A pesar de expectativas distintas nacidas quizás de la seriedad de los interesados y las ganas que le pusieron, a fin de cuentas todo vino a quedar en una parafernalia para legitimar la designación de Enrique Velázquez Contreras como rector de la Universidad de Sonora.

Desde antes de lanzarse la convocatoria por la Junta Universitaria, se sabía que el favorito del rector Heriberto Grijalva Monteverde tenía favorito, luego que por alguna razón declinó a postular como aspirante a la Secretaria General de Finanzas María Guadalupe Sánchez Soto.

Trece de los 14 aspirantes se enfrentaron a la demoledora maquinaria que desde hace años garantiza el continuismo en la conducción de la Máxima Casa de Estudios de Sonora y conste que no calificamos si esa continuidad está bien o está mal, aunque en esta ocasión como se advertían condiciones como para que la mayoría de los notables que integran la Junta Universitaria, decidieran romperla.

Nadie está en condiciones de impugnar la legalidad de la designación anunciada por el presidente en turno de ese órgano, Jorge Gómez del Campo Laborín y así lo entendieron a quienes sólo ganaron el consabido «gracias por participar» en una competencia que tenían perdida de antemano ante el poder e influencia que ejerce el rector en turno en ese trámite.

Enrique Velázquez Contreras

Así lo hicieron en su momento Jorge Luis Ibarra, Pedro Ortega Romero y ahora Grijalva Monteverde, quienes son copartícipes en la buena o mala condición de tener a la Unison sujeta con una camisa de fuerza que al menos garantiza un traslape de autoridad sin sobresaltos ni aspavientos, continuismo pues.

Ahora habrá que ver esos detallitos que pueden marcar la diferencia en esa transición, porque si bien los frustrados contendientes al cargo que carecían de cualquier oportunidad de gane no han retobado ni cuestionado la designación, esa aterciopelada actitud no se observa por rumbos del sindicato de trabajadores académicos, cuya dirigencia encabezada por Javier Quintanar Gálvez, ha sido ríspido opositor a lo que a fin de cuentas resultó irremediable.

Incluso, horas después de anunciarse la designación, el STAUS bloqueó los accesos a rectoría, en el marco del arranque formal de las negociaciones de revisión contractual y se adelanta que para el jueves próximo la institución podría ser emplazada a huelga.

Heriberto Grijalva

Pero además, aplicaron más presión al Isssteson para acelerar respuestas respecto a las causas del adeudo de 145 millones de pesos que debe al organismo nuestra alma máter, y si bien no lo tenemos confirmado de forma oficial, información divulgada por el sindicato señala que el director Enrique Claussen Iberri se comprometió a reactivar jubilaciones de académicos si la Unison paga este viernes al menos 36 millones de pesos.

Ya con la decisión tomada y con el rector designado, podemos decir que en materia de transparencia, democracia interna y la ausencia de contrapesos y participación de la comunidad universitaria, en la Unison se vive en la prehistoria, en la autocracia y autoritarismo vertical, en donde 15 personas, muchas de ellas ajenas no solo a la institución, sino al Estado, toman decisiones absolutas mediante desconocidos y/o ambiguos criterios.

Y Grijalva Monteverde debe sentirse absolutamente satisfecho, porque a pesar de todo lo que se dice y se dijo de él, la Unison es su feudo y ahí sólo sus chicharrones truenan, por lo pronto, porque en unos días más tronarán los de Velázquez Contreras.

Por otra parte, acusamos recibo de fuerte reclamo de la diputada Célida López Cárdenas, quien se dijo ofendida porque en despacho anterior creyó leer que la señalamos como orquestadora, organizadora de los actos vandálicos de un grupo de pescadores del Golfo de Santa Clara.

Sólo le recomendamos leer mejor para entender mejor, porque nuestro señalamiento fue de ser incitadora mediante sus catilinarias e insultos proferidos desde el pleno legislativo al abordar ese tema, que obviamente le llega mucho por ser de familia de pescadores.

Le recomendamos ser más responsable con su reconocido liderazgo en dicho gremio y en lugar de lanzar insultos a autoridades, hacer una conducción de esas inconformidades por la vía legal y evitar ejercicios de imitación de su lenguaje de violencia, por quienes carecen de fuero.

Moisés Gómez Reyna

Anduvimos por rumbos del Congreso del Estado, en donde se despidió formalmente de la coordinación del Grupo Parlamentario del PAN al diputado Moisés Gómez Reyna, quien hereda los bártulos a Luis Serrato Castell, tal como fue pactado al arranque de la actual legislatura.

Complicado el ejercicio del profesional de la economía, cuya gestión fue salpicada por casos como la exclusión de cuatro integrantes de la bancada por no acatar órdenes desde el Distrito Federal, situación no saldada aún porque sólo ha sido readmitida Lizette López luego de rogar durante muchos meses, manteniéndose afuera la rebelde y frontal Carolina Lara; la «me importa nada» Sandra Hernández y el expriista Manuel Villegas.

El lunes la dirigencia estatal del PAN, léase Damián Zepeda, le otorgó un reconocimiento a Gómez Reyna por el trabajo realizado al frente de la bancada y en la sesión de este martes, el reconocimiento se lo dieron sus pares del PRI, Epifanio Salido Pavlovich y del Panal, Fermín Trujillo.

A propósito de Manuel Villegas, este martes desde temprano se apostaron en el Congreso del Estado una docena de presuntos ciudadanos de Guaymas quienes portando cartulinas le daban hasta con la cubeta al citado legislador, quien como se sabe, trae pleito cazado con el alcalde Lorenzo de Cima luego que éste lo acusó de conspirar para cometer actos criminales en contra de los asistentes al carnaval.

Darío Figueroa Navarro

Ignoramos, entre muchas otras cosas más, qué pasó porque de pronto ese grupo de protestantes desapareció y el diputado puso dar lectura sin gritería a un posicionamiento y exhorto para que el delegado de la PGR, Darío Figueroa Navarro y el procurador de Justicia del Estado, Rodolfo Montes de Oca, para que investiguen los hechos denunciados por el secretario del ayuntamiento porteño que le atribuye conductas delictivas y deslinde las responsabilidades correspondientes.

El karma persigue al diputado Villegas, porque como se sabe, para tenebras las de él desde que militaba en el PRI y luego como alfil de Roberto Romero, solo que en este caso ese sujeto de nombre Edgar Alán Jaramillo Pérez, se lo llevó por piernas, ya que como se sabe, junto a Lucano, hermano del presidente municipal, son los que realmente desgobiernan en Guaymas y además, se reparten el queso.

Por cierto, grotesca la audiograbación donde se exhibe la porqueriza que tan al estilo padrecista se desenvuelve la administración municipal guaymense y más grotesca aún la posición de Jaramillo Pérez en su paseo por el cuadrante radiofónico para tratar de justificar lo injustificable y ocultar lo inocultable: que son una bola de corruptos.

A fin de cuentas y antes que se nos pase, el exhorto propuesto por Villegas fue aprobado sin el apoyo de la bancada oficial del PAN, lo cual resulta sumamente grave, porque no fueron solidarios con un integrante del Congreso del Estado cuya dignidad fue agraviada y en esos casos se supone que todos se suman sin importar siglas de partidos.

Natalia Rivera

Y todo indica que viene un ambiente mucho más movido en materia de gobierno abierto que promueve la gobernadora Claudia Pavlovich y que para efectos de aplicación en tierra opera la jefa de la Oficina del Ejecutivo, Natalia Rivera, en coordinación por supuesto con la presidenta del Instituto Sonorense de Transparencia, Arely López Navarro.

Se trata de la instalación de Comités de Transparencia en cada una de las dependencias estatales, en el marco de un ambiente muy favorable luego de la legislación que entró en vigor en abril del año pasado que derivó en que los comunes mortales ejerzan cada vez más su derecho a preguntar frente a un gobierno con abierta voluntad para responder.

Por supuesto que la principal impulsora de la transparencia es la gobernadora Pavlovich, cuyo compromiso por la apertura embona con las renovadas reglas, funciones y metas en la nueva legislación y que se aplica en el ISTAI bajo la conducción de López Navarro.