Mil millones no es poca cosa

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    No todos los días se hace un anuncio como el de ayer, sobre una inversión de mil millones de pesos en el sector salud, para la construcción y equipamrca, iento de un nuevo hospital general de especialidades que se ubicará al poniente de Hermosillo.

    Pues con esa sorpresa salió ayer el secretario de Salud a nivel federal, José Narro Robles (y eso que aún no es candidato presidencial jejejee), que ayer y antier estuvo en Sonora muy bien atendido por la gobernadora Claudia Pavlovich y el secretario de Salud estatal, Gilberto Ungson Beltrán.

    Fue en enero del año pasado que la gobernadora solicitó al presidente de la República, recursos para la construcción de este nosocomio, toda vez que el Hospital General es una construcción que está por cumplir cien años y aunque se ha venido remodelando, ampliando y reequipando, ya resulta insuficiente para atender las necesidades de una ciudad que casi triplicó su población en los últimos 30 años, considerando que en 1980, Hermosillo contaba con 370 mil habitantes, aproximadamente, y en estos días se acerca al millón.

    El sector Salud fue uno de los más afectados por el desastre padrecista y de hecho, su titular del ramo, el doctor Bernardo Campillo es otro de los que andan a salto de mata, huyendo de la acción de la justicia después del asalto al presupuesto que multiplicó su fortuna personal y dejó a los pacientes tirándose de las camillas.

    Por eso vale la pena recordar que en enero del año pasado, apenas unos meses después de iniciada la actual administración, se puso en marcha el plan de rescate en ese sector, con una inversión de 185 millones de pesos, recursos con los que se comenzó a construir el nuevo hospital en Magdalena, se amplió el hospital comunitario de Moctezuma, el centro local de vacunde Moctezumadalena, ccio pasado, apenas unos meses despu Bernardo Campillo es otro de los que andan a as de Caborca y un centro jurisdiccional de vacunas en Santa Ana.

    Recuerdo que con esos recursos se inició la ampliación del área de neonatos y residencias médicas del Hospital de Agua Prieta; se fortalecerían 16 centros de salud en las zonas centro y norte del estado, y se aplicarían 45 millones de pesos en el Hospital Infantil de Sonora, ubicado en Hermosillo.

    Esos fueron los primeros pasos de la reconstrucción en el sector Salud, pero ciertamente palidecen frente al anuncio de mil millones de pesos para construir un hospital de especialidades con nueve quirófanos, 51 consultorios, 170 camas censables; servicios de laboratorio y gabinete, resonancia magnética y tomografía.

    A esto hay que sumarle otros mil millones de pesos con los que el IMSS construye el Hospital General de Zona en Nogales, que contará con 144 camas en Nogales, y se brindará servicio en 38 especialidades, según recordó el director general de esa institución, Mikel Arriola, también presente el viernes pasado en la reunión del Consejo Nacional de Salud.

    II

    Y sigue de amor la llama en el Partido Acción Nacional. La secretaria General en Sonora, Alejandra López Noriega, una posición de Héctor Larios en la dirigencia estatal está consiguiendo la una histórica e inédita unificación de los panistas, pero en su contra.

    Las revelaciones sobre sus altos ingresos nominales, y su pichicatería al reembolsar hasta los gastos más insustanciales (chucherías, pues) han llamado la atención de propios y extraños. Lo peor, es que la filtración de documentos sobre esos gastos facturados y reembolsados, salió de la propia estructura del partido, y hay quien dice que con autorización del propio dirigente estatal, David Galván Cázares, a quien reportan cansado de escuchar y leer que la segunda de a bordo en la nomenklatura panista, es en verdad la mano que mece la cuna en el partido.

    Tengo por lo menos tres fuentes que aseguran lo anterior, aunque siempre será difícil confirmarlo, porque en estos temas siempre se camina sobre el resbaladizo terreno de los dobles discursos.

    Sin embargo hay señales y mensajes que pueden interpretarse claramente. Como las fotos que hicieron circular anoche, con profusión, donde aparecen celebrando a los papás panistas (es neta), lo más granado del padrecismo: Agustín Rodríguez, Teresa Lizárraga, Javier Dagnino, David Galván, «El Chavalo» Diaz Nieblas, Célida y Lissete López, entre otros personajes de menor rango en la nomenklatura padrecista.

    Si la señal que quisieron mandar es de amplia convocatoria, fue fallida. Si lo que quisieron hacer es enviar un mensaje de inclusión, peor tantito. Si lo que quisieron mostrar es músculo, sólo exhibieron su sectarismo. Si no apareció Alejandra López Noriega en esa fiesta, por algo será.

    Lo que no parece tener vuelta de hoja para los militantes de a pie, es que el PAN tuvo una regresión a su vocación de secta. Si algún prurito había para refrendar su vocación de fe padrecista y mandar la señal de que la propuesta blanquiazul es, antes que cualquier otra, el regreso del padrecismo, ayer se echó por la borda.

    Ver al dirigente estatal, David Galván arropado por Agustín Rodríguez, Teresa Lizárraga, Javier Dagnino, Célida López, entre otros, fue una especie de respuesta a las imágenes difundidas un día antes por los apoyadores de la candidatura a Margarita Zavala, donde aparecieron Javier Gándara, Gustavo de Unanue Aguirre, David Figueroa, Enrique Torres Delgado.

    El PAN, hoy por hoy, es un partido bien partido. Y las cosas se pondrán peor en la medida que avance el calendario electoral y lleguen los tiempos de la definición de candidaturas. Ya se verá.

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