Lo ocurrido con la consulta para enjuiciar a expresidentes y el sorteo publicitado con el avión presidencial, debieran ser motivos de profunda reflexión para el presidente Andrés Manuel López Obrador, que si es responsable y realista, habría que esperar reconsideraciones sustantivas en el ejercicio que le confiaron 30 millones 113 mil 483 ciudadanos. 

Partimos de una premisa muy improbable, porque como es público y notorio, la responsabilidad y el realismo no son virtudes que se le den a un sujeto obcecado, con graves limitaciones intelectuales que las suple con verborrea demagógica y por ello imposible abrigar alguna esperanza de que el presidente se ponga a la altura de esta gran nación. 

Lamentable pero así son las perspectivas a pesar de la fallida encuesta y el fiasco del sorteo, que en conjunto López Obrador y su partido tuvieron pírricas respuestas de la gente, que por lo visto, si bien votó de forma abrumadora por su propuesta en la pasada elección, no apoya decisiones ni acciones producto de la arrogancia, de percepciones distorsionadas ni de ocurrencias estúpidas. 

Se trata además de un rechazo social producto del desengaño, de la frustración y reacción lógica de quien se sabe que fue víctima de un timo, que se han ido acumulando como resultados de la incompetencia en la gestión ante la pandemia por el Covid-19 y la inseguridad pública; la debacle financiera donde la felicidad está reñida con el bienestar y seguridad económica, y el nuevo ingrediente: el abandono presupuestal a Estados y Municipios por parte de la Federación. 

Sorteo fallido

Y para concluir que fueron un fracaso la encuesta y el sorteo no hay vuelta de hoja ni admite maromas chairas ya que se trata de aritmética simple que da como resultado verdades irrefutables que son causa de vergüenza y hazmerreír internacional, que exhiben la rusticidad de las estrategias de la 4T para mantener las simpatías de la gente. 

Miren, El plan original era rifar el avión presidencial, lo cual es la zona cero de la monumental pendejada que concluyó el martes pasado; rifar ese bien no tenía ni pies ni cabeza, por lo que se decidió sortear el monto del valor redondeado de la aeronave y algo más, que según los genios pitagóricos recaudaría tres mil millones de pesos por la venta de seis millones de cachitos a 500 pesos cada uno. 

Serían cien premios de 20 millones de pesos los que se entregarían con un valor total de dos mil millones de pesos, quedando la nada despreciable suma de mil millones de pesos de ganancias para aplicarse en el sector salud o sea, negocio redondo sin tenerse que deshacer del aparato volador. 

Pero de nueva cuenta la realidad le jugó una mala pasada al circunstancial inquilino de Palacio Nacional, porque sólo fue colocado el 70 por ciento del boletaje o sea alrededor de cuarto millones 200 mil cachitos, incluido el millón adquiridos por el INSABI para distribuirlos en hospitales, así como las adquisiciones de empresarios extorsionados, sindicatos verrugas de la 4T e integrantes de la clase política incondicional a López Obrador. 

Consulta fallida

Se estima que de forma natural y sin presiones; solo por jugar a la suerte, así como también encandilados por los espejitos cuatrotenianos, solo alrededor de 500 mil ciudadanos se hicieron de un cachito de esos y el resto fueron regalados a través de estrategias propias del corporativismo y/o comprados con recursos de instancias de gobierno 

El caso es que en números redondeados, el ingreso por la venta de cachitos ascendió a dos mil 100 millones de pesos, de los cuales, dos mil millones de pesos se reservan para el pago de los 100 premios de 20 millones de pesos cada uno, quedando un remanente de 100 millones de pesos para distribuirse en hospitales, pero como hay que pagar el 8 por ciento de comisiones a los vendedores de boletos premiados – 168 millones de pesos—las cuentas mochas, saldo negativo, son 68 millones de pesos. 

Desde luego, hay variantes en esos montos totales, porque ante la baja venta, 24 de los cachitos premiados no se vendieron, sin que tengamos idea quien se quedará con esos 460 millones de pesos, aunque al menos podría considerarse como un ahorro luego del pésimo negocio. 

Por cierto, pésimo el negocio de adquirir un millón de boletos con un gasto de 500 millones de pesos, para entregarlos a hospitales, ya que sólo cuatro nosocomios resultaron suertudos y en términos generales solo siete de los 76 premios cayeron fuera de la ciudad de México.  

Lo único positivo de esa farsa es que el avión presidencial sigue siendo parte de los activos del gobierno federal ya que sólo fue utilizado como artículo gancho para engañar a incautos y que podría repetirse el año próximo, como escaparate de su presunta austeridad republicana. 

Gritos al vacío

Y tampoco le salieron las cuentas en el caso de la encuesta para determinar si se somete a juicio a expresidentes, trámite que de plano exhibió toda la torpeza de los promotores y del mismo presidente, quien al considerar insuficiente el esfuerzo desplegado porque sólo se habían conseguido 800 mil firmas de las un millón 827 mil requeridas, a 24 horas de cerrarse el plazo, decidió presentar al senado de la república una solicitud formal para tal consulta. 

Pues dicha solicitud resulta deoquis, porque el de Tabasco no contaba con la astucia de los consultadores, porque 36 horas después de sus desalentadoras declaraciones, los organizadores de tal faramalla entregaron al Senado dos millones 400 mil apoyos, sin que tengamos idea de cómo es que lograron en tan poco tiempo tal hazaña que se resume en que aparecieron 12 firmas por segundo. 

A fin de cuentas, tenemos entendido que el INE habrá de cotejar y validar todas esas firmas, trámite irrelevante por la solicitud presidencial en el mismo sentido, toda vez la urgencia de sembrar en la elección del 2021 un elemento que lo ponga en la papeleta y qué mejor que sea el propagandístico tema de la consulta en mención. 

En esas anda López Obrador mientras se mantiene la mortal embestida de la pandemia; la matanza entre bandas del crimen organizado con todo y sus daños colaterales, y la economía de millones de familias mexicanas pasa el peor momento de la historia y tiende a empeorar. 

El ánimo del presidente debe andar por los suelos luego de sus fallidas marrullerías mediáticas y peor debe andar su insaciable ego, ya que con motivos de la emergencia sanitaria, se vio obligado a dar el grito de independencia frente a un desolado Zócalo y de igual forma presidir los eventos conmemorativos de este miércoles, todo sin haber recargado su autoestima en el tradicional espacio de lambisconerías denominado “la mañanera”.  

Encabeza la gobernadora ceremonia del Grito de Independencia

Si, frente al vacío Zócalo sólo iluminado por luces que delinearon un mapa de México y por una antorcha encendida denominada “La llama de la esperanza”, desde el balcón de su residencia particular el presidente gritó 20 vivas antes de repicar la campana de Dolores, sin más acompañantes que su mujer, Beatriz Gutiérrez. 

Bien porque por fin López Obrador se suma a las estrategias de protección de la salud y la vida de la gente, que en el caso de Sonora siempre ha sido así por parte de la autoridad estatal que encabeza la gobernadora Claudia Pavlovich, quien acompañada del los titulares de los poderes legislativo y judicial, Luis Armando Colosio y Francisco Gutiérrez, así como la alcaldesa de Hermosillo, Célida López Cárdenas y Jorge Ambia Minero, comandante de la IV Zona Militar, vitoreó a los héroes que nos dieron patria desde el balcón principal de Palacio de Gobierno. 

La emergencia sanitaria derivó en un ambiente distinto con el fin de cuidar la salud y la vida de la gente mediante el cumplimiento de los protocolos de distanciamiento social, confinamiento y demás, por lo que el ceremonial cívico fue transmitido de forma virtual por todas las plataformas y redes sociales del gobierno estatal, Telemax y Radio Sonora, y al igual ocurrió en los eventos de este 16 de septiembre, con la participación de reducido número de personas. 

Es que no hay que darle espacio a un eventual rebrote del Covid-19, aunque según expertos seguramente ocurrirá dado el relajamiento social de las últimas semanas, que vale decir, al menos las instancias de gobierno están haciendo su parte para evitarlo. 

Así las cosas, sólo con la asistencia del cuerpo de regidores y mínimo personal de apoyo, la alcaldesa de Hermosillo rindió su segundo informe y en su mensaje destaca que al abordar el tema de la inseguridad pública, consideró que los narcotraficantes merecen ser puestos frente a un pelotón de fusilamiento, tal como ocurre en algunos países del mundo. 

Segundo informe de López Cárdenas

Dijo respetar profundamente la visión que desde ese tema tiene el presidente de la república –abrazos no balazos, acusarlos con sus abuelitas, liberar detenidos, saludar a parentela de narcos  y demás—“pero ¿cómo vamos a lograr cerrar todos los sitios donde hoy se vende droga, cómo vamos a seguir viendo como los vecinos nos señalan los tiraderos, cuántas clínicas tenemos que poner para desintoxicar a nuestros niños y adolescentes?”, dijo  

“Los traidores de la patria, que deberían de ser fusilados por estar envenenando a nuestros jóvenes. Estos son los que deberían estar al frente… pero al frente del ejército para ser responsables de este gran flagelo que tiene nuestra ciudad”, remató al preguntarse “¿vamos a seguir siendo gobernantes omisos que no son capaces de enfrentar esta situación o vamos a dar un paso al frente para arriesgarnos a erradicar lo que sucede?” 

En su mensaje también destacó logras en materia del manejo de la deuda pública del municipio; ahorros del gasto corriente por políticas de austeridad; los buenos resultados por acciones durante la emergencia sanitaria por el Covid-19, considerable obra pública y demás. 

Y no, de ninguna forma compramos boleto del fraudulento sorteo llevado a cabo el martes y miren que este común mortal por lo regular adquiere al menos una serie semanal de los sorteos regulares de la Lotería Nacional, esos que ya es hora se vuelvan a realizar y que nada tienen que ver con rifas promovidas por idiotas. 

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