Slider

No es verdad

 Alejandro de Anda

LO CLARONo cabe la menor duda que este periodo de confinamiento obligatorio, ha cambiado el modo de ver la vida a cada ser humano del planeta. 

La primera circunstancia es que nos obliga a ser empáticos con el entorno que nos rodea y éste a su vez, contribuye con el restablecimiento del orden natural.

Así los expertos académicos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas enfatizan ese cuidado que en época de ‘aburrimiento’ lográsemos empoderar.

El caso de Tamaulipas forma parte de la trayectoria natural de una especie de frágil vida y que requiere ayuda para migrar desde Canadá hasta su lugar de incubación en el sureño estado de Michoacán. 

La mariposa monarca demanda en su trayecto de árboles que le faciliten su descanso y es la oportunidad que tenemos para ofrecer arbustos, plantas, árboles desde el obligado encierro que vivimos. Desde el hogar. Plantando, cuidando, generando espacios con hidroponía o macetas…

La vida nos espera afuera y debemos ayudar a su preservación. La mariposa es sólo un ejemplo.

LO OSCURO. Hay varios termómetros que señalan que México creció en actos de corrupción en 2019. 

Otros demuestran que avanzó del lugar 138 al 130 como ‘menos corrupto’.

La mayor herramienta mundial que colocó en el foco de atención la lucha por la transparencia, el acceso a la información y el demostrar actos de corrupción, tuvo lugar con la puesta en operación del sitio web WikiLeaks y su fundador, Julián Assange. 

En 2010 exhibió a la luz pública un número aproximado a los 250 mil cables que contenían información documentada de la intromisión del gobierno de Barack Obama (EE.UU) y de los intereses armisticios sobre Irak. 

La corrupción y el hedor de abuso de poder de la nación más poderosa del mundo quedaban expuestas.

Para contrarrestar la credibilidad de Assange, aún hoy es perseguido por los gobiernos exhibidos. Entre otros, el de Estados Unidos y el de Inglaterra.

A México le tocó su turno con la Casa Blanca (corrupción inmobiliaria) y de entonces a la fecha, ríos de tinta han corrido como daños colaterales donde PEMEX, Duarte, Oceanografía, Estafa Maestra son algunas de las fichas de dominó que continuarán asomando a la luz y exhibiendo culpables.

Por esas razones este amigo suyo sostiene que no. La corrupción no pudo aumentar en México.

Aun cuando INEGI sustenta que en 2017 existían 25,541 casos de corrupción por cada cien mil habitantes contra 30,456 en 2019. Con un incremento del 19.2%

No es verdad.

Tan seguro de lo dicho, como que hoy los presidentes municipales, los diputados, funcionarios estatales, los federales, policías, los jueces (los mencionados son los funcionarios públicos más señalados como corruptos) saben que el mismo encuestador INEGI determinó que hay también 86.5 millones de usuarios de teléfonos celulares y en cada uno, un factible denunciante.

Esa es la principal razón del incremento de denuncias y de hacer públicos los actos deshonestos. El hartazgo social que seguirá haciendo su papel.

¿Alguien quiere vender mascarillas de ventilación para COVID19 en 1 millón 550 mil pesos en un contrato de 30 mdp, cuando el mercado lo establece en 330 mil pesos?

¿Alguien pretende vender seguros por 969 millones a la SEP de una empresa en bancarrota?

¿Alguien intenta consignar 360 mil toneladas de carbón a CFE siendo también senador de la república?

Antes que los hechos sucedan ya hay un periodista, un medio de comunicación, un miembro de sociedad civil expectante. Con datos fidedignos en la mano para publicar y exponer la verdad sobre el nuevo acto de corrupción. Ya no es tan fácil.

Aunque las sanciones y la velocidad de la aplicación de la justicia no tienen la misma resolución, la luz pública ya es parte del desmoronamiento de la corrupción.

No es verdad que hay más nuevas formas de corrupción. Lo que si es cierto es que cada vez existe más gente interesada en exponer a los corruptos.

Los actos que ya sucedieron, son los que ocupan las nuevas cifras en los tableros de medición. Y no pararán.

COLOFÓN: Casi podemos decir que nuestros políticos deshonestos, pasan una prueba de catecismo. Uno dijo “Sí robé… pero poquito”. 

El hijo de Bartlett dijo “¿Por qué no le preguntan a Sheinbaum en cuánto compró ella, si fue más caro que lo que yo vendí?” Eso también es honestidad.

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro

Comentarios