Inicio Arturo Soto La narrativa del miedo

La narrativa del miedo

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Los vientos de la pandemia nos han traído imágenes de todo el mundo, pero sobre todo de China, España e Italia que documentan lo amarguísimos días por los que están pasando aquellas naciones donde se tuvieron que improvisar grandes espacios públicos para equiparlos con camas, equipo médico, respiradores, personal, ambulancias y demás.

Los sistemas hospitalarios hicieron crisis ante la multiplicación de los contagios y hasta en las calles se han dispuesto camas para atender a los enfermos.

Ayer que circuló una imagen donde el secretario de Salud, Enrique Claussen informaba sobre los trabajos que se están realizando en el Centro de Usos Múltiples y otros espacios, fue imposible no asociarlo con lo que sucede en otros países.

La imagen fue al menos, perturbadora. Porque muestra la dimensión que puede alcanzar la pandemia en Sonora, donde ayer la cifra de infectados subió a 14, entre ellos una mujer, taxista, que se encuentra en estado grave en San Luis Río Colorado.

Suponer que el CUM dentro de poco será la sede de una especie de gran sala de emergencias es una prospectiva que golpea el ánimo, pero que al mismo tiempo deja claro que las autoridades en Sonora están tomando las previsiones necesarias frente a un fenómeno en muchos sentidos, desconocido.

Inspira cierta tranquilidad saber que Sonora fue uno de los estados donde las medidas de prevención comenzaron a tomarse muy a tiempo: suspensión de clases, disminución de la actividad en oficinas gubernamentales, promoción del home office, operación del programa #QuédateEn Casa, recomendación de cierre parcial de negocios no esenciales, y disposición de recursos económicos para atender los efectos de la contingencia en micros, pequeños y medianos negocios.

No es tan tranquilizador, empero, constatar que mucha gente se encuentra en estos días en las calles, realizando sus labores cotidianas como si no pasara nada. Me cuenta una persona cercana que en la fila de un supermercado, una empleada de la Clínica 14 del IMSS (traía su uniforme y su identificación visible) aseguraba que el tema de la pandemia “es puro pedo”, que al año muere mucha gente por otras enfermedades y sugería que todo tiene algún trasfondo político.

Viniendo de una empleada del sector salud, afirmaciones como estas abonan al desaliento y explican por qué otra gente hipotéticamente más desinformada ve el tema con cierto desprecio y escepticismo.

La estrategia desarrollada en Sonora para prevenir y romper la cadena de contagios fue reconocida recientemente por el subsecretario de Salud federal, Hugo López-Gatell y en su gira por el estado, el propio presidente de la República se sumó a los llamados a quedarse en casa, aunque como él mismo lo explicó después, no suspenderá sus giras porque los conservadores ocuparían el espacio que dejaría vacío. Así dijo.

Mientras tanto en Sonora siguen endureciéndose las medidas preventivas, fortaleciendo el #QuedateEnCasa y suspendiendo actividades en todas las empresas no esenciales. Ya empezaron recorridos de los agentes de la Policía Estatal Preventiva para convencer a los dueños y administradores de esos negocios de que deben suspender sus labores.

Primero se les hace una llamada de atención; en caso de no atender la invitación se les aplicará una multa y en una tercera etapa se puede llegar al arresto.

También se decretó una reducción de horarios para la venta de bebidas alcohólicas y el cierre de bares, cantinas, antros, todo encaminado a observar las medidas del distanciamiento social.

Estamos en un momento en el que se nos va a exigir mucho a todos y donde evidentemente habrá resistencias, sobre todo de la gente que no puede dejar de trabajar un día porque eso desequilibra toda su cotidianidad. Sin embargo, en la disyuntiva entre la salud y la economía, es claro que la opción primera es la salud.

Si salimos bien librados de esta prueba, ya veremos más adelante como recomponer la economía familiar. Enfermarse o morir en estos días no parece ser una opción. Bueno, de hecho no es una opción nunca, pero menos ahora.

II

¿Qué pasará por la cabeza del presidente Andrés Manuel López Obrador cuando decide proyectar al mundo entero la imagen de un jefe de Estado que se encomienda al sagrado corazón de Jesús para que lo proteja, y proteja al país entero del coronavirus?

Cuando se detiene a graba un video en La Rumorosa para condenar los ‘ventiladores’ que afean el paisaje y son emblema de la corrupción neoliberal y el daño al medio ambiente, mientras en la refinería de Dos Bocas, en construcción, se han deforestado criminalmente cientos de hectáreas de selva.

Cuando en su gira por Badiraguato (su cuarta gira allí), justo en el cumpleaños de Ovidio Guzmán, camina diligentemente para saludar e intercambiar unas palabras con la madre de El Chapo Guzmán y con el abogado del narcotraficante preso en Estados Unidos.

Si es parte de una estrategia de comunicación para minimizar el tema del coronavirus, diríase que es muy arriesgada. Como recurso para levantar el documentado declive en sus niveles de popularidad, puede servir para congraciarse con un sector de la población, nada despreciable por cierto, que sigue viendo en la narcocultura un modelo de superación personal y abandono de la pobreza.

Más sorprendente aún la abnegada vocación de martirio, la práctica de arriesgadas maromas desnucadoras y el dejar en prenda la espada del respeto que el presidente obliga a mostrar a sus fieles.

No, no hay una forma medianamente decorosa de justificar una cercanía tan familiar -como deja ver el tuteo- entre doña Consuelo Loera y el presidente.

La sana distancia entre el gobierno y el narcotráfico parece ser otro de los mitos vendidos en campaña, como el de la separación del poder político del poder económico.

Desde el pésimo abordaje que el presidente dio al tema de las movilizaciones feministas a principios de este mes de marzo, los desbarres en el tema del coronavirus y ahora la familiaridad con que trata a la familia y amigos del Chapo Guzmán, los niveles de aceptación han ido dramáticamente a la baja.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha prospectado un escenario de crisis económica sin precedentes a raíz de lo que está sucediendo y lo que seguramente pasará con la pandemia del Covid19. Y esa crisis tomará al presidente en su peor momento en términos de aceptación.

Veremos cómo sale de esta.

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