Creí que el dirigente de la CTM en Sonora, Javier Villarreal Gámez, era defensor de los trabajadores, no vocero de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, de los patrones y de los diputados federales del PRI.

Porque, con la desafortunada exposición que hizo sobre los cambios en los artículos 513 y 515 aprobados por la Cámara Baja, no dejó clara su posición al lado de obreras y obreros adheridos a la central que dirige.

Y es que parece defender la decisión de los diputados del PRI, PAN, PVEM y PES, quienes aprobaron en Cámara, que cuando un trabajador enferme por causas laborales, solamente se le pague 50 por ciento de su salario, no el 100 por ciento, incluyendo en esos cambios legislativos facultades para que los empresarios determinen qué tipo de enfermedades se incluirán en dichas percepciones.Diputados reformas laborales

La reforma se aprobó con 303 votos a favor, 10 abstenciones y 86 en contra. Por supuesto los diputados sonorenses Abel Murrieta, Héctor Cristópulos, Sylvana Beltrones, Susana Corella, Próspero Ibarra, Javier Neblina, Teresa Lizárraga, Agustín Rodríguez, dieron, jubilosos, su aprobación para dichos cambios en el código laboral.

No creo que la diputada de Morena y presidenta de la Comisión de Seguridad Social, Aracely Damián, haya protestado ante tal determinación sólo para allegar simpatías a su partido, porque éstas se le acumulan cotidianamente ante las pifias gubernamentales, al expresar que la reforma ordena que ahora al trabajador solo se le pagará 50 por ciento y no 100 por ciento de su salario cuando enferme por motivos de su trabajo:

«El robo que estos pillos vanmaquila 6 a aprobar va en contra de los trabajadores. Están violentando sus derechos y que sea el empresario el que diga qué enfermedades se pueden pagar o no, los hace juez y parte y va en contra del trabajador», gritó, irritada.

Sin duda, este tipo de cambios en la normativa laboral, son cosas malas que parecen buenas, cuando en realidad la Cámara de Diputados debería atender demandas torales de los trabajadores, como los absurdos salarios mínimos que devengan miles, millones de obreros, para lograr el equilibrio social y humano que las familias reclaman en un país donde los pocos gozan de lo superfluo, mientras las mayorías carecen de lo estricto.

Una mancha más sobre las pésimas políticas públicas del presidente Enrique Peña Nieto, su gabinete, su partido y aliados en el Congreso de la Unión, situación que marca la cuenta regresiva para que abandonen, a partir del 2018, Los Pinos.

Le saludo, lector.