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Lo bueno, lo malo y lo feo de la gira de López Obrador

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Atendiendo la cordial invitación del presidente de la República para no acudir a cubrir sus giras, salvo que sea bajo propio riesgo, omitimos esta vez acreditarnos para el largo recorrido que, sin embargo, estuvimos monitoreando de cerca, lo que nos pone condiciones de hacer un apretado resumen sobre lo bueno, lo malo y lo feo de la literalmente accidentada gira.

Lo mejor de todo fue la entrega del llamado Proyecto Sonora, un concentrado de propuestas técnica y financieramente justificadas para desarrollar obras de infraestructura en los municipios, entre las que destacan escuelas, vivienda y abasto de agua.

La entrega corrió a cargo de la gobernadora Claudia Pavlovich, pero es resultado de una serie de cabildeos con alcaldes y legisladores locales y federales para determinar prioridades de inversión en el presupuesto federal de egresos 2020.

Y fue en Etchojoa, el municipio más pobre del estado después de Rosario Tesopaco donde se hizo entrega de ese documento, poniendo énfasis en que las demandas surgen de los alcaldes de todos los partidos políticos que gobiernan en Sonora, y donde Morena destaca por ser gobierno en los municipios que habita más de 80 por ciento de la población.

Bueno también fue esa parte del discurso presidencial en que aludió a la relación institucional que existe con la gobernadora: “nada de pleito, no debemos de estanos peleando”, sostuvo, aunque al modo, le resultó inevitable no lanzar sus dardos envenenados contra conservadores fifís y racistas que han mantenido a los pueblos indígenas en la marginación y la pobreza.

La gira tuvo una agenda de atención a esos pueblos, comenzando con los guarijíos en Álamos, siguiendo con los yaquis en Pótam y concluyendo con los seris en Punta Chueca; en todos esos pueblos hay reclamos ancestrales que el presidente se comprometió a atender, aduciendo que en su gobierno comenzará una nueva era en la política indigenista.

Y suena bien, si no fuera porque en el transcurso de la gira, las redes sociales dieron cuenta de airados reclamos en el sentido de que, al igual a otras giras presidenciales, al jefe del ejecutivo federal se le organizan encuentros con ciertos grupos que al interior de las etnias mantienen una posición afín al presidente, marginando a otros.

La parafernalia es la misma: un discurso paternal (y en esta ocasión hasta religioso, pues López Obrador se comparó a sí mismo con Jesucristo); los coloridos trajes típicos, las danzas rituales, la artesanía y la romantización del abandono histórico como punto de partida para programas gubernamentales que mantienen detenido el reloj de la historia en esas comunidades.

En Punta Chueca, donde el diálogo incluyó representaciones de las comunidades Pima, Tohono O´dham, Kikapú y migrantes, la gobernadora entregó al presidente un proyecto ejecutivo para ampliar a cuatro carriles la carretera Hermosillo-Bahía de Kino. Se trata de aumentar siete metros de ancho en 85 kilómetros de esa rúa que actualmente tiene sólo dos carriles con su respectivo acotamiento.

Esta propuesta, que por cierto ya había esbozado la diputada federal Lorenia Valles mejoraría sustancialmente el transporte de personas y mercancías, pero sobre todo la seguridad, pues los accidentes, muchos de ellos fatales son una constante desde hace décadas en esa carretera.

La alcaldesa de Hermosillo, Célida López aprovechó también su cercanía con el presidente para exponerle una serie de necesidades prioritarias en el corto y mediano plazo, en las que seguramente se encuentran los recursos para pavimentación, obras de infraestructura hidráulica y seguridad. Como se sabe, la alcaldesa mantiene una excelente relación con López Obrador desde que éste validó su candidatura y López Cárdenas sorprendió a propios y extraños rompiendo por primera vez en la historia la alternancia de dos en la capital de Sonora.

Entre lo malo de la gira puede usted apuntar la balconeada que le dieron al súper delegado federal Jorge Taddei Bringas, quien no imaginaba que en aquellos meses de campaña, cuando se trataba de sumar a todo aquel que se opusiera al PRIAN, y apoyar cuanto movimiento fuera en ese sentido, se le enquistarían personajes de negrísima fama pública.

Uno de ellos, Alfonso Canaan Castaños que actualmente “lidera” la toma de casetas de cobro en la carretera federal 15. Ese gangsteril tipo abordó al presidente para “exigirle” garantías a su “movimiento”, pero López Obrador lo mandó con cajas destempladas aclarándole la ilegalidad de la “liberación” de casetas de cobro. Le cuestionó el destino del dinero recaudado y le advirtió que eso ya no iba a suceder en su gobierno.

Cuando se vio rechazado, el tipo pretendió repartir responsabilidades y sostuvo que Taddei Bringas los apoyó cuando el “movimiento” apenas comenzaba. El súper delegado, que no las trae todas consigo últimamente al ser incluido en una lista de 10 de sus homólogos investigados por la ASF por presuntos actos de corrupción, tragó gordo.

Lo cierto es que tanto Taddei como Alfonso Durazo apoyaron en su momento a ese sujeto, sin saber la clase de alacrán que se estaban echando encima.

Y lo feo de la gira: el accidente carretero que sufrieron los reporteros de medios nacionales que usualmente acompañan al presidente en sus viajes. La camioneta en que se trasladaban de Navojoa a Obregón al parecer sufrió una ponchadura, que combinada con el exceso de velocidad provocó un volcamiento que dejó a varios heridos, con fracturas en clavículas, golpes contusos y heridas que no ponen en peligro su vida, pero al menos dos de ellos quedaron hospitalizados en el IMSS de Cajeme.

Nadie de la oficina de prensa de la presidencia se hizo cargo de los heridos y entre el delegado del IMSS Guillermo Noriega Esparza y el gobierno estatal tuvieron que entrar al quite para traslados y atención médica.

Más fea la presidencial respuesta, cuando López Obrador, que un día antes había mandado un saludo solidario a los colegas, el domingo fue entrevistado en el aeropuerto de Hermosillo y tras lamentar los hechos dijo que afortunadamente no pasó a mayores.

Una reportera le preguntó si Presidencia pondría orden, ya que no es el primer accidente que se registra durante sus giras, a lo que López Obrador respondió: “Muchas gracias por lo que hacen, por todo el riesgo que corren en estos recorridos por el país. Asumimos la responsabilidad y también, dejar en libertad para que los que no puedan cubrir porque no tengan posibilidad de hacerlo, que no tengan condiciones, que no se arriesguen”.

II

El que también anduvo de gira por el sur del estado fue Ernesto “El Borrego” Gándara. En diversos encuentros, se reunió con más de 500 apoyadores del proyecto borreguista: Etchojoa, Bacobampo, Basconcobe, El Rodeo y La Bocana fueron algunas de las comunidades indígenas del mayo visitadas por el ex alcalde de Hermosillo.

En la adelantadísima carrera sucesoria 2021 en el estado, los pre-pre candidatos se están moviendo con singular activismo y sin duda El Borrego es el que más terreno está cubriendo; terreno que por cierto ya tiene muy andado, pues en varias ocasiones en los últimos años ha sostenido ese contacto con las comunidades.

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