¿Y si el próximo gobernador no está en las listas?.-

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    Bernardo Elenes Habas

    ¿Y si el próximo gobernador no está en las listas?.- La nueva realidad político-electoral en Sonora, apenas se está escribiendo, y no son los partidos ni los políticos quienes llenarán esas páginas.- La lucha es ciega, los aspirantes sólo miran hacia su interior, ignorando los tiempos que corren. 

    Bernardo Elenes Habas

    Se sobrecalienta el clima político en Sonora.

    Luego que las manecillas del reloj electoral comenzaron a funcionar, inexorables, al instalarse el proceso 2020-2021, la clase política que ya estaba en movimiento, se encarrila y acelera en ese devenir para consolidar, desde sus cacicazgos, grupos, partidos, la fortaleza de las candidaturas que les brinden certeza en sus pasos, buscando seguir apostando, continuar invirtiendo. Porque la política no deja de ser, hasta ahora, una industria lucrativa.

    Por supuesto, para llegar a la contienda por la gubernatura, son muchos los pretensos. Pero pocos los que se abren con posibilidades reales para estar en los espacios de batalla del 2021.

    La lucha es ciega. En esos campos, los actores sólo miran hacia su interior. Hacia sus posibilidades de aspirantes que, por supuesto, consideran las mejores, de acuerdo a su ego retroalimentado, a su visión personal que solamente incluye, en la mayoría de los casos, la realidad de sus intereses políticos, económicos, grupales, familiares.

    Desdeñando, con esas actitudes, las señales de los tiempos. Las circunstancias subjetivas y objetivas que se extienden sobre la sensibilidad social de la gente, misma que posee, ahora, una visión diferente del ejercicio político-electoral fundamentada en la experiencia del 2018, y que, hasta el momento, nadie sabe, a pesar de encuestas y aproximaciones, cómo reaccionará desde las urnas el 6 de junio del año próximo.

    Esta actividad es impredecible. No se ajusta a cartabones planos el pensar que alguien tendrá el triunfo asegurado por llevar la bendición de los santones de la política. Se percibe que, ahora, se abre un caudal de experiencias sustentadas en lo vivido durante el trayecto de la Cuarta Transformación. Sus triunfos. Errores. Aceptación, Rechazo. Odios. Virtudes.

    Y esas vivencias únicamente podrán transmitirlas a sus votos, quienes las han experimentado en carne propia, para bien o para mal.

    Será la nueva normalidad de la política a la que tendrán que sujetarse, desde sus convicciones más profundas, desde sus congruencias más irrenunciables, desde su radiografía social y humana plena de humildad para servir a los demás, quienes aspiran a relevar en Sonora a Claudia Pavlovich, es decir, Ernesto Gándara, Ana Gabriela Guevara, Alfonso Durazo, Antonio Astiazarán, María Dolores del Río, Ricardo Bours. Incluyendo, muy principalmente, a quienes también tienen derecho a buscar las alternativas de convertirse en candidatos, rebasando las estructuras autoritarias de los líderes nacionales de partidos, porque ¿quién puede negar que de entre los más ignorados de los hombres y mujeres que son parte del tejido político, podría surgir el candidato ideal, el que quiere la gente, el que estaría en posibilidades de dar una lección deslumbrante a propios y extraños, convirtiéndose en el candidato inesperado que la mercadotecnia no ha detectado ni ha permitido que se haga visible, sembrando la impresión de que no existen más nombres y personas de carne, hueso e ideales capaces de escribir la nueva historia de Sonora, que los que se mencionan en los medios?

    ¿Y si el próximo gobernador de Sonora, no saliera de los listados de aspirantes que se manejan en los medios y redes sociales?

    Le saludo, lector.