El pingüino fue encontrado sin vida en la playa de Juquehy, de la ciudad de Sao Pablo en Brasil y fue sometido a una autopsia por la ONG Instituto Argonauta para la Conservación Costera y Marina, centrada en la rehabilitación de especies marinas afectadas por los residuos lanzados al mar.

La muerte del animal fue devido a que este ingerio una mascarilla N95, la cual estaba atorada en su garganta cortandole la respiracion.

Debido a esto las organizaciones mundiales a favor del medio ambiente alertan a la población por la generación de basura por la pandemia.