Inicio Samuel Valenzuela Van por la ruina del campo

Van por la ruina del campo

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Vaya con los criterios de la mayoría en la cámara baja del Congreso de la Unión, al rechazar propuestas de incrementos en impuestos a refrescos, bebidas alcohólicas, cervezas, cigarros y comida chatarra y por otra parte, inventar una nueva carga impositiva al agua para uso agrícola y pecuario.

En el primero de los casos se mantienen las tasas actuales y sólo se harán ajustes al índice inflacionario, respetando así uno de los compromisos de campaña más alardeados de MORENA, esto es, no crear nuevos impuestos ni incrementar los existentes, divisa que fue dejada de lado en el caso donde se le carga la mano al sector productor de alimentos, de empleos y factor de desarrollo económico del país.

El autor de la propuesta de gravar el uso de agua para el riego agrícola y para el sostenimiento de la actividad pecuaria, es nada más y nada menos el diputado federal Javier Lamarque Cano, representante del distrito 06, cuya jurisdicción territorial abarca la región que aporta a nivel nacional los mayores volúmenes de productos agrícolas y que es ejemplo en el uso racional de la limitada existencia hídrica de esta parte de México.

La argumentación propia de idiotas con que el wevón de referencia fundamentó su propuesta, no fue limitante para que una mayoría votara en favor de incluir esa nueva carga fiscal en la reformada Ley Federal de Derechos, para de esa forma la Secretaría de Hacienda y Crédito Público recaude 520 millones de pesos de forma adicional en el 2020, todos con cargo a productores de zonas de riego con aguas superficiales o de bombeo.

Patricia Patiño

Además, incluye diversas obligaciones que se agregarán a los cuatro mil pesos adicionales por hectárea en producción, como lo es el equipamiento de mecanismos de medición, faltando sólo que se les carguen los salarios de empleados de la Comisión Nacional del Agua que harán dicha tarea o peos, que también se les carguen impuestos por el aprovechamiento del agua de lluvia sobre sus superficies en cultivo.

No satisfecho por la eliminación de la ley de egresos de la federación 2020 de diversos programas de apoyo al sector agropecuario que en este ejercicio representaron casi diez mil millones de pesos, Lamarque Cano se va a la yugular a la economía del campo mexicano en su segmento más productivo, que de pasar el retén del Senado, significará riesgos de incosteabilidad al incrementar costos de producción por casi cuatro mil pesos por hectárea.

A pesar de su indefendible irresponsabilidad, el diputado federal cuya única gracia es la esta sí inteligente y trabajadora Patricia Patiño, se atrevió a convocar a una conferencia de prensa allá en Ciudad Obregón, en donde como es lógico fue increpado y puesto como palo de gallinero por los abundantes y reconocidos batalladores del sector agrícola, con el agregado de la pública pintada de raya del senador también de MORENA, Arturo Bours Griffit, quien en otras palabras le dijo que si sabe contar, no cuente con él en dicha pendejada.

“La agricultura es una de las principales actividades económicas para el desarrollo, la cual nos da alimentos que nutren a nuestro país y ofrece innumerables empleos, por lo que rechazo totalmente aumentar impuestos al agua de uso agrícola, y reitero mi apoyo a los productores”, dijo el empresario convertido a la suigéneris izquierda morenista.

Baltazar Peral

También se han sumado a dicho rechazo liderazgos representativos del Valle del Yaqui como Jesús Miguel Anzaldo Olea, presidente del Distrito de Riego Río Yaqui; Baltazar Peral Guerrero, dirigente de la Asociación de Organismos Agrícolas del Sur de Sonora; César Gránich, presidente del Distrito de Riego Río Mayo; Abel Castro, de la Alianza Campesina del Noroeste, sumándose además representantes de productores de la Costa de Hermosillo, Caborca, Valle de Guaymas-Empalme, San Luis Río Colorado, así como de organizaciones ganaderas de la sierra baja y alta de la entidad.

Y dichas posturas son elementales y básicas frente a una soberana estupidez del diputado de MORENA, resultando de sobra decir que le fue como en feria ante las categóricas manifestaciones y argumentaciones de rechazo durante la reunión convocada para medios de comunicación.

Por cierto, vamos a reconocer que resulta alentador el también rechazo del senador del PAN, Damián Zepeda Vidales, quien si bien poco sabe del tema y como no se requiere ser experto para deducir que dicho impuesto es una estulticia, puso en claro que Lamarque tampoco deberá contar con él cuando el tema sea abordado en el Senado.

“Increíble el desprecio de López Obrador y de MORENA al campo mexicano: disminuyen de nuevo el presupuesto al proponer 30% menos para 2020 y ahora aumentan cobros de derechos de agua. Inaceptable, prometió no aumentar impuestos. Defenderemos al campo mexicano en el Senado”, dijo.

Sylvana Beltrones

A dichos posicionamientos de rechazo se sumaron las también senadoras Sylvana Beltrones y Lilly Téllez, la primera, conocedora de la problemática de ese sector, apuntó que se trata de una medida que daña al campo y vuelve inviable esta actividad productiva de la que dependen muchas familias mexicanas, en tanto que la segunda, dijo que está en contacto con productores de Sonora y que ya trabaja en el Senado para evitar ese impuesto

Habrá que ver si en la sesión de la máxima instancia legislativa del país se enmiende la plana a Lamarque o esos cuatro representantes por Sonora son insuficientes para evitar se aseste ese criminal nuevo golpe al sector agropecuario nacional.

Mal andan las cosas en este país cuando desde instancias de gobierno se impulsan estrategias, que con la bandera del equilibrio económico regional, por un lado está el evidente propósito de empobrecer a segmentos de éxito en el sector agrícola y por el otro, mediante políticas paternalistas y populistas inyectar todo el apoyo a regiones temporaleras de autoconsumo, sin importar el alto costo en la producción de alimentos y alta generación de empleo en el primer caso y que en el segundo, se prevea de muy largo plazo convertir a la competitividad a la rústica agricultura del sur-sureste del país.

En Fin, esa mayoría morenista en la cámara de Diputados hizo una acuciosa selección, ya que a cambio de querer gravar con nuevo impuesto a quienes nutren la industria alimentaria nacional, decidieron no imponer una mayor tasa de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios a refrescos, bebidas alcohólicas, cervezas, cigarros y comida chatarra.

Jorge Taddei Bringas

Otra de las aprobaciones de esa instancia legislativa es la legalización de alrededor de 18 millones de carros chuecos, trámite que derivaría en una recaudación de alrededor de 50 mil millones de pesos, cuya distribución quedaría principalmente entre Estados y Municipios, sin dejar de lado que ese fue uno de los principales compromisos de campaña que hiciera la ahora senadora de la república, la ya mentada Sylvana Beltrones,

En términos generales resulta excelente el que así haya ocurrido, ya que se atiende un grave problema social, toda vez que los carros chuecos son nichos de impunidad por un lado, aunque por el otro, son factor de una mejor calidad de vida de quienes no pueden acceder a los prohibitivos costos de autos nacionales y altas tasas que impone el sistema bancario para su financiamiento.

Lo malo del asunto, es que en lo aprobado no se indexa nada que se refiera a mayores controles en pasos fronterizos, lo cual deja abierto el gigantesco portón para que la invasión de carros chuecos y otro proceso de regularización sea un círculo vicioso y un cuento de nunca acabar, faltando las reacciones de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles, industria que ya es impactada por una baja histórica en la comercialización por la incertidumbre que vivimos los mexicanos, dadas las incompetencias que en materia económica padece la transformación de cuarta.

De eso y más podría desparramar sus balbuceos el presidente López Obrador durante su visita a Sonora, en el marco de una gira temática y extensión de su campaña electoral denominada “Diálogo con Pueblos Indígenas”, que sin especificarse aún horas ni sedes, el próximo viernes se reunirá con Guarijios, presumiblemente en Alamos; el Sábado por la mañana lo hará con representantes de la tribu Mayo en Navojoa y por la tarde con Yaquis a lo mejor en Loma de Bacum, para cerrar dicha agenda indígena el domingo con una reunión con la comunidad Seri en Hermosillo.

Célida López Cárdenas

Ese otro perezoso alto representante de la transformación de cuarta en Sonora, Jorge Taddei Bringas, ya aclaró que en esta ocasión el presidente no tendrá mañanera y que se concretará a reunirse con esas tradicionales etnias de Sonora y qué bueno, porque esos encuentros con medios se han convertido en espacios tediosos e insustanciales.

Es más destacable el hecho de que en lo que va del mandato del tabasqueño o sea en menos de un año, ya sea la cuarta ocasión que visita a Sonora y seguramente lo hace por el buen trato que acá recibe y la constructiva y cooperativa relación institucional con el gobierno que encabeza Claudia Pavlovich, factores que deben ser como un tanque de oxígeno en medio de tan frecuentes vapuleadas en su visitas a otras partes del país, obligando a sus corifeos a orquestar actos de reconocimiento y de culto a la personalidad, como la ridiculez esa de poner a niños a dedicarle loas para levantarle su alicaída autoestima, luego de tantas regazones.

Y el accidente donde perdió la vida un ciudadano hermosillense al caer a un socavón, cuyo cuerpo por fin ya fue recuperado, tiene la mesa puesta para inminente encontronazo donde podría emerger la consolidación del PAN en la administración municipal que encabeza Célida López Cárdenas, de MORENA.