Música ¿Por qué no?

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    A través de la historia, la música ha tenido diversas connotaciones y funciones, pues además de ser un lenguaje, un vehículo de expresión y comunicación, constituye un arte que ha reflejado las corrientes concordantes de pensamiento religioso y filosófico, contemporáneo a su creación, lo cual ha revolucionado la civilización humana. A la luz de las investigaciones científicas que revelan cuáles son las áreas que ocupa la música en el cerebro humano, a través de las nuevas técnicas de diagnóstico por imágenes, particularmente en el cerebro expuesto a diversos estímulos captados en tiempo real, ha corroborado que su funcionamiento se relaciona con otras habilidades como las matemáticas, la especialidad y el lenguaje corporal, por lo que se le concede hoy día una importancia particular.

    El cerebro desarrolla en redes neuronales una actividad sincrónica, al momento de su realización y según la complejidad del reto musical, lo que se califica como una capacidad intelectual autónoma. El sonido influye en el proceso de curación de diversas maneras, ¿música? ¡¿Por qué no?! La música: altera las funciones celulares mediante efectos energéticos; hace que los sistemas biológicos funcionen con más equilibrio; calma la mente y con ello el cuerpo y tiene efectos emocionales que influyen en los neurotransmisores y sustancias que generan placer, que a su vez ayudan a regular el sistema inmunitario y lo mejoran. La música arrastra a la acción y la interacción a través del ritmo. El ser humano es el único que puede sincronizar sus movimientos a través de ella, incluso, siendo bebés. Esta tiene una fuerza innegable de cohesión social. Con ella se recuerdan momentos de la vida, se baila, llora, medita, trabaja y se relaja, es decir, la propia persona se encuentra a sí misma. Por otra parte, ayuda a recuperar la salud y el optimismo para vivir, lo que no solo representa un modo de expresión y comunicación, sino también genera transformación en la actividad electromagnética del cerebro. La reflexión científica relativa a la simbiosis música-salud no llegó hasta la aportación pionera de Sir William Osler, padre de la medicina científica occidental.

    La música también genera un impacto emocional con capacidad de modular o mitigar los efectos perjudiciales del estrés, a la vez que establece conexión entre afectividad, cognición y varios marcadores del organismo. Los sentimientos positivos a través de pensamientos, creencias y experiencias personales o comunitarias, pueden influir sobre el impacto físico que ocasionan algunas enfermedades. La música actúa positiva o negativamente, sobre la bioquímica del organismo, de acuerdo con el tipo de melodía escuchada. Ciertas notas musicales afectan a los aminoácidos de una proteína de las plantas y, en consecuencia, estas crecen rápidamente. La música sedante puede estimular la liberación de hormonas, como las endorfinas, que a su vez actúan sobre receptores específicos del cerebro, lo cual puede aliviar el dolor. La música altera la presión sanguínea y la velocidad de la sangre y la tonalidad. Así, la melodía y el ritmo afectan la respuesta y el nivel de conductancia de la piel, que puede llegar a acostumbrarse tanto a la música como al ruido. La interrupción o la aceleración del nivel de conductancia de la piel está marcadamente relacionado con el tiempo, la altura tonal y con el aumento de complejidad de la composición musical. El hecho de escuchar música equivale a exponerse a una multitud de estímulos sensoriales, cada uno de los cuales puede ser considerado como capaz de activar el fenómeno de restitución psicosensorial. Una música estimulante puede provocar el reflejo pupilar a la luz y los movimientos del estómago; una sedante, fuertes contracciones; puede inducir este estado y activar un tipo de sensación creativa. Existen aéreas que se activan en el cerebro con la música en tiempo real, lo cual ofrece beneficios diversos, a la vez que mejora las disfunciones físicas y psíquicas que confirman el aporte de esta a la salud física, mental y emocional.

    Dr. César Álvarez Pacheco

    cesar_ap@hotmail.com

    @cesar_alvarezp

    Huatabampo, Sonora.