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¿Viene otra sacudida a la soberbia?.-

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¿Viene otra sacudida a la soberbia?.- La clase política pretende seguir midiendo con raseros planos a izquierda y derecha, extremos ciertamente contaminados y sin ideología cierta.- Mientras, la ciudadanía inteligente sopesa esas ambiciones de poder, y podría dar otra sorpresa histórica

Bernardo Elenes Habas

Dejaron, sin duda, una lección histórica las elecciones de julio de 2018. 

Ese legado puesto en la conciencia de los mexicanos, se fundamentó en el hartazgo que golpeaba la inteligencia de millones de familias. 

Elecciones que vienen 2

La forma y fondo como se había venido conduciendo hasta ese día, la clase política tradicional. La que fundamentaba sus proyectos en la ambición ciega de apropiarse del poder público, no para sus partidos, no para sus siglas y el sentido sincero de pertenencia de sus militantes, sino para sus grupos. Sus familias. Sus amigos. 

Sin embargo, esas enseñanzas, esos signos de los tiempos, se demuestra hoy por hoy, que no fueron percibidos, sentidos, vividos, por quienes integran el tejido de personajes que construyen su presente y su futuro buscando el poder por el poder, sin tomar en cuenta lo sucedido en las elecciones, y menos a la ciudadanía. Como si todo siguiese igual que antes del 2018. 

Esto nos conduce a pensar que después del voto ciego emitido por el hartazgo en las elecciones pasadas, podría venir una segunda gran sorpresa en las entidades donde habrá comicios el 2021, porque la desesperanza permanece, las resistencias al cambio muestran su aferramiento por parte de grupúsculos, los que mantienen como práctica altiva el creer realmente que la política y el poder son ellos. 

Elecciones que vienen 3

¿Vendrá un segundo tsunami que los haría arrepentirse de no haber creído en la fortaleza del pueblo, y admitir que en México la política ha dado un girodimensional? 

¿O bien, el tsunami arrasará, ahora, a la supuesta izquierda emergida de Morena, núcleo en el que se libra en estados y municipios una rabiosa lucha entre su militancia, donde se detecta la influencia de grupos de caciques que no tienen más identidad ideológica que el poder económico y político, quienes le atizan a la hoguera para, luego del incendio provocado, obtener beneficios? 

Quién sabe. 

Lo cierto es que el agua está muy revuelta. 

Pero la ciudadanía tiene identificados a los sectores que propician y controlan dichas marejadas con maquillaje teatral. 

Y esos electores comienzan a conformar una tercera vía, callada y responsable, misma que razona desde el vértice del análisis y la inteligencia, y es la que podría dar un valiente voto diferenciado, que acalle la arrogancia de aquellos que se consideran propietarios del quehacer político, sean de izquierda o derecha. 

¿Viene otra sacudida a la soberbia? 

Le saludo, lector.