes) de Villa de Seris y Piedra Bola, besuqueados y acosados por el sacerdote. De esos testimonios hay muchos y ciertamente, no hay denuncias, pero ese es un patrón normal en casos que involucran a sacerdotes calentones.

    Finalmente, el que tiene que lidiar con él, en todo caso, es Ruy Rendón. Y la comunidad católica de San Pedro, donde pronto lo veremos oficiando misa y promoviendo el uso del condón, que como cualquier otro método anticonceptivo, por cierto, es considerado como pecado por la iglesia católica.

    A menos, claro, que se use como método profiláctico y no anticonceptivo. Penetraciones anales y cosas así, que escandalizan casi a cualquiera, menos, supongo, al arzobispo de Hermosillo, que ya debe andar barriendo y trapeando la parroquia de San Pedro para organizarle el «Ya llegué» a Tomás Herrera.

    En fin, como diría Carlos Fuentes, aquí nos tocó vivir.

    II

    Y bueno, entiendo que estamos de vacaciones y parte del relajamiento pasa por el escándalo mediático, el ruido en la red, la saludable confirmación de que no se ha agotado la capacidad de asombro, pues el día que eso pase, estamos fritos.

    Pero hay gente que sigue trabajando en estos días. Por ejemplo, quienes anunciaron ayer el lanzamiento de la convocatoria para la construcción de la Desaladora Sonora, una obra con valor cercano a los 800 millones de pesos, que producirá 200 litros por segundo para complementar el abasto de agua potable en Guaymas y Empalme.

    En el auditorio de la Comisión Estatal del Agua y encabezados por la jefa de la Oficina del Ejecutivo, Natalia Rivera Grijalva, estuvieron el vocal ejecutivo de esa paraestatal, Sergio Ávila; el contralor estatal Miguel Ángel Murillo Aispuro y los integrantes del Comité de Control Social, Antonio Gándara González, Adolfo Jorge Harispuru Bórquez y Rogelio Sánchez de la Vega.

    Allí mismo se anunció el lanzamiento de un portal electrónico donde se podrán consultar todas las dudas sobre esta obra, desde su licitación hasta su conclusión, en el tercer trimestre de 2019.

    Guaymas y Empalme son dos de los municipios sonorenses que mayores problemas tienen con el abasto de agua potable, y donde en los últimos dos años se han aplicado inversiones millonarias para mejorar la red de distribución, ya que tampoco se trata de alimentar una red donde casi la mitad del agua se desperdicie en fugas.

    Destacable, el hecho de que se trata de una asociación público privada, esquema que sólo se ha aplicado para la licitación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y algunas obras carreteras, pero no para desaladoras. En este esquema, la iniciativa privada aporta el 51% de la inversión y el resto son recursos federales.

    El diseño modular de la planta, por cierto, permitirá que en el futuro, otras ciudades puedan ser abastecidas con el agua desalada. Hermosillo es una de ellas, pues, como dijo Ávila Ceceña, actualmente la capital complementa su abasto con agua de la presa El Novillo, una fuente que es finita y por tanto, llegará el momento en que no se pueda depender de ella.

    Es posible que este anuncio gane menos titulares que el escándalo de un cura cojelón y descocado, porque las cosas son así en materia de la alimentación del morbo y las oportunidades para salir del clóset, pero en realidad estamos hablando de un proyecto que abre la puerta al encuentro con una solución definitiva para el abasto de agua potable en un estado donde ese recurso natural escasea, limitando el desarrollo.

    Y si la licitación, la asignación de la obra y la construcción y operación de la misma se apega a los estándares de transparencia establecidos, pues entonces estamos hablando de una forma distinta de hacer las cosas, con verdadera visión de largo plazo, y sin la alharaca sobre moral, ética y valores cuyos baluartes o están en el bote, o andan con un amparo bajo el brazo, o viven a salto de mata o planean entrevistas para probar que sí es posible salir del clóset sin tantas raspaduras morales, porque en su tabla de valores, la moral sigue siendo un árbol que da moras.

    En fin. Ya es viernes, el cuerpo lo sabe y los condones están en oferta en todos los ocsos aledaños a la iglesia de San Pedro.

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