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Ley 4 ¿Motor de cambio o cuota de poder?

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Diálogo

David Figueroa O.

Ley 4 ¿Motor de cambio o cuota de poder?

La Universidad de Sonora representa un motor de cambio social más allá de intereses políticos o económicos, como forjadora de agentes y productora de conocimiento a través de la investigación; especialmente en un contexto donde la desigualdad se acrecienta -pese a los adelantos del siglo XXI- auspiciada por la impunidad, la corrupción y el escaso respeto al Estado de Derecho.

Por eso la posible reforma a la Ley 4 no debe tomarse a la ligera. Requiere de un compromiso personal y profundo de cada uno de los diputados y diputadas, así como de los entes que intervendrán en esta reflexión. 

En medio de una crisis financiera con subsidios embargados, sin recursos para el pago de salarios, sin energía eléctrica ni líneas telefónicas y bajo la amenaza de dejar de recibir más subsidios del gobierno; además de un clima de inestabilidad entre marchas, protestas y exigencias de respeto a la autonomía universitaria, en 1991 se dio paso a la Ley 4.

Con esta nueva Ley inició un nuevo período para la Universidad de Sonora que modificó en forma y fondo las funciones, organización académica, órganos internos, elección de autoridades, etcétera.

El principal argumento en ese entonces fue colocar la universidad por encima de intereses políticos y económicos a través de procesos internos que equilibraran núcleos de poder absolutos, dando paso a agentes externos a través de la Junta Universitaria para intervenir en decisiones internas aludiendo la necesidad de incorporar a la sociedad civil en el destino de la máxima casa de estudios.

Así se eliminó, por ejemplo, la elección de órganos de gobierno universitarios a través del voto secreto, directo y universal de maestros, trabajadores y estudiantes entre otros temas primordiales, que hoy están siendo retomados por quienes impulsan una nueva revisión de esta Ley.

Recordemos que la Unison es un ente público con total independencia y personalidad jurídica, es decir regula sus propios estatutos, normas, reglamentos, y tiene total libertad para administrar sus bienes y recursos.

¿Qué se percibe sobre lo que está sucediendo? Que personas o grupos con alguna participación directa o indirecta en la vida universitaria que siempre estuvieron en contra de esta Ley 4 y que se sintieron ‘intervenidos’ por el Estado, hoy ven las condiciones políticas para retomar el tema e intentar una nueva modificación, específicamente simpatizantes o colaboradores del actual partido en el gobierno a nivel nacional.

El Congreso de Sonora debe aprovechar esta iniciativa para generar una consulta (tipo parlamento abierto) con académicos, alumnos, trabajadores e incluso ciudadanos, toda crisis representa una oportunidad para mejorar.

Sería un error circunscribirse la discusión sólo en el mecanismo de elección del nuevo rector. 

Ahora bien, las principales y más reconocidas universidades del mundo, entre ellas la UNAM, siguen el mecanismo de la Junta Universitaria o bien Junta de Gobierno para elegir a sus rectores. 

El mecanismo que la iniciativa propone de volver al voto universal y secreto de la población universitaria no necesariamente garantiza equilibrios, y el gran riesgo es que llevarían los vicios de la política local o nacional, incluso del mismo Congreso a la universidad, secuestrando entonces sí su autonomía -como ha sucedido en otros estados con extremos de sucesos. La Unison no tiene dicha problemática y no tiene por qué tenerla-.

Sin dejar de lado que siendo así, las universidades debieran votar por los mejores y no por los más populares o con mayor apoyo económico o político.

Ante este panorama las preguntas que nos debemos plantear son las siguientes:

  1. Qué método asegura mayor calidad académica para la Unison
  2. Y qué método asegura mayor gobernabilidad y estabilidad 

Pareciera pues que las voces que exigen democratización de los procesos de selección de las autoridades universitarias sólo se están enfocando en los temas de gobernabilidad, al menos así se ha ventilado mediáticamente, y no en garantizar o mantener la calidad académica.

Tampoco debemos como sonorenses dejar de reconocer los evidentes avances en materia de administración, competitividad, equipamiento e infraestructura reflejados en los períodos al menos de los últimos tres rectores desde Jorge Luis Ibarra hasta Heriberto Grijalva, antes del actual. Hay un esfuerzo constante ahí con todo y la problemática de los conflictos sindicales, mayor transparencia y demás.

Bajo la lógica de que todo es perfectible, este momento es una gran oportunidad para mejorar la Ley 4, pensando en el beneficio académico de sus estudiantes que son el motor de cambio para Sonora y no como una cuota más de poder.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónico davidfigueroao@me.com; y en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.

Reseña: David Figueroa Ortega es empresario, Ex Cónsul de México en Los Ángeles y San José California; Ex Diputado Federal; Ex Alcalde de Agua Prieta; Ex Dirigente del PAN en Sonora.