El rostro de los 31 empleados del Ayuntamiento de Cajeme que recibieron reconocimiento a su desempeño, ayer, se veía iluminado.

Y no era para menos, porque sencillamente escribían la historia de sus propias capacidades, de su responsabilidad como servidores públicos, porque son ellos la cara amable, la voz sensible que expresa disposición para atender a la ciudadanía, convirtiéndose en el puente primario para que transiten hacia los funcionarios de las diversas dependencias.

Esto lo sabe bien el alcalde Faustino Félix Chávez, porque ha vivido esa experiencia largamente. Primero como reportero que acudía –acudíamos- a las oficinas de Gobierno en administraciones ya lejanas, en busca de información, tomando el pulso de los avances o retrocesos de la comunidad. Luego como presidente de la Cámara de Comercio local, regidor, diputado local, diputado federal, siempre dispuesto a buscar y lograr la eficiencia y el cumplimiento de la palabra empeñada, sustentando sus acciones en los equipos de trabajo que ha conducido, como ahora lo hace desde el Ayuntamiento a su cargo.

Ayer, durante la entrega de galardones, expuso su orgullo de pertenecer al equipo del Ayuntamiento de Cajeme («sigo aprendiendo de ustedes», les dijo, con humildad), porque en él se conjugan la fuerza que le da vida a la ciudad, abriendo los cauces de atención para el terruño, propiciando el progreso sostenido de Cajeme.

Por supuesto, el Oficial Mayor de la Comuna, Onofre Muñoz Peña, y el secretario general del SUTSAC, Julio Suárez Luna, dirigieron sendos mensajes, valorando el buen ambiente laboral que propician los empleados, quienes tienen cierto que al cumplir con su deber están beneficiando a todas las familias, incluyendo la propia, porque nadie puede negar que Cajeme es nuestra Casa Común.

Testigos de la emotiva ceremonia el Secretario del Ayuntamiento, Armando Alcalá Alcaraz; el Contralor Municipal, Fernando González Ulloa; la Síndica Municipal, Carmen Aída Lacy Valenzuela; el Secretario de Imagen Urbana y Servicios Públicos, Marcelo Calderoni Obregón; el Tesorero Municipal, Rogelio Bours Luders; el Comandante de Bomberos, Osvaldo Villagrana Amaro; funcionarios y regidores…

Son tiempos de construir. De atender la voz de los sonorenses más desvalidos. Los que sufren, como nadie, los embates de las emboscadas económicas que propician los gasolinazos, el reetiqueteo despiadado de precios en alimentos, las carencias de alternativas para miles de familias.

Lo sabe bien la gobernadora Claudia Pavlovich, por ello reafirma su confianza en el trabajo de un cajemense al frente de la Secretaría de Desarrollo Social, Rogelio Díaz Brown, quien no duda, junto con su equipo, en ampliar la cobertura de los programas humanos que impulsa.

Y, precisamente, siguiendo instrucciones de Claudia, Rogelio puso en marcha la entrega domiciliaria de tarjetas del programa «Unidos por tu Mayor Bienestar», dirigido a personas que por su condición física o estado de salud, no pueden trasladarse a los espacios donde se gestionan estas aportaciones, y a quienes se les visita en sus propios hogares para que reciban las tarjetas cargadas con el apoyo económico 2016.

Esa noble labor la inició personalmente Rogelio, acudiendo a varios hogares de adultos mayores en un recorrido por la ciudad capital.

En Sonora se tiene un registro de 28 mil 600 adultos mayores beneficiados con el programa; de ellos, un 15 por ciento son personas con alguna discapacidad física, por eso la instrucción de la Gobernadora Claudia Pavlovich Arellano enfocada a que ninguna persona se quede sin este beneficio.

¿Acaso no se percibe el deseo de servir con humildad, saliendo de las oficinas y acudiendo a los hogares de los sonorenses que necesitan les estrechen sus manos y les digan que aún existen dependencias de Gobierno y funcionarios que cumplen su vocación de servicio?

Le saludo, lector.